Algunas dificultades en el Frente Amplio

El mundo vive etapas de dificultades e incertidumbres. Las instituciones financieras son las que ostentan más poder. Los activos financieros se multiplican y muestran como lo financiero predominan sobre lo productivo y lo social. Este poder financiero, es una de las causas principales de las grandes desigualdades del mundo de hoy. Y estas desigualdades son uno de los factores de los descontentos prevalecientes en el campo internacional.

Entre estos descontentos prevalecen las críticas a la política, a los partidos políticos y a los dirigentes políticos. Ello puede significar que se pongan en juego los principios básicos de la democracia. La extrema derecha es la que más se aprovecha de esta situación. Ganaron en Italia, Austria, Polonia y Hungría en Europa. El triunfo de Trump en los EE UU es otra demostración de esta nueva situación, con las características que sus permanentes declaraciones multiplican las incertidumbres.

En América del Sur avanzan los gobiernos de derecha, pero seguramente la especial situación de Brasil sobresale sobre el resto. El triunfo de Bolsonaro es una muestra de la derrota de los partidos políticos, que puede terminar afectando la propia democracia, ya que de alguna manera ganaron los productores rurales conservadores, los militares y la iglesia evangélica.

Para países como Uruguay la democracia se ha transformado en un fin en si mismo. Para la izquierda su paradigma es la igualdad, debiendo avanzarse hacia ella con la libertad correspondiente. De acuerdo a latinobarómetro el Uruguay es el país donde la sociedad más se manifiesta a favor de la democracia. Junto con Canadá, Uruguay ostenta el título de democracia plena en todo el continente. En las últimas encuestas el apoyo a la democracia por parte de los uruguayos viene descendiendo. Los partidos políticos son parte esencial de la democracia por su función de representación y de intermediarios entre la sociedad y el estado.

En el Uruguay los partidos políticos son relativamente fuertes. Los partidos tradicionales, blancos y colorados, tienen más de un siglo y el Frente Amplio cumplirá el próximo febrero 48 años. Los partidos políticos tienen sus diferencias internas, sobresaliendo en este sentido la historia del partido Nacional. El Frente Amplio como coalición de partidos y movimiento de bases es un ejemplo de unidad, como la izquierda no la ha conseguido en el resto del mundo. El Frente Amplio mantiene sus características de unidad, pero con algunas dificultades.

El vínculo entre el ejecutivo y la fuerza política no es necesariamente fluido. Es notorio que desde el ángulo ideológico el Ejecutivo está relativamente a la derecha de la bancada parlamentaria y ésta, a la derecha de la fuerza política. Pero las mayores dificultades derivan de la propia fuerza política que en el futuro tendrá que renovarse.
La fuerza política tiene dificultades de debatir, de decidir, de resolver temas relevantes. Hay notorias pérdidas de confianza. Cualquier reunión del Secretariado y de la Mesa política sale al otro día en los medios de comunicación.

A los 22 minutos de enviarse a los miembros del plenario, el documento del tribunal de conducta política sobre Eduardo de León ya estaba en los medios. ¿Quién lo envía? La discusión en los medios de comunicación entre los principales dirigentes del FA es muy negativa para la unidad. Los referentes de cada sector no concurren a las reuniones de la orgánica, no se encuentran, no se ven, no dialogan suficientemente. Es necesario una renovación de ello. Cuando el FA estaba en la oposición los cabezas de lista, junto a Tabaré Vázquez presidente del FA, nos reuníamos semanalmente. Seregni tenía su mesa chica para acordar y decidir.

A veces ocurre que un tema resuelto vuelve a los medios, como es el caso del último Congreso. En éste se adoptó una decisión por muy amplia mayoría sobre borrar los antecedentes de menores y eliminar la prisión preventiva para ellos. Al otro día del Congreso surgió una insólita polémica sobre este tema ya resuelto nítidamente por el Congreso. Lo sentí como una especie de record. También ocurre que se perdió la disciplina partidaria. Se está siempre en búsqueda del voto 50 en diputados.
Legisladores que no votan lo acordado estatutariamente por la bancada, como el impuesto a las pasividades altas de los militares y artículos de la rendición de cuentas violan los acuerdos.

Si las reuniones de la orgánica son publicadas por los medios, no se puede debatir abiertamente. Si no se puede debatir no se puede decidir. Si los principales dirigentes no concurren a las reuniones orgánicas es difícil acordar y decidir. Hay estatutos muy antiguos que hay que renovar.

Hay sobre representaciones que hay que modificar. Los 4 precandidatos a la Presidencia muestran rasgos de unidad y de diálogo. Podrían ser parte de la tan necesaria renovación. En la actual situación los grandes medios de comunicación, cuya línea principal es la derrota del FA en las próximas elecciones, se van a seguir divirtiendo con llevar a la opinión pública, no las cosas buenas que hace el gobierno, sino las diferencias y contradicciones entre los principales dirigentes y las propias dificultades de la mesa política.

Es muy importante fortalecer al FA como fuerza política y que el resto de los partidos sean lo suficientemente fuertes y representativos para garantizar el mantenimiento de la democracia. Del norte se viene la extrema derecha y especialmente de Brasil, donde todos estamos a la expectativa de las distintas resoluciones que surjan a partir del 1 de enero por parte de Bolsonaro.

Por el momento no vemos peligro de penetración de la extrema derecha en el Uruguay. Pero no es malo estar atentos, sobre todo para defender la democracia y los grandes logros de los gobiernos frentistas.

Por Alberto Couriel
Economista y ex senador

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