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Bonomi tenía razón

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Es el Ministro más longevo de la historia de la cartera de seguridad y – también – el más resistido. Lo fue antes de asumir, luego de asumido y mucho más cuando fue confirmado en un segundo mandato consecutivo por el Presidente Vázquez. Es que razones tienen para cuestionarlo quienes desde la vereda opositora presumían que vendría alguien dispuesto a transformar una cartera abonada por gestiones que solo dejaron atraso profesional y desidia administrativa en la Secretaría de Estado encargada de la seguridad de todos los uruguayos.

Conocían lo que había hecho en el Ministerio de Trabajo y si esa impronta ejecutiva la aplicaba en Interior, quedarían en evidencia las décadas de abandono que fueron superadas por este gestor de la Nueva Policía del Uruguay. Y, si a ello le sumamos la tozudez de quien actúa convencido de lo que hace y dice, el resultado dejaría en falta a los que pasaron sin pena ni gloria por ese lugar del Poder Ejecutivo. La realidad vuelve a darle la razón -una vez más- a este Bonomi recargado de pragmatismo y sentido común.

Una más y van…
El efectivo policial había iniciado la persecución y en el transcurso de la misma los delincuentes incursionan en los corredores de “los palomares” de la Unidad Misiones (Casavalle). En medio de la persecución se oyeron disparos que el policía repele hiriendo de muerte a uno de los delincuentes que quedaría tendido unos metros más adelante. La Justicia determinó la prisión para aquel policía basado en que la persona herida recibió un tiro por la espalda, y no dio lugar a la versión policial. Por entonces, comienzos de la primera administración de Bonomi en la cartera, el Ministro hizo una encendida defensa del policía afirmando que el mismo había repelido una agresión ilegitima y que había hecho uso legal de la fuerza en la represión de un delito. Fue, entonces, el único que defendía la posición de aquel policía y así lo hizo público en cuanta entrevista se le hizo.

Pasó el tiempo y la Justicia -que tarda pero llega- comprobó que efectivamente el delincuente muerto venía disparando en su huida contra el policía y que si bien la bala entró por la espalda, quedó registrado en imágenes de un canal que venía disparando contra los efectivos policiales. Aquel policía fue sobreseído y recibió de manos del mismo Bonomi un reconocimiento que fue correspondido con el profundo agradecimiento para quien defendió a su subalterno en buena ley.

En otra ocasión le criticaron por sus dichos sobre el uso de armas de fuego, donde expresó que abogaba por el uso responsable de las mismas, desestimulando el uso por parte de inexpertos, ya que tener un arma de fuego muchas veces termina siendo un problema y no una solución. Se le dijo de todo, incluso por apoyar la Ley de tenencia responsable de armas, se llegó a decir que buscaba desarmar a los ciudadanos inocentes en lugar de desarmar a los delincuentes, cuando en realidad la ley busca todo lo contrario. Por aquel entonces ocurrió un triste episodio donde un padre dio muerte a su propia hija confundiéndola con un delincuente dentro de su casa. Ninguno de los que abogaba porque la gente se armara salió a hacerse cargo de aquella injusta muerte. Otra vez la realidad le daba la razón.

En Santa Catalina, un joven resultó muerto de un disparo policial. La primera versión daba cuenta de una rapiña a un comercio y el fallecido era uno de los responsables de la misma (hecho que fue desmentido por la dueña del comercio y por el mismo Bonomi quien reveló que malos policías “habían plantado” un arma para disfrazar la realidad de aquella muerte inocente). En base a las trazas de las comunicaciones de los equipos TETRA, la cartera demostró que aquella arma del supuesto rapiñero fue plantada y aquellos policías intentaron ocultar un mal procedimiento que terminó con la vida de un joven inocente.

En un almuerzo de ADM, el Ministro reveló que los datos de delitos habían sufrido una importante variación que solo podía explicarse por lo que dio en llamar “efecto noviembre”, en alusión a la puesta en vigencia del Código del Proceso Penal. La tendencia a la baja que se venía experimentando en las rapiñas, fundamentada en la incorporación de un nuevo modelo de patrullaje de los puntos calientes con el PADO (Programa de Alta Dedicación Operativa), se había consumido de forma notoria a partir de noviembre de 2017. Objetivamente las gráficas mostraban una baja hasta octubre y un incremento de la actividad delictiva a partir de aquel mes, que siguió luego al alza confirmando la tendencia. Todos hablaron del Ministro de la excusa, a la que ahora llamaba efecto noviembre.

Hace pocos días no fue Bonomi, fue un reconocido Fiscal (Dr. Luis Pacheco) quien, a partir de un artículo académico expresó que “la implementación del nuevo sistema ha resultado en un aumento de delitos” y las penas que cumplen los delincuentes son en su mayoría alternativas a la prisión (El Observador, 7 de febrero de 2019). Si bien el Ministro no reniega de la reforma ni del instrumento, entiende que quienes son los encargados de su aplicación no hacen el mejor uso del mismo. Es decir, que el instrumento no es el problema sino quienes lo aplican mal. Lo cierto es que un actor privilegiado del propio sistema judicial coincide en la apreciación del incremento de los delitos a partir de la sanción del nuevo CPP, o sea, del “efecto noviembre”.

Por si no bastare, hace más de un año, en el balneario San Luis, matan a un ciudadano para robar una remesa de dinero de agencias de quiniela. El Juez de Atlántida no hizo lugar al caudal probatorio presentado por la Fiscalía y dejó libres a los responsables. No le importó contar con los “montoncitos de dinero” incautados a los mismos tal y como los tenía la víctima, ni el relato de quien siguió a los rapiñeros tras el atraco y describió sus ropas y lugar donde fueron luego detenidos por la Policía. No había radiólogo para extraer un proyectil ni tampoco voluntad de procurar alguna alternativa a esa dificultad, y los autores quedaron libres. A los pocos meses uno de ellos dio muerte a otra persona. El Ministro criticó antes y después aquella resolución judicial que dejó libres a los autores; la defensa de la familia de la víctima apeló y un Tribunal de Apelaciones en lo Penal revocó el fallo condenando a 22 años de prisión a dos de los tres autores.

Otra vez Bonomi tenía razón…

Honestidad editorial
En estos días han sucedido hechos de inusitada violencia como la muerte de dos policías en menos de 48 horas pero en circunstancias muy diferentes. Uno, víctima de una rapiña, otro, a manos de un sicario contratado por un familiar para hacerse de un dinero de una herencia. De inmediato salieron los voceros de siempre a denostar la figura del Ministro, pidiendo su renuncia y haciéndolo responsable de los hechos, como si fuera Bonomi el que produce delincuentes. Es el vértigo impuesto por las redes sociales, en realidad no son ellas, sino los que las usan e intentan construir un relato que abone el mal humor y la crítica fácil a riesgo de que -incluso- no sean ciertos los hechos que difunden y critican.

Algo así le pasó al periodista Emiliano Cotelo, quien -con una honestidad brutal que muchos debieran imitar- realizó, días pasados, un editorial reconociendo su error en dar por ciertos algunos elementos que fueron luego descartados por la realidad de los hechos. En concreto, que estaban asesinando policías por su calidad de tal, efecto de una “guerra a la policía”, que no resultó tal, como refirió Cotelo en su editorial del pasado 11 de febrero. (Enperspectiva ,en-perspectiva-programa/editorial/ritmo-twitter-una-falta-perspectiva/)

La falta de rigor periodístico a veces está contaminada por el minuto a minuto y la velocidad que imprimen las redes sociales al punto que se deja de lado ese segundo de reflexión necesario para poder discernir algo tan necesario como es distinguir la verdad de la mentira.

Muchas veces se procura la opinión del Ministro o de la cartera de manera inmediata a los acontecimientos, sin embargo no se responde sino luego de discernir y reflexionar sobre los hechos ocurridos y a sabiendas de lo que pasó realmente.

Mientras ello acontece, los de siempre destilan su veneno por las redes sociales; ninguno saldrá luego a reconocer que -otra vez- Bonomi tenía razón…

el hombre subió el volumen de la radio,
el perro miraba con otra perspectiva…

 

Por Julio Fernando Gil Díaz – El Perro Gil

La ONDA digital Nº 893 (Síganos en Twitter y facebook)

 

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