La ONDA digital en Instagram la Onda digital esta en Facebook Analisis Politico
Volver al Inicio de la ONDA digital

Domingo de mañana

Share Button

Es cuando escribo; me agrada hacerlo y trato de pensar y decir cosas que importen. Sea lo que sea, uno es responsable por lo que hace, dice o escribe y el primer y más severo juez debe ser uno mismo.

Por lo general editorializo. No soy “periodista” en la acepción más amplia del término. No describo, ni informo.

Lo que hago es opinar.

Opinar tratando de ser convincente. De trasladar lo que opino acerca de las cosas. Si lo logro. Si lo haga bien o mal, es tema de mis lectores; yo trato de hacerlo lo mejor posible.

A veces, me doy un permiso y meto, dentro de lo que estoy tratando, cuestiones que atañen a mi vida. A mi transcurrir por ella.

Hoy me he dado ese permiso. Mañana, lunes 14, acompañaré a mi amigo Pepe Vázquez cuando reciba un premio más que merecido por su larga y fecunda trayectoria artística.

La “Medalla Delmira Agustini” que concede el Ministerio de Educación y Cultura a quienes la merecen por una larga trayectoria vital que contribuyó a enriquecer nuestro patrimonio cultural. Un gran actor que siempre puso todo de sí para “tomar el personaje”. Que actuó frente a públicos que por primera vez veían una representación y quedaban impactados como quien ve un milagro y que también supo convencer a los más exigentes auditorios.

¡No se crean que los montevideanos somos un público aldeano! Pepe nos regaló su arte, su compromiso, con la misma solvencia con la que lo hizo por los cuatro rincones del mundo.

El Arte Teatral, que es el más efímero.

Se extingue cuando cae el telón para renacer en la siguiente función. Al final, no deja más que recuerdos. No tiene una base material que lo sustente.

Cada día, cada función, algo nace y se comunica. Para que nos quede. Ya que no volvemos a ser los mismos luego de una emoción.
Luego, con dolor y orgullo despediré, despediremos, a Eduardo Bleier. Otro querido amigo con el cual me acompaño en este largo y accidentado camino que es la Vida.

Es algo tan particular esto de “los desparecidos”- Sabés que si no aparecieron es porque están muertos. Porque los asesinaron y escondieron sus cuerpos.

Para ocultar el crimen.

Pero te vuelve a impactar la aparición de sus restos.

Una especie de “final”…¡aparecieron! Y un reavivarse del dolor por la pérdida. Murió asesinado en el marco de un proceso represivo que parecía sin sentido y sin freno pero, en el cual, detrás de los torturadores estaban los titiriteros.

Los que, sin mancharse las manos con la sucia tarea de perseguir, apresar y torturar, manejaban la brutalidad del Terrorismo de Estado para afianzar el régimen que querían.

La antipatria.
En contra de la Patria. De los intereses nacionales y de las necesidades del Pueblo. Para imponerlo en contra de nuestra opinión, nuestra lucha y nuestra esperanza y a favor de sus intereses materiales y sus convicciones. La seguridad, mesiánica y medioeval, de que había un “Orden Natural”, de origen divino, en el cual unos pocos elegidos mandaban y el resto obedecía.

La Dictadura fue una fuerza brutal, ciega y engañada.

La gestó el corporativismo de Bordaberry; falangista convencido que supo manejar las ambiciones y el mesianismo de los generales para quebrar el orden institucional y arrasar con los derechos humanos.

¡Con todos los derechos!

Salvo el “sacrosanto” derecho de los ricos a poseer y dominar.

Sin embargo, el señalar a los principales responsables y beneficiarios no debe hacernos olvidar de quienes miraban para el costado.

De quienes sabían y no les importaba. El Pleibiscito del 80 fue hazañoso. Pero, un 42% de los votantes lo hizo por el “SI”.

Es una cantidad importante en la cual podemos encontrar a los beneficiarios, a los cómplices y a los temerosos y obedientes. ¡Todos dispuestos a aceptar el Terrorismo de Estado en tanto lo consideraban “una protección” ¿Cuántos hoy están dispuestos a privilegiar el orden? Pese a que sea brutal.

Sacrificando la Libertad. La de todos; ¡incluso la de ellos mismos! Tontos, cabecitas simples y timoratas que ni saben que son libres.
Ni lo saben, ni lo quieren. Necesitan sentirse “protegidos”.

Para salvaguardar ese Orden Autoritario es que la Dictadura se instauró y la “Operación Morgan” golpeo salvajemente.

Eduardo Bleier murió torturado como pocos en ese marco. Quienes lo hicieron sabían que Eduardo era el creador de un formidable aparato de Finanzas que sostuvo el crecimiento del Partido Comunista.

¡”Que nada deje de hacerse por falta de finanzas”! Era el objetivo.

Y lo consiguió.

No sólo consiguió sustentar financieramente los requerimientos de un Partido en expansión; con el Frente de Finanzas empujó ese crecimiento. Finanzas recaudaba; nada dejó de hacerse por falta de recursos. Pero, además, informaba, abría caminos y organizaba. Lo mataron tratando de soltarle la lengua. De saber qué, quiénes, cuándo y dónde. De penetrar dentro de la inmensa y disciplinada organización que era el Partido Comunista.

Entonces: ”Partido Comunista del Uruguay”.

Porque según sintetizara Arismendi: -“La Revolución es Universal por su contenido y Nacional por su forma” Un destacamento, el uruguayo, de la Revolución Universal que cambiaría al mundo de fase eliminando para siempre la explotación del hombre por el hombre. Generoso objetivo por el cual valía (¡Y VALE!) la pena luchar entregando la vida entera.

En pequeñas cuotas de sacrificio diario por avanzar hacia la meta o si necesario fuese, dándola entera en la lucha o la tortura. Murió callado, como debe morir un revolucionario. Soy de los antiguos, no me acostumbro a andar con el termo bajo el brazo. Tomo mate a la antigua, en mi casa. Al levantarme.

Y mientras mateo, pienso.

Divago, ordeno mi día, recuerdo, asocio, extraño y rememoro.

De frente a la pared en dónde están los retratos de mi primera nieta. Sole me la dejaba cuando iba trabajar y yo, medio dormido, la ponía sobre mi pecho para seguir durmiendo ambos. Como hice con todos mis hijos.

De a poco, ambos corazones sintonizan y laten al unísono. Pese a la distancia, siento que el de Victoria sigue latiendo en paralelo. Está mi padre, reconstruyendo una muerte en Toledo Chico, en una foto, la única que se salvó del malón; también estoy yo de 25 años.

El gordo Troilo que nos regaló Sabat y otra caricatura en la cual estoy con Lindner y el “Tape” Tabaré González que en ese momento ocupaba la Intendencia.

Y…¡toda mi vida! A la que rememoro por pedazos mirando la pared o la mole trasera del Palacio Díaz y los edificios que lo rodean. Cuando miraba al mar, desde el 8ª piso que me quitaron para que se salvara el Hipotecario, entendí al “Planismo”. Recortados contra el horizonte y flotando en el azul del mar, los barcos, a la distancia, se ven en un plano.

Ahora, que miro el conjunto angulado de los edificios que miran a 18 y Yaguarón, creo que entiendo más al constructivismo. Y me resuena en la cabeza la copla que cantaba Zitarrosa: “Tanta vida en cuatro versos…”

Gerardo Caetano realizó una hazaña escribiendo la “Historia Mínima del Uruguay”. Por exigencia de la Editorial (El Colegio de México) tuvo que meter toda nuestra historia en 299 páginas. Con cuadros, mapas, bibliografía y todo.

Menos de trescientas páginas dentro de las cuales, en unos pocos capítulos está mi vida y la de tantos que la luchamos en esos años duros de la decadencia y el descaecimiento de la Democracia. Y la restauración de una Democracia que ya no es la de antes.
¡No puede serlo!

Por aquello de Neruda: …”Nosotros, que somos los mismos, ya no somos iguales” ¡Cuánta vida en cuatro versos…!” ¡Cuántas cosas pasaron!

Como el Mundo, el tumulto y la Vida envolvieron nuestra vida y la moldearon. La torcieron, la retorcieron y reorientaron y nos recordaron que el “Libre Albedrío” es una Categoría compleja. Me duelen los años que he vivido y estoy orgulloso de que hayan sido así.

Los tiempos y las cosas hacen de nosotros una especie de ramita flotando en el torrente. Los barquitos de papel que poníamos en la cuneta cuando llovía para mirar como el agua los arrastraba y desarmaba.

Con una diferencia. No todos desparecimos hundidos como los que hoy añoro.

Ni nos despintamos.

La “Forma” tendrá que cambiar porque el mundo ha cambiado. ¡Pero, el “Contenido” sigue siendo el mismo!

Moriré sin verlo y no lo lamento: es tarea de los que vienen detrás.

Perseguir la Utopía es un sueño eterno que pasa de generación en generación.

No renuncio a mis sueños.

 

 

Por Eduardo Plantero

La ONDA digital Nº 925 (Síganos en Twitter y facebook)

14/10/19

Print Friendly, PDF & Email

...





LA ONDA Digital Revista Semanal Gratuita    |    De los editores: Las notas que llevan firma reflejan la opinion de sus autores    |    © Copyright Revista LA ONDA digital