La ONDA digital en Instagram la Onda digital esta en Facebook Analisis Politico
Volver al Inicio de la ONDA digital

Europea: Elecciones, manifestaciones, amenazas en un mundo que no encuentra acomodo político

Share Button

Centenares de millones de ciudadanos de los 28 países de la Unión Europea acudieron a las urnas desde la semana pasada para elegir un nuevo parlamento europeo, en unos comicios que se alargaron por cuatro días y culminaron el domingo pasado.

Una nueva derecha
Son elecciones que tradicionalmente despiertan poco entusiasmo, con una participación de alrededor del 40%. Esta vez, sin embargo, aumentó a 51%, la mayor en los últimos 25 años, en medio de un panorama político agitado por el surgimiento de variadas fuerzas opuestas al proceso de integración en prácticamente todos los países europeos.

Organizadas por Steve Banon, el exasesor del presidente Donald Trump, que promueve una nueva expresión de la derecha europea, esas fuerzas tienen en el primer ministro italiano, Matteo Salvini, su principal aliado. “Salvini es el hombre a mirar en estas elecciones parlamentarias europeas”, afirmó Emiliano Alessandri, analista de temas europeos y transatlánticos en el Atlantic Council, un think tank conservador con sede en Washington.

La Liga, el partido de Salvini, logró una cómoda victoria en Italia, con alrededor de 32% de los votos. Su socio en el gobierno, el Movimiento Cinco Estrellas, alcanzaría alrededor del 18% y, entre los dos, se ubicó el centrista Partido Demócrata, con cerca de 24%. Las cifras eran todavía provisionales.

Un resultado celebrado en Brasil, donde la revista “Sociedad Militar”, una publicación digital tituló: –Derecha avanza en Europa. En Italia, Matteo Salvini, aliado de Bolsonaro, fue el más votado en las elecciones europeas.

Delante de nuestros ojos
“Delante de nuestros ojos, Italia se está transformando en un Estado fascista”, afirmó Sean O’Grady, editor asociado del diario inglés Independent, en un artículo publicado el año pasado. “Son ciertamente peligrosos y una amenaza para la armonía de Europa”.

Entre esos “socios” cita a los gobernantes de Polonia, Hungría y República Checa, los tres integrantes del Grupo de Visegrado, al que pertenece, además, Eslovaquia.

No son los únicos. Gobiernan también en Austria y tienen participación en otros gobiernos europeos. Pero también en Francia las elecciones despertaban expectativas. Se trataba de la posibilidad de que Marine Le Pen y su partido, Agrupación Nacional, contraria al actual proceso de integración europeo, superara en votos a la República en Marcha, del presidente Emmanuel Macron. Algo que finalmente ocurrió, de forma ajustada: cerca de 23% contra 22%.

Elegido presidente de la República en 2017, Macron despertó grandes expectativas con la promesa de renovar el proceso de integración europeo. Pero sus intentos de arrastrar en ese esfuerzo a la canciller alemana, Angela Merkel, se enfrentó a la resistencia de Berlín, y poco a poco se ha ido debilitando su papel en el escenario político europeo.

Enfrentado desde hace más de seis meses en las calles de diversas ciudades francesas a las protestas de los “chalecos amarillos”, un movimiento que agrupa un vasto espectro de descontentos con su política conservadora y con su estilo autoritario, la disputa con los partidarios de Le Pen era considerada una prueba que debía superar.

Estas elecciones son diferentes, escribió Benjamin Haddad, representante del movimiento de Macron en los Estados Unidos hasta 2017 y actual director de la Iniciaitiva Futuro de Europa, en el Atlantic Council.

Para Haddad, se trataba de las elecciones europeas más importantes jamás realizadas, en un marco de crisis geopolítica y levantamientos políticos que amenazan el continente. Entre los desafíos a enfrentar estaban el deterioro de las relaciones con Rusia desde la anexión de Crimea, en marzo de 2014; una crisis migratoria que despierta tendencias nacionalistas en Europa; la decisión británica de abandonar la Unión Europea, y a plataforma “América primero”, del presidente Donald Trump.

Un nuevo modelo
Para Haddad Europa se enfrenta al desafío de construir un nuevo modelo y una nueva identidad. Pero las elecciones de la semana pasada no parecen facilitar esta tarea.

En Alemania, país que define las grandes líneas políticas europeas, los conservadores demócrata cristianos que gobiernan en alianza con sus minoritarios socios socialdemócratas, triunfaron con cerca de 29% de los votos, cifra muy inferior a los 35% que consiguieron en 2014.

A sus aliados socialdemócratas les fue mucho peor. En caída libre desde las ultimas elecciones generales, lograron apenas un 15% de los votos, frente al 27% de hace cuatro años. La derecha xenófoba de la AfD se mantuvo en el 10% de los últimos comicios. Los únicos ganadores fueron los verdes que, con 20% de los votos, se ubicaron como la segunda fuerza política del país.

Inglaterra, atrapada desde hace más de dos años en el debate sobre su retiro de la UE, participó en unas elecciones de las que se suponía no participarían, después de haber aprobado en plebiscito celebrado en junio de 2016, su retiro de la Unión Europea. Las negociaciones se han complicado y el retiro, previsto para marzo pasado, fue adiado hasta octubre.

Hace tan solo una semana la primera ministra, Theresa May, anunció su renuncia del cargo, lamentando, entre lágrimas, no haber podido negociar un acuerdo aceptable para los parlamentarios británicos, incluyendo a los de su propio partido, que estableciera un retiro ordenado de los británicos de la Unión Europea.

Los conservadores cayeron de 23% a 9% de los votos. Los laboristas, que tampoco pudieron definirse  con claridad frente a la separación de Gran Bretaña de la UE, pagaron un precio no tan elevado, pero cayeron a 14% de las preferencias. El gran ganador fue el partido del Brexit que encabeza Nigel Farage, con casi un tercio de los votos.

Pero el país sigue profundamente dividido sobre el tema. Un recuento de los votos de la página Europe Elects resume en 40,4% los votos de los partidos que apoyan la permanencia de Gran Bretaña en la UE. Los partidarios de una separación “dura”, sin nuevas negociaciones, suman 34,9%. Otros 23,2% son conservadores y laboristas, dos partidos rivales que cobijan tanto partidarios como opositores del Brexit.

Temas domésticos
Pese al carácter europeo de las elecciones, los temas domésticos terminan por definir la posición de los electores. El deterioro del mercado laboral, la desigualdad, el modelo económico son temas que se unen al debate sobre la política migratoria y el cambio climático.

A los grupos euroescépticos se les califica de nacionalistas y populistas. Pero el rechazo al proceso de integración europeo, que resume de cierta forma todas esas manifestaciones de protesta, podría tener sus fundamentos en otras razones.

Desde la crisis financiera que estalló en 2008 se impusieron normas más coercitivas sobre los Estados miembros. En diciembre del 2011 una cumbre europea acordó nuevas medidas, limitando el gasto público y el endeudamiento de los países miembros.

“Mientras se hacía más coercitiva – escribió Hans Kundnani, un investigador del Royal Institute of International Affairs, con sede en Londres, en su libro “The paradox of german power”– Europa se hacía más germánica”.

Este proceso generó suspicacias en otras naciones. Salvini rechaza, en Italia, las estrictas normas de limitación del gasto público y del déficit fiscal establecida por las normas europeas.

Pero el ejemplo más dramático de estos rechazos fue la negociación que la troika –integrada por el Banco Central Europeo, la Comisión Europea y el Fondo Monetario Internacional– impuso a Grecia para obligarla a pagar la deuda contraída con la banca internacional, principalmente alemana.

La aun gobernante Syriza ganó las elecciones griegas en 2015 prometiendo resistir las draconianas medidas que le pretendía imponer la troika. Pero luego capituló y puso en práctica un dramático programa de recorte de gastos y privatizaciones que hundió el país en la miseria y el  partido perdió las elecciones del domingo. Ante la derrota, el primer ministro Alexis Tsipras anunció la convocatoria de elecciones anticipadas, que parecen garantizar el retorno al poder de los conservadores de Nueva Democracia.

No solo Europa
Una renovada tensión entre los partidarios del proceso integracionista y los descontentos con este proceso es una primera evaluación de los comicios europeos hecha por el corresponsal del NYT en Bruselas, Steven Erlanger.

“Los resultados indican que la lucha por la futura dirección del bloque –más integración entre los países europeos, o menos– solo podría intensificarse”, afirma.

Pero no solo Europa cruje bajo las presiones políticas. Donald Trump realiza esta semana una visita de cuatro días a Japón en medio de la guerra comercial con China y de las tensiones en el mar de China Meridional.

El presidente chino, Xi Jinping, advirtió a su pueblo que debe prepararse para tiempos difíciles. “Tenemos que superar importantes riesgos y desafíos”, afirmó, en un discursos pronunciado la semana pasada.

El mes pasado, en dos ocasiones, destructores norteamericanos incursionaron en aguas territoriales que China reivindica en las islas Spratly, una práctica que se ha hecho habitual en el mar de China Meridional. En enero del año pasado China advirtió a Estados Unidos de que le provocaría una “humillación total” si continuaba con sus provocaciones y que si bien había reaccionado con moderación frente a estos hecho, esto tenía límites.

El aumento de las tensiones entre Estados Unidos y China llevó a Nuriel Roubini, profesor de la Stern School of Business en la Universidad de Nueva York, a advertir contra una escalada de la guerra comercial hacia una guerra fría, sin que se pueda descartar que desemboque en una catastrófica “guerra caliente”.

Trump discutirá con su colega japonés Shinzo Abe temas de seguridad y comerciales. Con las negociaciones sobre la desnuclearización de Corea del norte suspendidas luego del fracaso del último encuentro entre Trump y el líder coreano Kin Jong Un, Corea probó misiles de corto alcance el 4 y 9 de mayo, pruebas que el asesor de seguridad de la Casa Blanca, John Bolton, estimó violatoria de las sanciones impuestas a Corea del norte por las Naciones Unidas.

Antes de viajar Trump anunció también el envío de tropas a Medio Oriente, donde las tensiones con Irán crecieron desde que Washington se retiró de forma unilateral del acuerdo nuclear acordado con ese país.

Estados Unidos envió siete buques de guerra a la zona, encabezados por el portaviones Abraham Lincoln, e inició el despliegue del sistema de defensa antimisiles Patriot en la región, con el argumento de que habia inidicios “de una mayor preparación iraní para lanzar operaciones ofensivas contra las fuerzas estadounidenses”.

América Latina
América Latina no escapa a esas renovadas tensiones internacionales.

En Brasil, el gobierno de Jair Bolsonaro no ha podido consolidar su programa de trabajo, ni un apoyo parlamentario necesario para impulsar sus controvertidas medidas de privatización y reforma de la seguridad social.

Los partidarios de Bolsonaro convocaron el domingo 26 de mayo manifestaciones en todo el país para expresar su respaldo al presidente, cada vez más aislado de los sectores políticos y militares que le dieron apoyo durante la campaña presidencial.

Los manifestantes manifestaron su rechazo al presidente de la Cámara de Diputados, Rodrigo Maia, del conservador Partido Demócrata, teóricamente aliado del mandatario, y también al vicepresidente, general Hamilton Mourão. Los militares fueron un apoyo fundamental para la condena al expresidente Luis Inácio Lula da Silva y el triunfo de Bolsonaro en las pasadas elecciones presidenciales.

Las manifestaciones, sin embargo, “no fueron lo suficintemente grandes para Bolsonaro superar la crisis”, tituló la BBC el domingo en la noche, al evaluar lo ocurrido ese día en el país.

En Colombia, otro gran aliado de Washington en América Latina, las revelaciones del New York Times de orientaciones del comando del ejército para que los militares doblaran “el número de criminales y guerrilleros que matan, capturan o fuerzan a rendirse en combate (y posiblemente admitiendo un mayor número de víctimas civiles)» han provocado una crisis en el ejército, que busca identificar el origen de la filtración al diario norteamericano.

Al mismo tiempo Washington sigue aumentando el cerco económico contra el gobierno venezolano de Nicolás Maduro, mientras que, en Nicaragua, ha puesto en vigencia la legislación conocida como Nica Act, que permite cortar todo recurso de organismo financieros internacionales como el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional o el Banco Interamericano de Desarrollo, al gobierno de Daniel Ortega.

Se completa así un escenario desestabilizador en todos los frentes internacionales.

Por Gilberto Lopes
Escritor y politólogo, desde Costa Rica para La ONDA digital
gclopes@racsa.co.cr

La ONDA digital Nº 907 (Síganos en Twitter y facebook)

Print Friendly, PDF & Email

...





LA ONDA Digital Revista Semanal Gratuita    |    De los editores: Las notas que llevan firma reflejan la opinion de sus autores    |    © Copyright Revista LA ONDA digital