Bienvenida realidad

A pesar de la alegría no puedo olvidarme las angustias; a pesar de la fiesta desatada cuando hablaron las urnas, no puedo descolgarme del todo y se me revuelve el triperío pensando en el daño que nos hicieron durante tanto tiempo. Hoy sobresalen las disculpas y casi todos las reciben como un gesto que enaltece al que las pidió (Luis Eduardo González, principalmente). Era esperable el gesto, pero nadie nos repara lo sufrido, ese daño moral inmensurable que le hicieron al pueblo frenteamplista que tuvo la rebeldía suficiente como para demostrar que sigue intacto y vivo, a pesar de los augurios…

Los partidos se ganan en la cancha
Es así. Nos quisieron ganar el partido antes de jugarlo y así les fue. El partido de ida lo perdieron ampliamente, y el resultado es con ventaja para el cotejo de vuelta, pero los partidos hay que jugarlos. Como lo sabemos muy bien, es que no damos nada por ganado y estaremos alerta para esa contienda que debe confirmarse con un amplio resultado que consolide el triunfo. Un triunfo que permita el récord histórico de repetir gobierno y mayorías por tercera vez consecutiva.

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Ahora el argumento ya no son las mayorías absolutas, sino pretender la mayoría de la cámara alta. Argumentan, desde ya, que de ganar el balotage, tendrán la mayoría en dicha cámara, asumiendo que el bloque no frentista estaría consolidado ya.

Ahora se escucha al líder nacionalista decir que no importa el 48% que obtuvo el FA sino que lo que hay que leer es el 52% que no lo votó. Un porcentaje que se integra con los votos en blanco y anulados, opciones que deberían interpretarse como no partidarias de ninguna de las dos que se disputan la presidencia, lo cual bajaría ese porcentaje.

Ahora bien, es cierto que esta foto real -la que vale- puso las cosas en su lugar. Nadie puede desmentirla, es inobjetable. No obstante ello, seguimos manejando vaticinios y aún antes los esgrimieron como válidos. Claro está que esos vaticinios tenían un grado de certeza que, a la postre, la foto final del domingo 26 de octubre, terminó confirmando. Así podemos decir que nadie puso en duda los porcentajes de aprobación de la gestión del gobierno de Mujica, como tampoco se cuestionaron en su momento los de Tabaré Vázquez. Entonces, es dable pensar que hubo un sesgo en los pronósticos que se restringieron a las encuestas de opción electoral exclusivamente.

De otro modo es imposible admitir validez procedimental para unas y negarla para otras. Porque en lo que a la elección propiamente dicha corresponde, es inadmisible el reconocimiento posterior que hicieron casi todas las encuestadoras admitiendo que ponderaban a la baja al Frente Amplio y al alza a los partidos Nacional y Colorado. ¿Cuál era el fundamento para hacerlo?¿Creían en verdad que Uruguay era un “país moderno” como adujo la Directora Pomiés de Cifra? Peor la enmienda que el soneto…

Si de cambiar se trata…
Ahora parece ser que van por la mayoría en el Senado, premio consuelo para quienes hicieron de las mayorías parlamentarias su principal argumento. Intentarán por todos los medios posibles (menos con las encuestas, por razones obvias), torcer el resultado que se avizora a partir del último domingo de octubre. Ya muchos referentes colorados han aunciado o bien libertad de acción para sus votantes (Fernando Amado) o directamente el voto a Tabaré (Leonardo Costa), por citar algunos solamente. Parece inverosímil pensar en la fuga de algún votante frenteamplista, algo que lejos de ocurrir históricamente se ha fortalecido en la segunda vuelta hasta ahora.

En otro orden se oyeron voces de alerta ante la votación del SI a la baja de la edad de imputabilidad. Un 47% de los uruguayos se manifestó al respecto y parece ser que hay que tener en cuenta ese dato de forma más que relevante. Es correcto, hay que considerarlo, pero con el mismo argumento habría que considerar al 48% que votó al FA para rever la pertinencia de la segunda vuelta electoral cuando quien gana la primera lo hace por una ventaja de 17 puntos.

Se viene la recta final de una atípica campaña electoral que si algo dejó claro fue que los uruguayos seguimos siendo conservadores. Conservamos intacta la independencia y la claridad de criterio a la hora de elegir a nuestros gobernantes, y no nos dejamos vender espejitos de colores. Por todo lo dicho, bienvenida realidad…

 

el hombre clavó la bandera,
el perro ensayaba un ladrido moderno…

Por El Perro Gil
Columnista uruguayo

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