La ONDA digital en Instagram la Onda digital esta en Facebook Analisis Politico
Volver al Inicio de la ONDA digital

CINE | “Suspìria”: Coreografía del horror

Share Button

El terror gótico de impronta fantástica y sobrenatural desarrollado en un contexto histórico marcado por las ya lejanas confrontaciones bipolares características de la guerra fría, constituye el impactante disparador de “Suspiria”, el film del realizador italiano Luca Guadagnino.

Esta es la remake del clásico homónimo del maestro Darío Argento que data de 1977 y constituye, sin dudas, un auténtico paradigma del cine de autor.

Esta nueva entrega -que preserva el espíritu y la materia argumental de la película original- se aproxima al cine esotérico que inauguró el propio Argento en la década del setenta.

Como se recordará, este legendario largometraje del maestro peninsular integra la no menos memorable Trilogía de las Tres Madres, con “Inferno” (1980) y “La madre del mal” (2007).

Obviamente, los tres títulos forman parte de un universo común, que aluden alegóricamente a tres míticas brujas: Mater Tenebrarum (Nuestra Señora de las Tinieblas), Mater Lachrymarum (Nuestra Señora de las Lágrimas) y Mater Suspirioum (Nuestra Señora de los Suspiros).

Se trata de tres historias de impronta onírica y sus personajes –que emulan a las brujas que le pronosticaban su destino a Macbeth en la célebre tragedia homónima de William Shakespeare- tienen un origen también literario.

Estas espeluznantes “madres” aparecían ya en la colección de ensayos fantásticos de Thomas De Quincey, “Suspiria de Profundis”, una suerte de continuación publicada en 1845 de su obra más famosa, “Confesiones de un inglés comedor de opio”, escrita casi un cuarto de siglo antes.

Obviamente, el tema central es la capacidad de soñar y de incursionar en insospechados territorios de ensoñación, bajo la alucinógena influencia de la potente droga.

Más allá de eventuales consideraciones, esta nueva versión de “Suspiria” cumple también con su cometido de provocar más de un suspiro o bien un fuerte estremecimiento.

Por supuesto, el film tiene la virtud de respetar en lo sustantivo el argumento original, aunque le añade un fuerte tinte político, que alude, por ejemplo, a los movimientos guerrilleros europeos de la década del setenta, como la Fracción del Ejército Rojo alemana, conocida también como Banda Baader-Meinhof, apellidos de sus dos principales referentes.

Como en la versión original, la película narra las removedoras vicisitudes de Susie Bannion (Dakota Johnson), una joven bailarina norteamericana de ballet, quien se instala en 1977 en Berlín Occidental para estudiar en la prestigiosa Academia Markos Tanz, una afamada institución encabezada por Madame Blanc y Helena Markos, ambas encarnadas por la inconmensurable Tilda Swinton.

Desde el comienzo, esta aventura deviene odisea, por los lógicos problemas de adaptación de la recién llegada y por la conmovedora circunstancia de la misteriosa desaparición de la alumna Patricia Hingle (Chloë Grace Moretz).

El único personaje masculino es el enigmático psicólogo viudo Josef Klemperer, quien tiene a su cargo la terapia de Patricia y se involucra en una laberíntica investigación originada en las denuncias de la propia Susie.

La mayoría de las escenas transcurren en una inmensa pista de baile, donde las abnegadas estudiantes son sometidas a una rigurosa disciplina psico-motriz destinada a desarrollar sus eventuales talentos coreográficos.

Las directoras del instituto imprimen a sus discípulas una exigencia extrema no exenta si se quiere hasta de violencia, que bien puede extrapolarse al autoritarismo propio de los regímenes totalitarios.

En tal sentido y aunque no es explícita, no falta alguna tangencial alusión a la propia Alemania nazi, que, luego de la Segunda Guerra Mundial, devino en un país dividido por los apetitos de poder y el expansionismo de las potencias hegemónicas.

Empero, más allá de eventuales implicancias políticas, que obviamente las hay, la película es realmente un auténtico retrato del horror y de la demencia propia de la condición humana.

En ese contexto, “Suspiria” propone desde el comienzo una asfixiante y claustrofóbica sensación de encierro, con picos de tensión que crecen incesantemente a medida que avanza la narración.

Emulando lo mejor de la escuela del propio Darío Argento- a quien esta película sin dudas homenajea- hay, por supuesto, una abundante dosis de suspenso y hasta de truculencia, acorde la mejor tradición del denominado cine gore.

En ese marco, Guadagnino trabaja pacientemente con las emociones y la capacidad de asombro de un público siempre absorto, que es sensorialmente abrumado por colores intensos y una catarata de imágenes y tomas que impactan y conmueven por su superlativo barroquismo visual.

Aunque no falta naturalmente el toque sobrenatural de la memorable propuesta primigenia, la visceral perversidad de algunos personajes es bien humana.

Incluso, el propio contexto histórico en el cual se desarrolla el relato potencia aun más el proyecto dramático, en la medida que promueve paralelismos entre la salvaje lucha por el poder que se dirime a nivel global con el horror de impronta autoritaria de esas brujas encubiertas que inicialmente parecen inocentes damas, quienes cumplen a cabalidad con sus aquelarres y ominosos ritos satánicos.

“Suspiria”, que destaca por su banda sonora, su desmesurada estética y la indudable calidad de su trabajo de montaje, es un plausible exponente del género terrorífico que a su vez propone diversas lecturas en torno al abusivo y hasta salvaje ejercicio del poder.

Por Hugo Acevedo
Periodista y crítico literario
Aquí ingrese para ver mas de Cine

La ONDA digital Nº 896 (Síganos en Twitter y facebook)

 

Print Friendly, PDF & Email

...





LA ONDA Digital Revista Semanal Gratuita    |    De los editores: Las notas que llevan firma reflejan la opinion de sus autores    |    © Copyright Revista LA ONDA digital