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En el preciso instante

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En el momento en que revolvía en mi cabeza dos o tres posibles títulos con los cuales iniciar la nota de esta semana, irrumpió la causa de una tristeza que me ha acompañado en estos últimos días: ¡Fracasó la paz en Colombia!

¡Fracasó! ¡Se quebró! La guerra que por un instante pareció que se extinguiría, ha renacido y de nuevo hay gente en los montes. En realidad, nunca cesó la lucha armada. Se había firmado un acuerdo de Paz con las FARC. Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia El grupo armado más viejo y de mayor poder militar.

El que ganó los montes en los años 50 del siglo pasado escapando a la matanza sistemática con la que los sectores duros de la Derecha estaban físicamente eliminando opositores luego del Bogotazo.

La matanza era sistemática y la única posibilidad de sobrevivir a ella era huyendo. Del país o hacia dentro de esa tierra tan accidentada que ofrece refugios inaccesibles.

En los montes se organizaron. Se hicieron comunistas porque la Guerra Fría era (¡ es, mentira que terminó!) un vórtice que atrae y engloba y llegaron a liberar un territorio.

La “República de Marquetalia” fue una realidad inconquistable durante años.

Pero, también se hizo patente que desde ella no se conquistaría el Poder.

Y que las tornas se estaban volviendo.

Los avances en la tecnología militar, sobre todo en la detección y la agresión a distancia favorecían al Estado, no a la guerrilla.
Y la guerrilla no era popular. En tanto, buscando la Paz, movimientos sociales avanzaban en busca de una verdadera Democracia.

La violencia no era el camino. Pero, es más fácil montar un tigre que abandonarlo.

Colombia tiene una historia terrible. Desde la Conquista, que fue a sangre y fuego (y Biblia …sí, también a Biblia) a la Independencia y luego de ella.
A nosotros W. Hudson nos bautizó: “La tierra Purpurea” por nuestro siglo XIX con tantas guerras civiles como años, ¡ Si hubiera conocido Colombia no hubiéramos sido los así bautizados!

País que no cesó con sus enfrentamientos sangrientos y de cuyos ejércitos importamos el tremendo suplicio del “Cepo Colombiano”. Boves, el “Urogallo” de la novela de Herrera Luque; el terror de “Las Lanzas coloradas” de Uslar Pietri, en nombre del Rey, pero, con todo el rencor de los llaneros ahogó en ríos de sangre la Primera Independencia.

La Corona era, tan sólo un pretexto, el odio de los llaneros era hacia los “mantuanos” a quienes exterminaron en la práctica. Muerto Boves, los llaneros encuentran en Paez un nuevo caudillo. Esta vez, por la Independencia.

Esas lanzas y su irresistible violencia se constituyeron en la fuerza principal (y elemental) de Bolívar. Una masa móvil capaz de arrasar con el poder español recorriendo distancias desmesuradas y golpeando con violencia irresistible. Juan Bosch, en una interesante reflexión, discurre que Bolívar, en su marcha revolucionaria hacia Ecuador, Perú y Bolivia, en realidad, lo que hizo (aparte de acabar con el Imperio Español) fue, llevarse esa violencia lejos de los llanos.

Con lo cual, las aristocracias locales tuvieron un respiro que les permitió consolidarse en varias repúblicas. Cada una con su oligarquía encimada en el Poder. Con el del dinero, ¡las tierras! Y los ejércitos.

En fin, no me da el cuero para avanzar demasiado en el tema. Pero, la Violencia, la impía Violencia de los que se apoderaron de todo y la empecinada Violencia de quienes no la soportaban, es una especie de Telón de Fondo.

García Márquez en su obra tiene mucho de realismo y no tanto de mágico.

La tragedia es que, justamente quien representó a las FARC en las trabajosas negociaciones y terminó firmando la Paz de nuevo está en el monte.
Para felicidad de la ultraderecha. Uribe y Duque, su personero, se restregarán las manos.

También Trump y sus halcones.

¡Lo lograron! Quebraron la Paz.

Ya no hay peligro de que la paz traiga, por fin la Democracia. Ya nada les impide cometer a cara descubierta los asesinatos que hacían con sus paramilitares. La Droga, con sus millones y sus ejércitos propios será un tercero en la discordia.

Dinero, armas, vinculaciones, dominio territorial y líneas de comunicación; un verdadero Poder que terciará cómodamente en la disputa.
¡Malo mi augurio, para desgracia de quienes ganaron el monte de nuevo!

Sin duda guardaron armas y tendrán sus planes. Aparicio, lúcido antes de morir, le aconsejó al hijo que no firmara la rendición pero la aceptara. Y guardase unos cientos de fusiles para cuando se diese la oportunidad.

¡Nadie se desarma por completo! Y nadie confía totalmente en el otro. También la ultraderecha conservó a sus fuerzas paramilitares. Más todo el Poder del Estado al que hay que sumarle el irrestricto apoyo yanqui y todo el Poder Económico y Mediático.

Estoy seguro que, durante la frágil Paz se aprontaron para la Guerra. Relevaron el territorio, espiaron y hostigaron “buscando la reacción” Torcieron y angostaron lo acordado y llevan casi 500 asesinatos perpetrados contra activistas sociales. Podrían, tal vez, acabar pronto y brutalmente con esa renaciente guerrilla, pero no lo harán, ¡necesitan que exista!

La guerra es Poder ilimitado, corrupción y servicio al amo imperial.

La Guerra durará.

Eso es lo que duele y entristece.

Porque, además, la Guerra no será popular. Una cosa es entender el dilema de quienes se fueron para el monte porque consideraban que esa era la única salida y otra cosa será para quienes la sufran. “Cuando los elefantes se pelean, es el pasto quien sufre” es un dicho de alguien que no sé si existió.
¡Pero el dicho es gráfico! No hay contemplaciones, ni lugar seguro para “los pacíficos”. Los muertos de 50 años de guerra fueron decenas de miles. Tal vez centenares de miles.

Pero los desplazados fueron millones.

Y volverá a ocurrir.

Malo, muy malo, mi augurio para los colombianos.

La Guerra impone su lógica a beligerantes y “pacíficos”. Es como estos grandes incendios, una vez que toma cuerpo devora todo sin contemplaciones y sin contención posible.

En fin, las cosas son como son y no como uno quisiera.

Uno de mis propósitos era reflexionar acerca de : ¿Qué entendemos cuando hablamos de Democracia? ¿Toda Democracia es, realmente el gobierno del Pueblo, para el Pueblo y por el Pueblo?

El primer Ministro Inglés, encaramado en su exitosa campaña por el Brexit y con el acuerdo de la Reina suspendió al por semanas al Parlamento para evitar discusiones que estorben a su plan de ruptura sin acuerdo.

¿Un golpe de Estado? Bueno, no tanto, puede hacerlo y los parlamentarios podrían auto convocarse para una moción de Censura.
Pero, no lo harán.

Trump gobierna más en base a Órdenes Ejecutivas que en base a leyes y ya nadie se acuerda que, desde “las Torres Gemelas” anualmente se renueva el Estado de Emergencia que concentra el Poder en el Presidente.

En tanto, se aprestan a juzgar, ¡20 años después! a los supuestos responsables del mega atentado en Guantánamo. Juicio Militar en territorio “no americano” y con leyes que nadie sabe bien qué son. Pero que incluyen la Pena de Muerte.

Los matarán… vendrá bien para la reelección.

España e Italia se debaten en un chalaneo barato tratando de formar gobierno.

Macrón apalea Chalecos Amarillos todos los viernes, se ofende con Bolsonaro por comentarios irrespetuosos y propone en el G7 intervenir en la Amazonía ignorando la soberanía de Brasil.

Conciudadanos, compañeros, ¿Cuánta Democracia nos va quedando? Ya estoy en el límite y el tema es complicado, pero me despido tratando de trasmitir el centro de mis preocupaciones.

“…A dónde el camino irá…”

 

Por Eduardo Platero
1 de Setiembre de 2019

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