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¿Pueden los medios inventar un líder que contrarreste al FA?

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(resumen muy abreviado de charla con
el Comité Atlántida del Frente Amplio)

Con el tema Venezuela no hubo medio en el mundo donde no apareciera Uruguay en papel protagónico. Eso hizo que después de tres años en que las encuestas no daban al FA perspectiva alguna de reeditar la mayoría parlamentaria absoluta, aparecieran dos encuestas (Montevideo.com y canal 4 (Factum) que entre enero y febrero le adjudicaron una tendencia a despegarse de los guarismos de la oposición, tendencia que, de mantenerse, le daría la victoria en noviembre con un 52% de los votos, el porcentaje exacto que Factum constató de apoyo neto de la ciudadanía a la política del gobierno del FA sobre la situación en Venezuela.

Luego, la encuestadora Cifra (teledoce, cercana al Partido Nacional) constató la misma tendencia, pero en vez de señalar, como hizo Factum que el FA había crecido cuatro puntos mientras dejaba parado al PN, señaló que el FA había crecido en un año diez puntos, cuando eso no era lo relevante, porque en los meses anteriores mientras el FA crecía 6, su oposición también lo hacía, se reducían indecisos y se mantenía la tendencia que, proyectada, no le permitía al FA reiterar la mayoría parlamentaria absoluta. Otra novedad era la irrupción de Sanguinetti con mayoría absoluta en el Partido Colorado, superando a todos los telepolíticos que se ubican a su derecha, aspirantes a Bolsonaros de distintos partidos (Novick, Sartori, Alonso, etc)

En su informe en el Antel Arena, Tabaré Vázquez resumió el tema Venezuela categóricamente: “no somos neutrales; estamos a favor de la paz, del diálogo”, atándolo a las cuestiones internas donde la correlación mediática de resonancia no había sido de ámbito mundial sino nacional, consciente de la necesidad de ganar el resumen para consolidar un avance. Sin embargo, cuando pase el momento actual de la agenda impuesta internacionalmente, vamos a tener que volver a lidiar con la correlación de medios interna del país, para todos los temas nacionales, que es la peor correlación que hemos tenido desde 1980.

Desde 1980 el Frente avanzó siempre, elección tras elección, hasta alcanzar el gobierno nacional y, desde entonces, mantuvo su caudal electoral. Para el plebiscito del 80 tuvimos a José Germán Araújo, dueño de una radio que tuvo entonces un poder comunicacional del que hoy carecemos. En los ’90 negociábamos con las tapas de La República hasta el momento en que sin multimedio era inútil empezar a negociar. A fines de esa década, Pepe Mujica empezó a posicionarse con “Hablando al Sur” en emisora propia con audiencia similar a la del “radiosenador”, como llamaba la derecha a Germán Araújo.

La novedad del tema Venzuela en cuanto a tratamiento mediático es que intervinieron medios en castellano potentes del exterior de Uruguay, en audiovisuales, Rusia Today (RT), CGTN  de China. Hispan TV de Irán, Telesur, pluriestatal de Latinoamérica, del Caribe y la propia televisión estatal venezolana VTV (Venezolana de televisión, canal 8, otro potente multimedio), que trasmiten todo el día en vivo y se pueden seguir por You Tube.

Se trata de una inflexión de competencia en la hegemonía mediática global.  Téngase en cuenta que nunca, en sus 52 años de vida con televisión, la URSS había logrado tener en canal en castellano. Putin hace diez años que lo tiene y agrega un despliegue potente en nuestro idioma del multimedio Sputnik. La calidad técnica de CGTN acompaña la avanzada china en el sector. HispanTV incidió en el conocimiento de un líder en España,  Pablo Iglesias y cuenta con el conductor mexicano Roberto De la Madrid. Telesur es un hito en nuestra comunicación continental y cuenta, entre otros, con el uruguayo Jorge Gestoso. Página 12 de Argentina, La Jornada de México, Rebelion.org, entre otros periódicos de contenidos potentes, valen en sí mismos y como fuentes para agregar valor al trabajo de los pocos medios locales uruguayos que operan contrahegemonía, con escasísimos recursos y en competencia brutalmente desigual.

Nuestro mayor déficit es la televisión pública (tanto TNU como TV Ciudad) que sólo utilizan fuentes de aliados del imperialismo. Dicen pretender neutralidad por ser estatales y no gubernamentales (no vamos a entrar ahora en la cuestión de las definiciones y delimitaciones de Estado y gobierno, pero sí afirmar que la pretensión de neutralidad entre David y Goliat es equívoca cuando existe y en este caso ni siquiera existe. Sencillamente, los canales públicos en Uruguay siguen la misma agenda del oligopolio de los canales privados al aire y con las mismas fuentes internacionales).

Pablo Iglesias dijo a Orencio Osuna en una entrevista: “El Partido Comunista Italiano estaba convencido de que era el dueño de la cultura en Italia (…)  porque cualquier intelectual de prestigio italiano o había estado en él o había tenido algún tipo de vinculación con el Partido. Los mejores cineastas, los mejores literatos, actores, influencia en la escuela, incluso en la magistratura… Y de pronto, aparece un tipejo que se llama Silvio Berlusconi, en un contexto en que la cultura audiovisual procedente de USA es hegemónica”, compran los medios y “en cuestión de unos pocos años” de los valores vinculados a la izquierda no queda nada.

La teoría del Frente Amplio tampoco valdrá gran cosa -como finalmente la de Togliatti o la de Berlingüer en la Italia de hoy-, si el resumen en Uruguay lo hace la oposición, que hoy son los medios dominantes, pero ¿están en condiciones de inventar un Berlusconi, un Trump o un Bolsonaro en Uruguay? No son los perfiles exactos de candidatos que prefiere la corporatocracia imperialista, pero ésta trabaja para eso, porque trabaja contra los progresismos, en Uruguay contra el FA. Es un trabajo de respuesta que no tiene otro resultado que la construcción de sentido común fascistoide.

Por ejemplo, en Brasil O Globo prefería a Alkim, pero la imposición de la “inseguridad” como agenda antipetista les obligó a aceptar los desafíos que les presenta la ingobernabilidad de y con Bolsonaro.

MEDIOS Y PARTIDOS
Los logros del gobierno del Frente no se corresponden con la percepción que del gobierno tiene la población. La plutocracia mediática ejerce una hegemonía que le permite construir sentido común de los uruguayos, marcar la agenda desinformativa, diseñar percepción, invisibilizar cualquier relato nacional y popular (no sólo de Uruguay) e imponer el relato afín al imperialismo y al colonialismo históricos, incluyendo los términos gramaticales que le son funcionales (por ejemplo, la propia palabra “inseguridad”, literalmente una falacia), el pensamiento débil como pensamiento único, aún con su discurso más agresivo y el producto genuino del pensamiento único, la llamada “posverdad”.

El 11 de abril de 2002 estábamos viendo por VTV el desarrollo del golpe de Estado de Carmona, Prisa, CNN y “los cuatro jinetes del apocalipsis” (así les llamaba Chávez a los dueños de los cuatro canales privados al aire de televisión en Venezuela), cuando de pronto se cortó la señal. Pocos minutos después vimos por Globovisión las grandes instalaciones de VTV vacías. Los golpistas habían invadido y desalojado todo el edificio. Venevisión difundía las mismas imágenes. Antes que Miraflores (la casa de gobierno), antes que los destacamentos armados y las cárceles, el siglo XXI inauguró sus golpes de Estados en nuestro continente mostrando el asalto a una planta de emisión televisiva que era el único gran medio masivo con que, en parte, contaba el chavismo.

También recordamos el 13 de abril, cuando la señal de canal 8 VTV, recobrada, daba cuenta de la victoria sobre el golpe, calle por calle, con pueblo movilizado, y cuartel por cuartel, hasta restablecer la comunicación.

Aquí no tenemos un canal 8 para nuestros temas y temo que para estas elecciones, la mediática oposición va a seguir aumentando su agresividad, va a invertir en fake news y en law fare como en Brasil y en Argentina, pero tenemos, seguimos teniendo, un pueblo bastante organizado, muy organizado y unido en comparación con otras fuerzas sociales y políticas de la región, que alcanzó el gobierno cotejando programas y proyectos de país y ahora tiene algo más concreto aún, más elocuente, realizaciones de país para cotejar con la oposición, que aplaudió el programa macrista.  Nuestra agenda debe ser principalmente programática, nuestra realización programática contrastada con la de Macri, que es la de la oposición.

Ahora, muchas veces se dice que los bombardeos de falsos positivos son los responsables de que haya ganado el brexit en Reino Unido y Trump en USA. Es cierto que gastaron muchos millones en ese bombardeo, comprando la big data, que es lo más costoso, para personalizar los mensajes con alta especificación, sobre todo en el último tramo de las campañas electorales, y en plena supuesta veda publicitaria. Que eso haya sido tan determinante como a veces señalan, es dudoso. Los medios son decisivos. Las redes se nutren de ellos. Cada uno de nosotros puede participar de la democratización que generó el disco interactivo, pero tenemos una capacidad de producción de contenidos profesionalmente bastante inferior a la que tiene New York Times, o CNN, u O Globo o el grupo Clarín.

Además, neutralizan las redes conteniendo la interacción en burbujas y plutocratizando envíos masivos a través del uso de big data, pero sobre todo a través de los medios que trabajan para Internet y se concentran en cada vez menos manos.

Medios alternativos que emergían con cierta fuerza fueron comprados para fundirlos o cambiarles la línea.  “En 1983, 50 corporaciones poseían los principales medios globales, la mayoría de ellas estadounidenses. En 2002 había disminuido a sólo 9 corporaciones. Actualmente son probablemente unas 5. Rupert Murdoch (Twentieth Century Fox) ha predicho que habrá sólo tres gigantes mediáticos globales, y su compañía será uno de ellos” (John Pilgr, Democracy Now!).  Esas cinco hoy dominan el 96% de la distribución, incluyendo las canciones, que también son información. Las canciones y las “noticias” se imponen en el tarareo y en la opinión por algo que se llama “alta rotación” y lo deciden los dueños de los medios, con sus “noticiarios” y sus “top tanto”.

“Murdoch ha sido acusado repetidamente de utilizar sus posesiones en los medios para impulsar su agenda política. En 2003, todos los 175 periódicos de Murdoch apoyaron la invasión de Iraq con la “causa bélica” del “arma de destrucción masiva” que supuestamente poseía Hussein. Murdock habló con el ex Primer Ministro británico Tony Blair durante la preparación de la invasión, dentro del círculo íntimo de Blair incluso lo llamaron “el 24” miembro del gabinete” (Ibidem).

Sin embargo, el medio columna para la invasión de Iraq y la guerra psicológica previa, con el falso positivo del arma de destrucción masiva, fue CNN, otro de los tres del imaginario de Murdock. Trece años después, Trump contó para su campaña electoral con Fox (Murdock ampliado). Cuando se dice que ganó contra los medios no es exacto, porque además, aunque las otras dos grandes cadenas de USA apoyaban a Hillary, la campaña la hicieron todos contra Sanders (suciamente despojado de la candidatura demócrata), o sea: fue de respuesta al progresismo, generó sentido común para el caldo de cultivo de un Trump en la opinión pública. Lo fundamental no fue el trabajo de Steve Bannon en Whats upp, aunque haya sido decisivo.

Estamos hablando, vale no invisibilizarlo, de un espacio acotado del mundo. Porque el país con más usuarios de Internet del mundo es China, que tiene sus propias redes y sus propios medios. Y es dueña hasta de su propia tierra.

USA QUEMA SUS NAVES Y NO LOGRA APAGAR SUS INCENDIOS
Rudolph Hearst, magnate del Herald y de una vasta red de periódicos en USA, les dijo a sus militares cuando planearon el hundimiento del Maine (nave USA) con ataque de bandera falsa, para iniciar una guerra contra España para ocupar Cuba, “ustedes prepárense para la guerra que el motivo lo pongo yo”.  Las fake news existen desde que los medios son creíbles, aunque se jacten de saber mentir.

Ahora la nave que está quemando USA es la de la credibilidad de sus medios. Por eso, tras el fracaso de la teleoperación Guaidó, sale el New York Times a decir que el 23 de febrero en la frontera colombro-venezolana, los dos camiones quemados fueron incendiados por guarimberos de Guaidó, no por la Fuerza Armada Venezolana como había dicho desde el 23, cuando ya conocían la información, cuando la posta ya había sido demostrada por los medios contrahegemónicos.

Y hasta sale CNN a decir que el atentado de agosto contra Maduro fue un intento de magnicidio dirigido desde USA, cuando lo saben desde junio. Dijera Chávez, “puede que tengamos cara de pendejos, pero no somos pendejos”. ¿Para qué credulidad nos están preparando? ¿Van a demorar demasiado en publicar la verdad sobre el apagón o Nisman está esperando a Guaidó?

Atentos. Bastó que Uruguay se pronunciara por la paz en Venezuela para que salieran fake News contra un hijo de Tabaré y viralizaron que un hijo de Maduro anda manejando un Ferrari de oro por Montevideo. “Al imperialismo no hay que creerle ni un tantito así”, dijo el Che y para nosotros son muy falsos positivos vistos a una legua; además no van a llegar a nuestro whats upp, porque ya nos conocen de las redes y saben que no somos vulnerables a semejantes mentiras, pero un sector de la población sí lo es y vive en la posverdad inducida por medios hegemónicos.

Esta excelente gestión de nuestra cancillería e incluso el apoyo que nuestro pueblo le da, nos lo va a cobrar el imperialismo aún bastante más caro, en tramos más avanzados de la campaña electoral, cuando quedemos nuevamente sumidos en nuestra local correlación de medios.

Nuestra experiencia nos dice que eso sólo logramos resolverlo cuando en la campaña electoral se llega al mano a mano en la definición del voto (el boca a boca o viejo “canal 1”), cuando los propios periodistas de la prensa grande o chica son conscientes de que ya no son protagónicos, ni poco ni mucho. Esa fue la forma en que siempre avanzamos y ganamos, pero porque somos un país muy politizado en comparación con otros y no lograron resignarnos a la mediopolítica, incluyendo las redes, que también son medios. Hoy los medios multiplican, con cierto éxito, el esfuerzo por quitar la política de la vida, por eliminar la ciudadanía, o relegarlas a la virtualidad.

CAMBIAR LOS TÉRMINOS DEL COMPROMISO
Nos preocupan algunas cuestiones puntuales. Acá fuimos testigos del ataque de una senadora, que salió a difamar al Alcalde, gratuitamente, acusándolo de ser dueño de unas tierras que Canelones compraba para poner una planta de purificación de residuos. Hubo una respuesta contundente desde el Comité, pero no tuvo ninguna repercusión que hayamos visto. Y lo mismo está pasando con algunos diarios de acá, de la costa, como El ámbito canario que ha tenido editoriales disparadas y no hubo una respuesta mediática como habríamos esperado. En pocos meses a la Radio Canelones la destruyeron dos veces, la vandalizaron reiteradamente sin que haya siquiera trascendido, en una muestra de total debilidad por parte de nuestros medios. Gran parte de las radios comunitarias, que fueron tan controvertidas por ellos, cayeron en manos de blancos y colorados en el interior. Estamos perdiendo las herramientas y los instrumentos para las batallas culturales. Un cuarto gobierno nuestro tiene que superar esa parálisis. También en esta área necesitamos programa de avance. No hay impulso sin fuerza.

Y tiene que plantearse un cambio de términos en el compromiso con los concesionarios de los grandes medios.

Si desde hace quince años somos el cincuenta por ciento del país, ¿por qué no tenemos el cincuenta por ciento de los medios? Y últimamente, ¿por qué no tenemos casi nada? ¿Por qué tenemos que pelear estas elecciones con un escarbadientes contra misiles, en los temas que no son internacionales? La humanidad no se plantea los problemas que no puede resolver. Este acá lo estamos planteando. Es, como todos, un problema histórico.

Las reformas batllistas se impusieron porque tuvieron hegemonía mediática. En aquel tiempo sin televisión, con incipiente radio, los diarios marcaban la agenda, “tiraban línea”, definían la opinión pública, la guerra, también cultural, irrestricta, que siempre fue irregular. El diario El Día era el medio columna de Batlle y el diario El País, aunque hoy no se pueda creer, no era fascista (fue el diario de la dictadura fascista, no de la de Terra). En el segundo batllismo (el de Berres) las radios fueron tan decisivas que uno de los factores centrales de la derrota batllista del 58 fue la radio Rural con la prédica de Chicotazo. Cuando el gobierno blanco adjudicó las concesiones de canales de televisión lo hizo de un modo curioso, si se lo quiere ver partidariamente: le dio dos a concesionarios afines al Partido Colorado (el 10 y el 4) y uno solo al Partido Nacional (el 12). ¿Cuál fue el criterio? Darle la televisión a los principales operadores de radio (Carve el 10, Montecarlo el 4, Sarandí el 12). Tres familias controlaron la comunicación en Uruguay, prácticamente hasta el día de hoy, asociadas al panamericanismo yanqui y sus otros grupos de poder.

Había muerto Herrera (1959). Un Luis Batlle derrotado, señalando las antenas de televisión sobre los techos, le dijo a Zelmar Michelini, “esto lo vamos a pagar caro”. Si el batllismo fue “el pueblo contra la oligarquía”, como lo definió Batlle y Ordóñez, la oligarquización de la comunicación fue el principio del fin del batllismo en el Partido Colorado. El antiimperialismo dominante en el Partido Nacional fue sepultado con el cadáver herrerista, la traición de El País a los blancos independientes y un nuevo proyecto de Uruguay nacional y popular, un nuevo impulso, unió a Bonavita, a Erro, a Zelmar, a Juan Pablo Terra, al populismo y antiimperialismo tradicional, a militares patriotas liderados por el general Seregni y a la democracia cristiana con los partidos de la clase obrera. La historia de los medios afines al Frente Amplio es la del cuesta arriba contrahegemónico, hasta que en 1994 se pactó un compromiso no explícito.

Habíamos ganado la Intendencia de Montevideo en 1989 y teníamos en nuestra potestad el cableado capitalino de las nuevas ondas otorgadas por Lacalle con el mismo criterio del 58 (Nuevo Siglo al 12 Sarandí, TCC al 10 Carve, Montecable al 4 Montecarlo). Y le dimos incluso el cableado único a la empresa oligopólica que “las tres familias” formaron a tales efectos, Equital. Para las elecciones del 94 empezaron a cobrarnos las mismas tarifas que a los tradicionales, dieron cierta proporcionalidad en espacios de programas políticos y además, Lacalle dejó libre un canal nacional por abonados sin cable, que terminó siendo VTV y quedándose con el fútbol. No tener el fútbol, a los canales al aire les quitó potencia política. Ya no podían matarnos y se supone que tampoco debían, por compromiso, tirarnos a matar, pero los compromisos dependen de las correlaciones de fuerzas.

Tras sesenta años de construcción de panamericanismo proyanqui con Andebu, secundada por los canales públicos (antes del gobierno del Frente y ahora), los mismos grupos económicos que dominan la comunicación masiva, dominan además la distribución de alimentos y otros bienes, buena parte del transporte de carga e interdepartamental y la misma antigua rosca financiera con los frigoríficos y la ARU. La oligarquía ha concentrado su poder como el imperialismo y asimismo amenaza, presiona, chantajea. “Un solo Uruguay” fue eso.

Y DE POSTRE SARTORI
Sartori no está enfocado para estas elecciones sino para las del 2024, pero no hay foco que le falte de candileja. Un personaje menos esclavo de herencias malditas que otros de la oposición, pero además decididamente plutócrata en su acción política; toma mate con alguien, va a algún barrio y tele, tele y tele…. cash.

Lo que le pesa a Sartori es que se presenta como futuro de un presente de fracasos, porque fracasaron con Novick y fracasaron con “Un solo Uruguay”, Larrañaga se sube al primer tema de la agenda mediática, concita para el tema el apoyo de la gente y él cada vez tiene menos votos en las proyecciones de las encuestas. Y a lo peor: reaparece Sanguinettti y los eclipsa a todos, como una risa espectral, impulsando a Luis como centro de un bloque de poder, no menos espectral, de una oposición que, en realidad, ya no podía estar más dividida (partido a partido, sector a sector y en general) cuando ahora se le resta la amenaza de un “partido militar”.

Para el 2024 es difícil que alguno de los actuales autores del cartel de Lima reedite gobierno, pero no hay modo de perder de vista a Sartori si mantiene este ritmo de inversión en su imagen. Lo veremos hasta en La ONDA digital.

 

Por José Luis González Olascuaga
Periodista y escritor uruguayo

La ONDA digital Nº 898 (Síganos en Twitter y facebook)

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