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La vacunocracia: “El discurso de la Corona”

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Cuestión de paralaje
Cuando el dominio español sobre el Imperio Mexicano estuvo asegurado, la monarquía, que ya tenía la experiencia dada por la expulsión de judíos y moriscos, ordenó que se destruyesen todas las huellas de esas Culturas.

Encargaron de ello a Fray Bernardino de Sahagun quien procedió con diligencia y prolijidad, ¡casi borro completamente todo vestigio de la misma!

A tiempo advirtió lo imposible de la tarea dada la riqueza y profundidad de la misma y la enorme cantidad de pobladores.

Todavía hoy, a 500 años, se estima que más de millón y medio de habitantes de México hablan nahua.

Cuando se le hizo consciente el crimen que estaba cometiendo y la imposibilidad de culminarlo, varío de posición y terminó protegiendo y asesorando lo que le habían ordenado destruir.

De lo poco-mucho que se ha conservado está la curiosa referencia nahua a los puntos cardinales. Con los nombres en su lengua distinguían los mismos cuatro que nosotros, pero, agregaban un quinto: el del observador.

Porque, las cosas se ven distinto según sea el punto en el cual está ubicado el observador. Por eso, en el mar, y en el aire, no hay “izquierda” o “derecha” sino: “Babor”, la izquierda de la proa del navío, cualquiera sea la dirección en la que marcha. Y “Estribor”, la derecha de la proa del navío o la nariz del avión.

Al leer lo publicado acerca de los discursos tradicionales del “Cierre” de la Exposición Rural, tuve en cuenta este asunto del paralaje. Del punto en el cual está ubicado quien describe lo que está viendo.

La ubicación de la carreta y de los bueyes es una para el Presidente de la ARU, Sr. Gabriel Capurro y otra para el gobierno.

Tal vez mucho más “otra” para mí, pero, lo que yo opino es nada más que eso. “Lo que yo opino; también, una cuestión de paralaje.

Digamos, el Sr. Gabriel Capurro, desde la presidencia de la linajuda Asociación Rural del Uruguay, lo más parecido a una aristocracia que hay en nuestro país, dijo:”El discurso de la Corona”.

Desde la cúspide de la vacunocracia; desde lo más rancio de “los rurales”, habló mostrando como se ven las cosas desde esa altura. Y que es lo que exigen.

Se consideran con el derecho de encuadrar a toda, absolutamente toda nuestra Sociedad, y exigir al Gobierno que haga los mandados.

Todos tenemos derecho. Yo mismo, estoy seguro de haber invocado “al Pueblo todo” en algún encendido discurso.

También estoy seguro que nunca me lo creí. En todo caso, si creía y creo que serán los trabajadores quienes construyan una Sociedad sin clases.

Algún día.

En cambio, me da la impresión que “los rurales” (para abreviar) sienten que su punto de vista es el único justo.

Que hay un “Orden Natural” y que ellos son quienes lo interpretan y los únicos autorizados para ello.

Como Luís XVI. El “Ciudadano” Hugo Capeto.

La “carreta” para seguir su discurso, es la tan mentada y reclamada “Rentabilidad”  y por ella tienen que empezar las cosas.

Por y para ella tendríamos que tirar nosotros. Los bueyes, para completar la imagen.

Si ellos tienen la “rentabilidad” reclamada, la torta se agrandará al punto de desprender migas con las cuales se beneficiarán los pobres.

Si ellos obtienen la rentabilidad que consideran necesaria, el país se beneficiará de un tropel de inversores atraídos por la misma y todos prosperaremos.

Cierto, para ello será necesario abatir los gastos del Gobierno, hoy embarcado en una locura de despilfarro e ineficacia.

Por supuesto, coinciden con el riguroso planteo de Talvi.

Aquí están sobrando 70 mil empleos públicos que la demagogia frenteamplista ha creado y no hay plata para pagarlos.

Por lo tanto: ¡HAY QUE SUPRIMIRLOS!

Dejar de pagarles para lograr un ahorro de mil millones de dólares anuales. Con lo cual, achicaríamos  la Deuda Externa.

¡Tan sencillo, y no se nos había ocurrido!

Si no fuese trágico, sería risible.

En primer lugar: ignoran o desprecian la realidad.

No dicen cuales empleos públicos son los sobrantes.

¿Cómo hacemos? ¿Los quintamos? Vamos por las oficinas y talleres, los ponemos en fila y contamos: uno; dos; tres: cuatro y Q   UINTO despedido.

Es una manera, Un tanto brutal e ignorante de los derechos constitucionales o legales pero: ¡Todo sea por el ahorro!

Porque, si nos ponemos a estudiar llegaríamos a la conclusión de que esos 70 mil en gran medida son necesarios y cumplen con eficiencia su tarea.

¿Incluimos a Las Fuerzas Armadas en el conteo? O los excluimos porque son muy necesarios para cuidar no se sabe bien qué en el Congo. Y ayudar un par de veces en el año a evacuar inundados y cocinar en sus grandes ollas.

Que también los comedores municipales y del Mides tienen.

¿Despedimos al barrer maestros, profesores, policías, inspectores de tránsito y personal de la Salud?

Ni sobran 70 mil, ni son todos una sarta de  inútiles acomodados. Ni lo podemos hacer sin respetar el derecho que los asiste.

Es una simple pompa de jabón preelectoral.

Una bandera de enganche que recurre al odio.

Un punto de vista que únicamente pueden tener los ricos, hijos y nietos de ricos. Y sus portavoces serviles

Una segunda cuestión, breve porque tengo más temas: ¿Cuál es la Rentabilidad que les parece suficiente?

Don Capurro: el novillo gordo se paga 4 dólares por quilo en pie. Y la portera de la exportación de terneros y vaquillonas está a disposición.

A nosotros la carne nos subió diez pesos en diez días. Y ese precio arrastra al del pollo y el cerdo.

¿Quieren una Devaluación? ¿A cuánto quieren el dólar? Esa cifra de seis o siete mil millones de dólares que se van del Uruguay  todos los años ¿no les dice nada?

No me voy a poner a discutir los números del Sr. Capurro, otros ya lo están haciendo, pero si le voy a recordar que su silogismo es falso.

Eso de Rentabilidad, Derrame, Prosperidad e Ingreso de Capitales es falso.

¡Falso de toda falsedad!

Lo dijo Chico Tazo y los grandes propietarios hicieron un cerro de plata en tanto al pueblo lo comía la miseria. Lo repitió la Dictadura y terminó en el desastre de la Tablita.

¡Hasta ustedes la quedaron! Sin embargo, pese a no pagar sus deudas con el República, este no los embargó.

Y les dio plazos y quitas.

Las que el Hipotecario no dio a los deudores en unidades Reajustables.

¿Cierto o estoy mintiendo?

Nunca la prosperidad de la vacunocracia le ha servido al país.

Más allá del altísimo nivel de nuestras cabañas. Mejor dicho, de sus cabañas que luchan por mejorar pero no por patriotismo desinteresado.

Buena genética, significa buena venta de rústicos y embriones.

¡Y una bonita matera para el peón!

Eso es lo que llamo: “Visión de Clase”.

Lo único que les preocupa son sus propios intereses.

En fin, el asunto daría para mucho más, pero lo único que quiero resaltar es el contraste. En tanto el Sr. Capurro, en nombre de los sagrados pergaminos de la nobleza vacuna reclama para ellos y nada más que para ellos, el Pit-Cnt se esfuerza en buscar soluciones generales.

Para todos.

Pero, como dije: es una cuestión de paralaje.

Antes que se me termine el espacio, o la paciencia de quienes me lean, quiero resaltar dos cosas.

Primero, la firme y sólida posición de nuestra Cancillería frenando el intento de Almagro de santificar una intervención armada en Venezuela acudiendo al Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca.

¡Almagro parece desesperado! Se le acaba el mandato y sabe que si Argentina cambia de gobierno no obtendrá la reelección.

Y Guaidó está cada vez más débil.

Ya lo he dicho: ni Maduro, ni Guaidó me parecen buenos. Pero, al primero lo eligió la gente en elecciones que fueron controladas por la fundación Carter.

Es Maduro el que ofrece Elecciones y es Guaidó el que le pone peros al asunto.

Lo segundo acerca de lo que quiero llamar la atención es hacia el firme propósito del Dr. Lacalle Pou de enviar sobre tablas una “Ley Omnibus” al Parlamento con la calificación de Urgente Consideración.

Sabe que lo que se ha dado en denominar:”El Arco de la Alianza” es una bolsa de gatos que tienen un único punto de coincidencia: Derrotar al Frente Amplio.

Pero, gobernar con esas tremendas contradicciones es tarea impensable e imposible por lo que quiere curarse en salud.

Aprobar en los primeros cien días y ejerciendo la máxima presión, todas las disposiciones que necesita para el gobierno más conservador y antipopular de que tengamos memoria.

Si le aprueban la “Ley Omnibus” el Parlamento y la ponderada Alianza ya no serán necesarios.

Incluso, podrían hasta vacacionar al Poder Legislativo y cerrar al Palacio porque ya no será necesario.

No concibo que semejante triquiñuela pueda ser aceptada, pero: “…cosas veredes, Sancho—”

Por Eduardo Plantero

La ONDA digital Nº 922 (Síganos en Twitter y facebook)

17/09/19

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