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El General Guido Manini y cuando USA pierde un poco de poder blando con Venezuela

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El mayor poder militar hoy lo tiene Rusia, económico China; a pesar del tamaño del complejo industrial armamentista yanqui, Rusia le sacó ventaja tecnológica táctica decisiva al desarrollar el misil ultrasónico y aún sin usarlo más que como disuasión, ha demostrado su ventaja en el terreno en Siria; Si China no es ya la primera potencia económica, la tendencia es tal que negarlo podría caducar este párrafo en cuestión de minutos; a USA le queda entonces el poder blando, la corporatocracia mediática superando lo político y diplomático, la corrupción judicial en su área de influencia superando lo jurídico, pero el poder duro (militar y económico) es el que determina, es el fundamental. La lucha de ideas va a la economía (Linera).

Cuando USA contaba todavía con supremacía de poder duro para su ataque a Irak, el argumento de su poder blando fue precisamente el poder duro. Así todo le era más fácil y eficaz.

Decir que Irak poseía armas de destrucción masiva que no poseía, que la CIA sabía que no poseía, que nadie mínimamente informado creyó y que después de entrar en Bagdad las fuerzas yanquis ni siquiera se tomaron la molestia de plantar en el terreno para justificarse, era la forma perfecta de decir: “la destruyo porque puedo, simplemente porque puedo, porque tengo el poderío militar y económico para hacerlo”.

Las bombas fueron su propio argumento, el poder financiero mundial fue su propio argumento para ablandar a Irak por hambre con el bloqueo, las sanciones y la ‘ayuda humanitaria’ antes de dirigirle los cazas sin pilotos con bombas con uranio empobrecido en sus cabezasm lo suficientemente inteligentes para matar colateralmente medio millón de civiles. “Y todo porque puedo y más nada”.

“La maté porque era mía”

La victoria de USA en la guerra psicológica contra Irak y contra el mundo era que destruía precisamente porque podía y no necesitaba justificarse ni siquiera con sus propios intereses. Es más, lo demostró señalando una asimetría banal: armas de destrucción masiva cuando de hecho armas de destrucción masiva para hacer añicos ochenta veces La Tierra, aunque con una sola vez alcance, tenían Israel y USA). Es decir: “la mato porque es mía” o mejor aún: “la mato porque me cebó un mate frío”. “¡Y calladitos la boca, que soy el único que habla en el mundo (“occidental”) y por lo tanto el único que piensa para decirles a todos ustedes lo que tienen que decir, que para eso puedo bloquearlos, sancionarlos, bombardearlos, destruirlos por completo y para eso tengo cartelizados todos los grandes medios de comunicación (en “occidente”) ¡y esto se llama “libertad”, eh, repitan bien “libertad”!”.

La posverdad, esa sofisticada banalización de la mentira, es un producto genuino del pensamiento único. Entonces el poder blando yanqui funcionaba casi sin interferencias a su pensamiento único y su posverdad. Su medio columna era CNN. Las cuatro agencias noticias principales del “mundo occidental” copiaba no sólo la agenda sino también las frases literales de CNN; el gabinete de la “tercera vía” de Tony Blair integraba a Murdock como ministro fantasma, el de las cien empresas mediáticas para poner la bandera falsa del arma de destrucción masiva, en oligopolio con CNN. En aquel tiempo el propio Murdock adelantó que pocos años después solo tres corporaciones contralarían todo el flujo mediático de occidente y entre ellas, una sería la suya. No se equivocó en su leve exageración. Hoy cinco corporaciones contralan el 96 por ciento de la distribución de “información”, incluidas las canciones, que además de entretenimiento son “información”.

Libia fue la última femicidada de esa forma. Se dejaron 82 billones de dólares yanquis por el camino de la invernal “primavera árabe” de propaganda contra Irán, Siria, Yemen, Egipto, pero encontraron vulnerable a Libia. “¡Ayuda humanitaria!” gritaron olfateando petróleo y no dejaron piedra sobre piedra. En Nueva York una voz se alzó contra el procedimiento. La de Donald Trump, crítico. “Antes de iniciar los bombardeos debimos asegurarnos la propiedad directa del 50% del petróleo”, dijo, acusando a Obama de criminal inepto, como si alguien hubiese podido asegurarles control político tras la invasión, cuando ya no lo habían conseguido en Irak ni en Afganistán.

Sanz y el robo de narrativas

Alejandro Sánchez –el amigo de Pedrito y de Sabina; no el del MPP- apuntó al “robo de narrativa” entre Guaidó y el Pentágono, como si aquel no fuera otra cosa que la creación telepolítica de éste y Sán(che)z telequinética, pero esto no es nuevo. Ya la corporatocracia había creado a Macron, a Casado, a Berlusconi; lo nuevo es que Guaidó tiende a convertirse en poco más de un mes en una ruina política, es la decadencia de la industria que aguardó dos o tres décadas para quemar los cadáveres de Juan Luis Guerra, Maná o el propio Sanz, pero no puede sostener a Guaidó más allá de sus quince minutos de fama. Es que lo político y diplomático de Venezuela están superando el poder blando yanqui, desde la ONU, la Cruz Roja, el Vaticano y -quién sabe-, Brasil, hasta la Unión Europea, con participación de México y Uruguay y, por supuesto, el mundo civilizado, con el que trabaja el canciller Jorge Arreaza en la ONU, Guterres, China, Rusia, Turquia, Irán, los casi doscientos países que conforman la verdadera comunidad internacional contra la barbarie imperialista.

USA ya no puede justificar con su poder sus invasiones militares porque en definitiva cuando Maduro anuncia respuesta militar proporcional es porque de verdad puede darla. Cuando dice que las tropas yanquis pueden entrar pero no salir y Lula recuerda Vietnam, lo demuestra con la unión cívico-militar que resultó intocable del 23 F, no más de veinte infiltrados desertaron para el show de Montaner entre doscientos cincuenta mil efectivos de la fuerza armada bolivariana. Eso es lealtad chavista; no sólo buen gusto musical.La posverdad choca con la realidad y la plutocracia mediática requiere ahora verdaderos argumentos, pero no pierde mucho, porque sigue siendo propietaria de los medios, aunque fallen.

La crisis de la hegemonía mediática, el papel de Telesur, la emergencia de RT en español (nunca, en sus casi ochenta años de vida, la URSS pudo tener medios audiovisuales en castellano; Putin hace diez años que los tiene y agrega un despliegue magnífico de Sputnik), CGTN de China en español, con impecable calidad técnica, HispanTV de Irán en Español, que posicionó un líder en España, más acá de la endeblez de Iglesias, y cuenta con el conductor mexicano Roberto De la Madrid, y los periodistas voluntarios apostados en el terreno combatiendo la desinformación en redes –hubo en este caso, algunos notables como el argentino Marco Teruggi, enviado por página 12 y la potente VTV (Venezolana de Televisión), todos transmitiendo en vivo las 24 horas y asequibles por You Tube, es subsidiaria de la nueva “crisis de octubre”. La corporatocracia de los medios cartelizados insiste con la excusa del “mate frío” como si todavía estuviese empoderada para hacerlo.  Es su mayor error.

Se deslavó la demonización de Maduro

Pero qué digo “crisis de octubre”. Esta vez Rusia, recordó que sus misiles alcanzan USA. Esa amenaza, hoy con Venezuela de escenario, no se profirió nunca antes, ni siquiera durante la “guerra fría”, aunque Venezuela tiene sus propias armas de fabricación rusa, su propia probada estrategia para el contraataque (Fidel le dijo a Chávez: “la mejor defensa no es el ataque, es el contraataque”) y aplicó su fórmula a la comunicación, méritos indudables de la dirección militar y política bolivariana, que los “analistas” quieren ocultar, atribuyendo todo al fracaso a Guaidó, como si éste fuera algo más que un títere de USA.

La moral del pueblo y la fuerza armada bolivariana, con movilización constante en todo el territorio nacional, incansable labor didáctica de Diosdado Cabello Rondón (Presidente de la Asamblea Nacional Constituyente y Vicepresidente Primero del Partido Socialista Unificado de Venezuela), del propio Maduro y de la Vicepresidenta de la nación, Delcy Roríguez, sumado al impecable trabajo de Jorge Arreaza en la ONU, llevaron a Capriles a reprocharle a Guaidó que lo único que logró fue atornillar a Maduro y resucitar la marea roja chavista.

En Brasil –como ya hemos visto- Bolsonaro es incapaz de gobernar y los militares ya le hicieron tragarse sus promesas de bases militares yanquis, apoyo a la invasión de Trump y hasta de embajada en Jerusalén. Por Curazao –ya también lo vimos-, la UE no permite cabeza de puente para la invasión. Así que queda un escenario de posible guerra colombo-venezolana como la que ya azuzó Hilary Clinton en 2008 y Tabaré Vázquez ayudó a desbaratar, pero pasaron más de diez años y ahora el Taba juega más protagonista, pivoteando el grupo de contacto con los tiempo de Merkel y el Mecanismo de Montevideo.

Macri escupido

Incluso página 12 y La Jornada de México, los dos mayores medios escritos alternativos en América, analizaron bien la escupida del Taba a su antiguo favorecido Macri, cuando éste vino a La Torre Ejecutiva a solicitar apoyo del Taba para el cartel de Lima, seguramente cebado porque el Taba hace pocos años le apoyó la salida de Venezuela del MERCOSUR, la semana previa a las elecciones de medio término en Argentina, pero después del proceso electoral de la Constituyente en Venezuela.

Claro que para promover una guerra colombo-venezolana, USA necesita como mínimo la aprobación de la fuerza armada colombiana, que parece no estar tan convencida como en 2008. Desde la ofensiva obamista de lawfare insisto en que los politólogos del oligopolio mediático que dicen que USA recurre a la corporatocracia de la desinformación y a fiscales y jueces venales porque ya no necesitan los ejércitos, encubren el fracaso de reducción de los ejércitos (menos corrompibles cuando más numerosos) que promovió Bill Clinton en los años noventa.

Un principio revolucionario es ganar, otro la libre autodeterminación de los pueblos y el tercero, que las clases opresoras recurren a todo lo que pueden para no caer. Donde las oligarquías no pusieron en la cancha los ejércitos es porque no tenían seguridad de contar con ellos para los planes imperialistas como en los años setenta, o como el “socialdemócrata” Carlos Andrés Pérez en el Caracazo, que en 1989 puso a un ministro político a disimular los cinco mil masacrados en las calles y éste dijo sentirse mal y no terminó su discurso, para dejar el bagayo a cargo de los militares.

Guido Manini: “no a la intervención militar”

No es menor que el Comandante de las fuerzas armadas uruguayas, general Guido Manini –quien escribió y pronunció, a mi entender, el más afinado discurso de un uruguayo del año 2015, en la Plaza de Armas de Buenos Aires-, se haya pronunciado ahora contra la intervención armada en Venezuela, sintonizando con los pronunciamientos de nuestra Cancillería.

No es menor porque corresponde a un cambio de doctrina, alejando la de la Escuelas de las Américas del Comando Sur de USA, llamada “de la seguridad nacional”, supeditada a los intereses yanquis y oligárquicos y acercando la de “guerra de todo el pueblo” ante la hipótesis de una invasión de fuerza armada extranjera, que ya se planteó en nuestra escuela militar desde 2005 y es la que está llevando a cabo, hasta el momento con total éxito, el alto mando venezolano con su Comandante en Jefe, el Presidente Constitucional Nicolás Maduro.

Por primera vez, el omnipotente poder blando yanqui está perdiendo un poco de su capacidad de bombardeo implacable con falsas noticias y demonización de sus enemigos. Y lo está perdiendo no en Venezuela, sino con Venezuela.

Los objetivos de USA son obviamente el petróleo, el oro, el coltán, los diamantes, el agua, pero además terminar con un modelo de gobierno antiimperialista, que no pueden permitir que resulte exitoso, y con la sede de Telesur y de un multimedio potente como VTV.

No olvidemos que el 11 de abril de 2002 lo primero que hicieron los golpista Carmona, Prisa (PSOE), CNN fue mostrar VTV canal 8, bombardeada, desalojada, enorme en su vacío (más de diez veces todo el SODRE, para hacerse una idea) y tanto Globovisión como Venevisión, se desentendían de Miraflores y de la calle, no sólo para invisibilizar la imponente participación del pueblo chavista, como ahora mismo, sino para indicar el eje de cambio de poder. Nunca olvido cuando canal 8 retomó la señal y recibió al teniente Quinteros para informar del gran contragolpe popular, calle por calle y cuartel por cuartel.

También entonces fue poco, pero a veces, como en este histórico 23 F, poco es bastante.

 

Por José Luis González Olascuaga
Periodista y escritor uruguayo

La ONDA digital Nº 893 (Síganos en Twitter y facebook)

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