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70 Años que cambiaron el orden mundial
Con los cañones de la II Guerra Mundial aún calientes, cuando el mundo apenas comenzaba a acomodarse a un nuevo orden derivado del conflicto, el triunfo de la revolucion china, en 1949, no parecía incidir en el centro del debate.

Casi 40 años después, la historia empezó a cambiar de rumbo. Las reformas económicas de 1978, sustentadas en un orden político solido, sentaron las bases de lo que hoy, 70 años después de fundada la República Popular China, es el renovado mundo de posguerra.

El papel de Asia en ese nuevo escenario es explicado por el académico y diplomático singapurense, Kishore Mahbubani. En otros dos artículos tratamos de analizar los desafíos que enfrenta China, desde el punto de vista de la oposición y del gobierno del país.

La fundación de la República Popular China cambió completamente el destino miserable del país
Hace poco más de 40 años, todo empezó a cambiar. El proyecto era construir un país socialista con características propias. El arquitecto de esas reformas, Deng Xiaoping, tuvo una azarosa vida política, en los agitados años 30 y 40 del siglo pasado, con la invasión japonesa y la II Guerra Mundial; con el triunfo de la revolución, en 1949, y la década de la revolución cultural del presidente Mao Zedong. Con la muerte de Mao, en septiembre de 1976, se abriría una nueva etapa en la política china.

Deng había sido ministro de Finanzas entre 1953 y 1954 y ocupó la Secretaria General del partido durante una década (1956-1966). Caído en desgracia, volvió en 1978 a desempeñar un papel clave en el desarrollo económico de China, ocupando los cargos de presidente de la Comisión Militar Central del partido, entre 1981 y 1989, y de miembro del Comité Permanente del buró político del partido, entre 1982 y 1987. Moriría una década después, el 19 de febrero de 1997.

Polémicas
Reformas de la envergadura de las impulsadas por Deng no pueden escapar a las polémicas. Bajo la idea de un ‘socialismo con características chinas’, Deng impulsó una serie de reformas económicas, centradas en la liberalización del sector privado y la apertura de China al comercio exterior, entre otras diversas medidas.

La naturaleza de las reformas está en el centro de la polémica sobre los cambios introducidos por Deng. El mercado jugó un papel central en la economía, pero la propiedad en sectores clave siguió siendo del Estado.

Lo cierto es que sirvieron para impulsar la economía china a un crecimiento de dimensiones difíciles de imaginar entonces y que la catapultaron, por ahora, al segundo lugar en el mundo, solo detrás de la de Estados Unidos.

Su Producto Interno Bruto (PIB), entonces de 150 mil millones de dólares para sus más de 800 millones de ciudadanos, no se puede comparar con los 12,2 billones de 2018, según cifras de la ONU. 740 millones de personas fueron sacadas de la pobreza, según datos oficiales. Hace siete décadas, los chinos vivían poco más de 35 años. Una esperanza de vida que, en 2018, superó los 77 años.

 Turbulencias
Las reformas económicas permitieron también a China enfrentar las turbulencias de los mercados desatada en 2008 en mucho mejores condiciones que las economías de Europa o de Estados Unidos.

Pero China no ha podido evitarlas. Ni las económicas ni las políticas.

Después de años con su economía creciendo dos dígitos, ahora lo hace a poco más de 6%.

“China está enfrentando cada vez más vientos en contra en múltiples ámbitos”, afirma Jean-Pierre Cabestan, veterano analista de la política china y profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Baptista de Hong Kong, en declaraciones a la BBC.

Cita tres retos que China deberá enfrentar en los próximos años: su complicada relación con Occidente, la desaceleración de la economía y las turbulencias sociales que podrían derivar de esa desaceleración.

Para el economista Yukon Huang, exdirector para China del Banco Mundial y hoy investigador senior del programa de Asia del centro estadounidense Carnegie Endowment for International Peace, la desaceleración china es una cuestión que se exagera.

“La economía china necesita desacelerarse y lo seguirá haciendo. Para un país de ingreso medio alto, la tasa de crecimiento es actualmente muy alta”, afirmó. Países con esas características como mucho crecen un 4% o un 5%”.

Huang también considera que si bien la deuda es un problema serio para China, el país aún tiene espacio para maniobrar. “La deuda está en posesión mayoritariamente de su propia gente, de sus propias empresas. Se queda en el país, y por eso es más fácil de manejar”, explicó.

 Unidad nacional
Jorge Tavares da Silva, de la Universidad de Aveiro, estima que China enfrenta enormes desafíos. Cita la unidad nacional, la manutención de un equilibrio social, el combate a la corrupción y la sustentabilidad de la economía.

Los dirigentes chinos no desconocen esos desafíos. Pero la conmemoración de los 70 años de la República Popular China fue un momento de celebración que el presidente Xi Jinping destacó como un hecho que cambió completamente el destino del país y de su población, intimidada y humillada por más de cien años.

Setenta años después, ninguna fuerza podrá detener el pueblo de China, afirmó el dirigente, quien hizo un llamado a completar la reunificación del país.

“En nuestras próximas jornadas deberemos mantener los principios de una ‘reunificación pacífica’ y de ‘un país, dos sistemas’, referencia tanto a la situación de Hong Kong como a la demanda de la reunificación de Taiwán a la República Popular China.

 

Por Gilberto Lopes
Escritor y politólogo, desde Costa Rica para La ONDA digital
gclopes@racsa.co.cr

La ONDA digital Nº 923 (Síganos en Twitter y facebook)

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