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DÍA MALDITO | Diada de l´Onze de Setembre

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Fuente de la foto de Portada, CADENASER

El 11 de setiembre de 2019 se cumplen 46 años del golpe estado fascista del general Pinochet, contra el gobierno constitucional del presidente Salvador Allende.

El 11 de setiembre se cumplen 18 años del atentado en las Torres Gemelas.

Y se conmemora en Cataluña la Diada, o sea el Día Nacional de Cataluña. Se recuerda la caída de Barcelona en manos de las tropas borbónicas al mando del duque de Berwick, durante la guerra de Sucesión de España ,el 11 de setiembre de 1714, tras 14 meses de sitio. Esta derrota produjo la abolición de las instituciones catalanas.

En 1980, después de terminada la dictadura de Francisco Franco (1939-1976), el Parlamento de Cataluña declaró el 11 de setiembre como el día de la Fiesta Nacional Catalana, en la primera ley que votó el Parlamento.

En el Estatuto de Autonomía de 2006 se define a Cataluña como una nacionalidad y los símbolos nacionales: la bandera (la Senyera), la fiesta (Diada)  y el himno (Els Segadors).

A finales de año 1701 una mezcla de intereses dinásticos y económico-comerciales, así como el temor a la construcción de una gran potencia franco-española que desequilibrase el escenario mundial, hicieron estallar en toda Europa, la Guerra de Sucesión española. En los territorios peninsulares de la monarquía hispánica el conflicto se desató en el verano de 1705, cuando Cataluña primero y Aragón después, se sumaron a la causa de los Austrias.

Las tensiones políticas-institucionales con Madrid, las aspiraciones económicas de determinados grupos dirigentes y, también factores sociales, abrieron un frente bélico peninsular oriental que a menudo se ha clasificado de “guerra civil española”.

No fueron elementos identitarios o nacionales los que provocaron la guerra; pero el apoyo casi unánime de la Corona de Castilla a favor de los Borbones y en sentido opuesto Aragón y Cataluña con el otro bando, hicieron que a lo largo de la guerra, y como consecuencia de la violencia, se agudizaron las tensiones “nacionales”.

Para Cataluña, ocupada por ambos ejércitos durante nueve años, con fronteras móviles, con comarcas y villas que cambiaban de manos, fuerte presencia de tropas irregulares, numerosos sitios, destrucciones, y quema de poblaciones, hizo que la contienda fuese muy cruel y encarnizada, sobre todo en la etapa final.

Los abusos y violencia del ejército de las “dos coronas”, con el objetivo de tomar Barcelona, avivó los sentimientos antifrancés y anticastellano de las poblaciones catalanas. Conforme el ejército de Felipe V avanzaba hacia Barcelona, crecía cada vez más  el odio a la persona del Rey y a los castellanos. La entrada de las tropas borbónicas en los años 1707 y 1708 se caracterizó por una violencia feroz. Los 30.000 soldados dirigidos por el duque de Orleans practicaron el pillaje y el saqueo indiscriminado en la capital del Segre, donde las ejecuciones sumarias fueron abundantes, perpetrando las tropas castellanas y francesas todo tipo de maldades. Hasta el testimonio borbónico de Augusto López de Mendoza, conde de Robres –partícipe de esos ejércitos-, es conteste sobre las violaciones de las mujeres. Castellanos y franceses utilizaron sistemáticamente una estrategia de extorsión, represalias indiscriminadas, secuestro de personas, ejecuciones sumarias, etc, con el propósito de atemorizar a las poblaciones para facilitar su sometimiento. La práctica del terrorismo militar, fue una constante durante toda la guerra.

El desarrollo de la guerra favorable a la Francia de Luis XIV llevó a un acercamiento con Inglaterra, que terminó con los tratados de Utrecht y Restadt (1713-1714), dejando a los catalanes abandonados a su suerte.

En la etapa final de la guerra la alternativa para los catalanes era entre libertades y pérdidas de libertades, entre gobierno propio y gobierno de ocupación del enemigo.

La lucha fue a muerte, se hizo feroz y profundizó los sentimientos de contrariedad. Terminó siendo una “guerra a cuchillo”. Ya no eran militares, sino rebeldes del pueblo que luchaban hasta morir. Los prisioneros eran ahorcados o condenados a ser esclavos en las galeras.

A principio del año 1714, los borbónicos, con un ejército de 55.000 hombres, ocuparon la casi totalidad del Principado. A las requisas, extorsiones, represalias indiscriminadas, se le sumó una tributación extraordinaria, que actuó como un detonante para un gran levantamiento antiborbónico, que inflamó a las comarcas que enfrentaron a las tropas de las “dos coronas”, al grito de: “fora lladres y visca patria” (fuera ladrones y viva la patria). El levantamiento fue aplastado con una brutal represión donde los borbónicos quemaron las casas y pasaron por las armas a todos los habitantes que encontraron.

En las canciones populares se retrataban a los castellanos como despiadados invasores y animaban a los catalanes a la resistencia armada. Por ejemplo: “Anem a dar batalla/ als cruels castellans/ y visca Cataluña/ visca la Llibertat”.

El tratado de Restadt de marzo de 1714, dejó las manos libres para reforzar el asedio a Barcelona a manos del duque de Berwick, al mando de los ejércitos de las “dos coronas”

La dureza del sitio y asalto final de Barcelona fue terrible. El Once de Septiembre se lucho cuerpo a cuerpo y casa por casa hasta que a las dos de la tarde el general Villarroel ordenó la capitulación de la ciudad. Durante el sitio mueren 7.000 defensores y la tercera parte de las casas de la ciudad fueron destruidas por las 30.000 bombas lanzadas por el ejército borbónico, mientras que los asediadores tuvieron 10.000 bajas.

El Felipista marqués de San Felipe hizo el siguiente juicio sobre aquel atroz combate: “No se ha visto en este siglo, semejante sitio, más obstinado y cruel”, añadiendo que, en Barcelona, “las calles manaban sangre”.

El campesino Joan Esteve Llandrich, de Santa Coloma de Farners, se refería a los años finales de la guerra y a la caída de Barcelona como “la conquista de Cataluña” y con gran sentimiento patriótico expresaba: “La ciudad de Barcelona estuvo sitiada 14 meses sin tener ayuda de nadie, antes no se quiso rendir, y después hubo de entregarse, y se quebraron todos los privilegios de Cataluña, de donde lloramos y lloraremos nosotros y nuestros descendientes, hubo grandes contribuciones, que todos los pueblos tuvieron que endeudarse.”

Los catalanes prefirieron morir a renunciar a su libertad y fueron un ejemplo para las generaciones futuras.

Este 11 de setiembre el pueblo de Cataluña desbordará las calles nuevamente con el Lema.: ¡Objectiu independencia! Reivindican el derecho a la autodeterminación. Para eso la más amplia unidad estratégica.

Las nuevas generaciones siguen el ejemplo de aquellos del año 1714. Y hoy el de Oriol Junqueras y todos los presos políticos  catalanes. Que no ocurra como en el sitio de Barcelona de 1714, como dice el campesino…”…Barcelona estuvo sitiada 14 meses sin tener ayuda de nadie, antes no se quiso rendir…” Esperamos que no queden solos. Acompañamos el sentimiento de los miles que llenarán las calles nuevamente, al grito de: ¡Libertad para los presos políticos!

 

Por el Prof. Gonzalo Alsina

La ONDA digital Nº 919 (Síganos en Twitter y facebook

 

 

 

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