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Maldición de Malinche

Tú, hipócrita que te muestras
Humilde ante el extranjero
Pero te vuelves soberbio
Con tus hermanos del pueblo.”
Gabino Palomares, cantautor mexicano

Colorados de hipocresía
En los albores de una campaña electoral que tendrá su primer mojón en las internas de Junio, se coló de golpe el tema de los desaparecidos con una confesión que puso fin a un pacto de silencio de más de cuarenta años. Esa ruptura se hizo realidad en una confesión realizada por uno de los brazos ejecutores de los asesinatos cometidos durante la dictadura cívico-militar uruguaya. Esa cruda confesión -de dudosa credibilidad en cuanto a la solitaria actuación del confeso- derivó en una medida sin precedentes en la cartera de Defensa, donde sus máximas autoridades políticas fueron relevadas siguiendo por la destitución del mando castrense, actores que fueron parte de omisiones y/o dilaciones que el Presidente de la República no estuvo dispuesto a consentir.

Hoy, los líderes de la oposición salen a criticar ese gesto presidencial, poniendo el énfasis en la dilación de la denuncia a la Justicia y, muy especialmente, poniendo en duda la efectiva denuncia si no hubiera mediado un informe del periodista Leonardo Haberkorn, publicado en El Observador. Una filtración que se anticipó de forma planificada, y que omitió otras denuncias tan graves como las que refiere el mismo informe. Resulta por lo menos extraño que solo se conociera la confesión de Gavazzo cuando de las mismas actas se desprenden otras denuncias que impactan al menos en cinco causas más de detenidos desaparecidos. Si no hubo planificación, la casualidad de la oportunidad deja más dudas que certezas, máxime cuando solo se conoció uno de los varios ítems que impactan en otras causas sobre detenidos desaparecidos.

Se habla de demora y hasta de omisión de denunciar; incluso, llegó a ponerse en duda que el Ejecutivo denunciara si no hubiera mediado aquel informe de prensa. Pero esa dilación de la que hablan fue de tan solo algunos días, (20 días, según el actual ministro Bayardi), tiempo exiguo que contrasta con las más de cuatro décadas de omisiones en el tema desaparecidos por parte de los mismos protagonistas que hoy rasgan sus vestiduras como si no tuvieran ninguna cuota de responsabilidad en todo ese tiempo de olvido.

Encabezados por uno de los principales omisos y protagonistas de esa omertá quebrada, el líder colorado, Dr. Julio María Sanguinetti, como si nada tuviera de responsabilidad (siendo Presidente de la República a la salida de la dictadura), sale a denunciar la supuesta omisión de Presidencia en informar a la Justicia la confesión del asesinato de Roberto Gomensoro. Justo él, que nada hizo entonces, que negó sistemáticamente la existencia de detenidos desaparecidos rechazando todas y cada una de las causas penales que llegaban al Poder Ejecutivo aplicando el Art. 3 de la Ley 15.848.

Entonces, se vivió un período donde a todas luces tuvimos una democracia tutelada por unas Fuerzas Armadas que no estaban dispuestas a ningún tipo de revisionismo como lo dejó sentado el Ministro de Defensa de la época -Gral. Medina- guardando las citaciones judiciales que iban llegando a los militares, en una Caja Fuerte y contando para ello, con el aval del Presidente Sanguinetti, el mismo que hoy se pone colorado, pero de hipocresía…

El Plan Cóndor

Mientras tanto, investigaciones que se están llevando adelante en Italia van encaminadas a condenar a cadena perpetua a más de 40 represores internacionales -entre los que hay varios uruguayos- gracias a la prueba documental aportada por Uruguay con la que se pudo demostrar la existencia del Plan Cóndor. Prueba que derivará en sentencias inéditas, gracias a la voluntad de los gobiernos frenteamplistas que hicieron lo que omitieron por décadas los que ahora salen a criticar al Gobierno.

Una prueba que se obtuvo utilizando las mismas herramientas jurídicas que tuvieron los partidos colorado y blanco -a su turno- cuando fueron gobierno una vez recuperada la democracia. Obviamente, que con otra voluntad política que posibilitó investigar a la Justicia, no amparando toda denuncia conforme lo dispuesto en la Ley de Caducidad. Es decir, no se ejerció la caducidad de la pretensión punitiva del Estado más allá de lo que el legislador de la época dispuso, permitiendo así que la Justicia actuara condenando a varios civiles y militares por los delitos cometidos. Porque no todos estaban comprendidos en esa caducidad invocada, no todo entraba en esa bolsa.

El tema del Tribunal de Honor, en cuyas actas figura la confesión de Gavazzo -además de otras informaciones que no se divulgaron- era el segundo vuelo; segundo vuelo que fue la prueba que demostró la existencia del Plan Cóndor. Algo que ese Tribunal de Honor niega en actas así como negó la confesión de Gavazzo sobre el destino de “Tito” Gomensoro, haciendo hincapié en la falta de honor ante la condena de un camarada por un hecho que no cometió y del que los declarantes fueron omisos en denunciar. El honor de las FFAA -para el Tribunal de Honor- pasa por la prisión de un camarada inocente y no por la condena de un asesinato abominable. La inversión de valores es tremenda…

A la hipocresía del líder colorado, en sí misma inaceptable, le siguieron otras actitudes tan hipócritas como aquella. Pues la demora -que afanosamente endilgan a la Presidencia- comenzó en las oficinas del entonces Cte. en Jefe de las FFAA, Gral. Manini, quien recibió las resultancias del Tribunal de Honor por el mes de Abril de 2018. En ese tiempo, debió haber suspendido las actuaciones de dicho Tribunal e informar al superior. Sin embargo, no derivó el expediente hasta Febrero de 2019, de manera de evitar que el mismo afectara los ascensos previstos. Nuevamente el honor y la decencia pasaban por no perjudicar a los camaradas antes que denunciar la confesión de un asesinato entre otros delitos que también se incluyen y que ya tiene en su poder la Justicia.

Asistimos a un agrupamiento de fuerzas cuyo único objetivo es llegar al poder a como de lugar; hoy más que nunca los hipócritas se agrupan, y lo hacen con un objetivo en común que es sacar al Frente Amplio del gobierno, no tienen ninguna vergüenza en admitirlo. Ese, es su único programa.

Hoy más que nunca tenemos el compromiso de defendernos de tanta hipocresía, porque los que hacen gala de la misma no rechazan ningún camino, ningún recurso y harán de ella un instrumento que no podemos dejar pasar, porque detrás de la hipocresía solo queda lugar para la mentira…

el hombre no daba crédito,
el perro no daba ladrido…

Por Julio Fernando Gil Díaz – El Perro Gil

La ONDA digital Nº 899 (Síganos en Twitter y facebook)

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