La ONDA digital en Instagram la Onda digital esta en Facebook Analisis Politico
Volver al Inicio de la ONDA digital

CINE | “La odisea de los giles”: La rebelión de los pobres

Share Button

Las endémicas crisis económicas provocadas por los modelos neoliberales, el saqueo y la expoliación a la cual son sometidos los pueblos constituyen los disparadores temáticos de “La odisea de los giles”, el reflexivo film del realizador argentino Sebastián Borensztein.

En esta película el autor de recordados títulos como “La suerte está echada” (2005), “Un cuento chino” (2011) y “Kóblic (2016), aborda un tema de candente actualidad que indaga en los recurrentes cataclismos económicos y sociales padecidos por el vecino país.
No en vano actualmente los argentinos soportan estoicamente al gobierno de Mauricio Macri, que ha provocado uno de los peores descalabros de la historia, con una crisis económica galopante que ha derivado en endeudamiento, altas tasas de desempleo e indicadores de pobreza realmente espeluznantes.

Es parte de la noria histórica alimentada por un sistema de acumulación capitalista fracasado, que tuvo su peor versión en 2001 en la vecina orilla y un año después en nuestro país.

 

En este caso, la película –que mixtura el drama con la comedia costumbrista- está ambientada precisamente en 2001, cuando el modelo inaugurado por el menemismo se hizo literalmente añicos durante el efímero gobierno del radical Fernando de la Rúa y el pueblo argentino salió masivamente a la calle exigiendo “que se vayan todos”.

La consecuencia fue que el país tuvo nada menos que cinco presidentes en tan sólo once días y el caos se adueño de la sociedad, con efectos realmente devastadoras.
Por supuesto, como en todos los casos, las verdaderas víctimas fueron los ciudadanos de a pie, que se quedaron sin trabajo, perdieron sus bienes o bien descendieron al tenebroso abismo de la pobreza y la miseria.

Los protagonistas de esta historia de ficción que puede ser perfectamente extrapolada a la realidad, son precisamente personas comunes que resultaron ultrajadas por las políticas inmorales aplicadas por gobiernos insensibles a las demandas y sentimientos populares. En ese contexto, esta es la historia de una estafa pero también de una utopía y de la rebeldía de un grupo de personas humildes con intereses comunes: Fermín Perlassi (Ricardo Darín), propietario de una estación de servicio, y Antonio Fontana (Luis Brandoni), el dueño de una gomería en quiebra que supo ostentar en el pasado un alto cargo en el Departamento de Vialidad, que se sublevan contra un destino aciago.

Habitantes de la pequeña localidad de Alsina, en el interior de la provincia de Buenos Aires, ambos se declaran hastiados de la decadencia del lugar y resuelven iniciar un proyecto productivo, junto a otros pobladores. Ignorando que la debacle estaba cerca, la idea es fundar una cooperativa de acopio para los productores de la zona en una planta fabril cerrada, capaz de generar no menos de veinte puestos de trabajo. Obviamente, el emprendimiento requiere de un abultado financiamiento en dólares, que es recolectado por estos dos auténticos quijotes.

Por supuesto, ninguno de los integrantes del grupo –alejados de los centros de decisión- imagina que en su país se avecina una crisis de terribles proporciones que puede poner en riesgo este plausible sueño compartido.

Salvo Antonio Fontana, que tiene un pasado anarquista y algún que otro peronista nostálgico, la mayoría de esta personas no entiende nada de política. Naturalmente, todos ignoran que, entre las medidas que tomará el gobierno que hereda el desastre está el mentado corralito bancario, que en 2002 fue replicado por el gobierno de coalición que por entonces detentaba el poder en Uruguay.

Esta draconiana decisión, que originó otros fraudes de corruptos de guante blanco, se transforma en una auténtica Espada de Damocles que pende sobre el proyecto productivo.

Virtualmente estafados, estos hombres y mujeres deberán afrontar un gran desafío: revertir lo aparentemente irreversible y recuperar el dinero recaudado y sustraído.

En este caso, el villano es Fortunato Manzi (Andrés Parra), un abogado inmoral que participa y se beneficia de esta incalificable maniobra fraudulenta.

Este es realmente el sustento temático de una película que es un auténtico llamado de alerta contra el engaño y las prácticas corruptas que transformaron en víctimas a millones de argentinos en un año realmente de espanto.

Borensztein sabe condensar las emociones de este grupo de desgraciados que sueñan con un presente mejor, en medio de una devastadora crisis provocada por las políticas neoliberales y regresivas aplicadas en Argentina, Uruguay y en otros países de la región. En tal sentido, es muy atinada la descripción de los variopintos personajes que integran este auténtico clan de hermanos de infortunio, así como de la deprimida locación geográfica donde transcurre la historia.

Tampoco faltan apuntes críticos sobre la diferencia de clases sociales, entre los pobres de toda solemnidad que aspiran a abandonar su miserable condición y la clase acomodada que goza de la vida como si nada estuviera sucediendo.

La película, cuyo género es inclasificable, mixtura el drama –en toda su dureza- con la comedia, el cine de acción por momentos vertiginosa y la mirada costumbrista, lo cual conforma un producto de plausible calidad cinematográfica.

Al frente de un reparto que reúne a varios pesos pesados del cine de la vecina orilla, se lucen ampliamente Ricardo Darín, su hijo Chino Darín, Luis Brandoni y Verónica Llinás. “La odisea de los giles” un es auténtico retrato sobre la rebeldía, que reflexiona- en clave crítica no exenta de lenguaje irónico- sobre el radical fracaso del modelo de concentrador de acumulación capitalista pero también sobre la corrupción y la inmoralidad.

 

Por Hugo Acevedo
(Analista)
Aquí ingrese para ver mas de Cine

La ONDA digital Nº 919 (Síganos en Twitter y facebook)

Print Friendly, PDF & Email

...





LA ONDA Digital Revista Semanal Gratuita    |    De los editores: Las notas que llevan firma reflejan la opinion de sus autores    |    © Copyright Revista LA ONDA digital