Para un mundo grande, pensar en grande

Ampliando la mirada
En un globo interconectado física y comunicacionalmente las fronteras se vuelven difusas, difíciles para los inmigrantes pero diluidas para la interrelación financiera y cultural. Los organismos supranacionales no bastan para regular las relaciones entre países En tanto las nuevas generaciones adquieren condición de ciudadanos del mundo, los componentes de la diversidad que hacen a la identidad y pertenencia comienzan a cuestionarse. Simultáneamente se dividen las posturas en cuanto a resistir la invasión cultural del mundo exterior o integrarnos. Si ante esta mutación vertiginosa, los nacionalismos mantienen vigencia, no serán también una referencia paradigmática obsoleta? Su contradicción en servir tanto a la derecha como a la izquierda, no los cuestiona?

Nuestro contexto
Este acto electoral es muy distinto a cualquiera del pasado. La sociedad integrada al territorio de Uruguay ha cambiado. Las referencias históricas son relativas en la percepción del presente y prospección del futuro. Los partidos políticos, la intelectualidad y aún el ciudadano común, saben que ahora es otra historia, irreversible, que no repetirá el pasado.

Cómo debe hacerse
El sistema representativo se basa en la libre elección de quienes gobernarán por sí mismos en referencia a un programa refrendado simultáneamente. En nuestro país, en un partido político uno de sus órganos rectores es la Comisión Nacional de Programa, que elabora insumos de Comisiones Temáticas con participación de ciudadanos en todo el país. Su producido, continuado en el tiempo, es el abrevadero técnico-ideológico para el plan de gobierno, reseñado en la plataforma electoral.

Cómo no debe hacerse
Sin participación desarrollada en el tiempo, es demagogia pura proponerla instantánea como lo hizo el Presidente de Macron en Francia, mediante consultas individuales en las redes y asambleas de única vez. En un mismo artículo, en El Observador del 30/3/2019, el periodista agrega la necesidad de “La reflexión académica para reorientar los problemas de nuestro tiempo, más allá del pragmatismo”. Deberían observar esta premisa los candidatos que pretenden presentar programas de gobierno “enlatados” a los uruguayos. Un grupo de técnicos reunidos por pocos meses para elaborar un programa por encargo no aporta a una democracia más participativa.

Por Luis Fabre

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