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“La importancia estratégica de Brasil como país vecino, socio y aliado”

“La política internacional de Brasil: de la región al mundo”, es un libro de los académicos Lincoln Bizozzero y Raúl Bernal Mezza, que fue presentado por estos días, en la Facultad de Ciencias Sociales y contó con los comentarios y análisis del canciller uruguayo; Luis Almagro, el politólogo Daniel Chasqueti, Enrique Martínez y el Dr. Lincoln Bizozzero en la coordinacion general y editor de la obra.

El Canciller Almagro subrayó; “la importancia estratégica de Brasil como país vecino, socio y aliado. Es prioritaria y ha sido creciente la cooperación mutua. Por ello es que este libro, desde el análisis de Brasil como actor internacional y su liderazgo en Sudamérica, es esencial para profundizar el conocimiento que tenemos sobre esta gran nación, para potenciar nuestro sector académico pero también para favorecer nuestro proceso de toma de decisiones.”

“Gracias por el libro, Lincoln. Porque uno, a veces, tiene que conceptualizar aspectos de una visión bilateral que – para nosotros – es fundamental y esencialmente estratégica. Tanto que, antes del comienzo de nuestra gestión, en la primera entrevista que se nos realizara, nosotros vertimos un concepto que era fundamental en el desarrollo posterior de la coyuntura exterior que nos tocó ejercitar como Ministro de Relaciones Exteriores. Y era que el mundo a Uruguay, sin Brasil, no se le abre, sino que se le cierra. Luego el presidente José Mujica acuñó la frase de “ir en el estribo de Brasil”. Yo siempre digo que Brasil – en realidad – hacía las cosas de tal manera que fuimos sentados dentro del ómnibus y era un poco mejor que viajar en el estribo y las condiciones estaban dadas para que así fuera. Porque la importancia estratégica de Brasil, como país vecino, socio y aliado, es absolutamente prioritaria para nuestro país. Este libro es trascendente, porque es trascendente nuestra relación con Brasil. Y que alguien como Lincoln se tome el trabajo de conceptualizar esta relación bilateral, es también un trabajo al que debemos darle la importancia que tiene. Porque, a veces, las agendas temáticas son las que llevan a los niveles de expertise, a los niveles de conocimiento técnico profundo. Pero en nuestro país, también las relaciones bilaterales y el conocimiento de países, implica también una importancia para el Ministerio de Relaciones Exteriores. Y estas conceptualizaciones, como las que ha realizado Lincoln en su libro, son esenciales para nosotros para profundizar el conocimiento sobre esta gran Nación y para potenciar nuestro sector académico, también, y para favorecer nuestro proceso de toma de decisiones en este sentido.

Decisivas son las palabras de esta nueva publicación en alguno de los temas que recorre, identificando la prioridad que otorga de Brasil en toda su política exterior y en torno a sus diversos procesos de cooperación e integración en los cuales participa. También es conocer si los procesos regionales son para Brasil un instrumento para conseguir determinados objetivos de política internacional y la importancia que se le asigna a esos procesos de integración. Dilucidar, también, si la región integra los objetivos de política internacional, es decir, si es considerada como parte integrante de los mismos y, por ende, si la visión sobre la región latinoamericana, caribeña y – específicamente – sudamericana, forma parte del núcleo central de la formación de la política internacional de Brasil.

Obviamente que para nosotros, el eje de nuestros comentarios siempre ha estado basado en lo que consiste la relación bilateral de Uruguay con Brasil. Una relación bilateral que es ineludible y que surge de una hermandad geográfica, social, cultural, comercial y política. Compartimos más de mil kilómetros de frontera – que Daniel Bentancourt ha estado recorriendo para arriba y para abajo todo este tiempo – y trabajamos en proyectos de Integración Fronteriza, en infraestructura de transporte y energética y eso forma parte de la masa de estabilidad para el desarrollo de nuestro país y para el desarrollo de la zona Este de nuestro país.

Brasil ha sido, en este acumulado de estos cuatro años y en el acumulado de los últimos ocho años, el principal mercado de las exportaciones del Uruguay, con el que mantenemos una balanza comercial balanceada y en permanente crecimiento. Es importante, además, porque se trata de exportaciones que significan trabajo uruguayo, capacitación, fortalecimiento del desarrollo interno.

Es vital para nuestro país activar todas las estrategias y hacer todo lo posible para el fortalecimiento de este funcionamiento del mercado ampliado. Por eso los trabajos que hemos emprendido con Brasil, en función de la creación de Grupos de Alto Nivel – por cierto Mujica y Dilma Rousseff – ha sido fundamental para crear un nuevo paradigma de integración más regional, un paradigma que nosotros esperamos que se pueda extender a los demás países de la región, que pueda ser asimilado por los demás países de la región. Este paradigma de integración apunta a la más amplia y libre circulación de bienes y servicios, a la más amplia y libre circulación de personas. Apunta a aspectos puramente comerciales y apunta a aspectos esencialmente sociales entre los dos países.

Si uno ve, en este tiempo se han logrado resultados específicos que han sido muy importantes para nuestros países. Primero, que el propio Grupo de Alto Nivel ya logró incluir en el fixture de la relación bilateral del proceso de integración. Ese fixture ha primado, incluso, antes que los tratados estén en vigencia y ya son aplicados, en función de que vamos hacia un paradigma de integración total con Brasil. Ese paradigma de integración con Brasil, hoy tiene algunos temas que son importantes del punto de vista comercial, nos hemos referido a la libre circulación de bienes y servicios. En el mismo, podemos desagregar lo que hemos estructurado para la solución expedita de trámites de exportaciones. Ustedes quizás, en la historia mediata del Uruguay, tienen un recuerdo de los camiones que demoraban en cruzar la frontera, los camiones cargados de arroz – generalmente – que demoraban en cruzar la frontera. Ustedes ven que eso ha desaparecido de las noticias en los últimos dos años. Esto significa que algunas de estas cosas han ido funcionando fluidamente para que estos trámites de exportación entre nuestros países sean cada vez más rápidos, más eficientes, más fluidos. También el tratado de residencias entre los dos países, en los cuales se simplifica, fundamentalmente, la documentación a presentar y los tiempos para tramitar esas residencias. Eso es algo fundamental y era lo principal que nos había solicitado nuestro PIT-CNT, a la hora de encaminar estas negociaciones con Brasil. O sea que la dimensión social de la libre circulación de personas, se transformara en realidad.

En este tiempo vemos activado todos estos temas pero también, por ejemplo, podemos incluir otros más, que tiene que ver con la Integración Productiva y el acuerdo que hicimos para el Cluster Naval es el ejemplo, también, paradigmático de Integración Productiva. ¿Cuántas veces escucharon hablar de Integración Productiva y cuántas veces escucharon hablar de proyectos y una vocación de integrar cadenas productivas entre nuestros países, entre los países del Mercosur? En este tiempo tenemos un acuerdo esencial, sustancial sobre esto y es ese Cluster Naval, en el cual definimos los aspectos de la Integración Productiva y cómo protegemos esa Integración Productiva ante el resto del mundo.

En los temas de la integración eléctrica hemos avanzado. Tenemos un acuerdo aprobado en el FOCEM de interconexión eléctrica y nos faltan las definiciones de comercio, de garantías entre los dos países, de tal manera que encontremos los precios que sean más justos y que puedan tener un cierto equilibrio en el mediano y largo plazo. Las bases están dadas. Uruguay, todos los años, termina importando energía eléctrica desde Brasil, que es la misma que circula por Argentina para ingresar a Brasil. Esta interconexión eléctrica, efectivamente, nos da un instrumento para que ella misma circule directamente, pero también empuja las necesidades de un acuerdo energético entre los dos países, para tener un comercio más fluido y más integrado de energía.

Hemos trabajado también este tema atendiendo a la estructura de transporte que tiene algunos pasos importantes. El acuerdo para la hidrovía en la Laguna Merín consiste es un aspecto esencial de la integración física entre los dos países y viendo las posibilidades de desarrollo de una manera que elimina esos intereses inmediatos que, a veces, se cruzan en el camino de la integración, sino con una perspectiva mediana y de largo plazo en la cual potenciamos fuerte el Este del país, potenciamos, incluso, la vigencia del futuro Puerto de Aguas Profundas e integramos la parte Este del Uruguay con Río Grande del Sur llegando, prácticamente, hasta San Pablo. O sea que ya hemos generado espacios suficientes en esta Integración.

La hidrovía al Este de Cebollatí, Laguna Merín, Laguna de los Patos, por Tacuarí hasta Río Grande del Sur, el segundo puente sobre el Río Yaguarón, la construcción del Puente Mauá, implican – en estos temas de desarrollo de infraestructura y de integración física. El trabajo a nivel fronterizo (al cual me voy a referir con cierta timidez, teniendo a Daniel, acá), hoy, son 1068 kilómetros que unen Uruguay a Brasil. Las comunidades fronterizas las constituyen, aproximadamente, unas 850.000 personas y, de esos, 150.000 son uruguayos. Desde el comienzo de la gestión se entendió fundamental dimensionar adecuadamente la temática de fronteras en la agenda política, teniendo en cuenta carencias históricas, como potencialidades a futuro. Así se realizó un proceso de reordenamiento institucional de todas las dependencias que actúan en las fronteras, se establecieron prioridades, espacios y articulaciones para una actuación más coordinada y eficiente. Se han fortalecido las políticas de fronteras en cuanto a los espacios institucionales estratégicos de renovación, los Comités de Frontera con Brasil en los espacios y jornadas de las reuniones de Alto Nivel. La información y comparación en áreas como Seguridad, Salud, Educación, son fundamentales en este tiempo y creo que son proyectos que puedan ser profundizados, perfectamente, en el futuro. Esa nueva Agenda de Desarrollo Fronterizo entre Uruguay y Brasil, marca un instrumento privilegiado para fortalecer la zona Este del Uruguay, para fortalecer las fronteras de Brasil y, por otro lado, potenciar productivamente estas posibilidades que tienen los dos países.

Una real dimensión de la importancia en esta operación con Brasil, es que mañana mismo estamos madrugando para salir a las siete de la mañana a Porto Alegre, para retomar una larga relación de trabajo que tenemos con el gobernador Tarso Genro. Trataremos puntos de reciclaje de la Cadena Binacional del PET, firmaremos acuerdos en el área cultural y académica y avanzaremos en la Agenda Fronteriza. Suscribiremos un Memorandum de Entendimiento para oficializar la Semana de la Cultura Uruguay-Río Grande, con el objetivo de institucionalizar la Cultura como una política de Estado entre los dos países, entre las dos naciones.

Todos estos temas han sido de absoluta prioridad y esta relación bilateral, que incluye una Agenda Temática más diversa de la integración de Uruguay con otro país, también genera nuevos espacios para la sistematización y el análisis de la importancia de Brasil como actor global. Y, en ese sentido, los aportes que hace Lincoln son fundamentales para el mejor entender. Yo nunca voy a estudiar – como soy asesor de la República – la política exterior de Brasil, ya que le corresponde hacerlo al canciller de Brasil o a la Academia, como lo hizo Lincoln. Así que le damos el gran valor agregado que tiene este libro para nuestro trabajo diario y le agradecemos especialmente a Lincoln por su permanente aporte al Ministerio”.

Opiniones del politólogo Daniel Chasqueti
En primer lugar, el libro es el libro editado. Eso quiere decir que tiene nueve artículos de distintos académicos. Hay académicos brasileños, argentinos, uruguayos. Los nueve artículos son nueve capítulos. Los dos primeros analizan la política exterior brasileña, en tanto Brasil como un jugador global, un actor político internacional de primer nivel. El 3er capítulo está centrado en el análisis del activismo de Brasil en los organismos multilaterales, en las coaliciones y alianzas que Brasil ha construido en estos tiempos. Los siguientes dos trabajos abordan el impacto de la política exterior brasileña y esa transformación en actor global en América Latina y, en particular, en la región. Luego, hay tres trabajos que analizan las relaciones de Brasil con China, México y Venezuela, que son realmente fantásticos, porque nos permiten comprender otra dimensión. Habitualmente, los uruguayos estamos acostumbrados a mirar la relación con Brasil en función de nuestros problemas, de nuestros intereses.

Pero, por un momento, ponerse a mirarlo desde el ángulo de los venezolanos, de los mexicanos y de los chinos, es un ejercicio – realmente – interesante. Y el último trabajo, a cargo de la colega y docente, de la Facultad, le valió el trabajo de Josué de Castro, a través de la lectura de su libro “La Geopolítica del Hambre”, que echa bastante luz sobre distintas estrategias vinculadas al combate a la miseria y a la pobreza.

Esta es una descripción general. El libro tiene un conjunto de hipótesis que me parece que son destacables y que yo las comparto y que las hemos discutido ampliamente en algunos momentos con Lincoln. El peligro es que la política doméstica, cada vez más, determina e impacta en la política exterior de los países. Esto es un poco romper con un paradigma analítico que concebía a los cuerpos diplomáticos como aislados y produciendo, algo así, como una política científica de cómo un país se debe insertar en el mundo.

La política doméstica influye mucho y la política exterior es el resultado de un conjunto de fuerzas que están operando en cada sistema político. Y muchas veces, los vaivenes no tenemos que buscarlos solamente en la interrelación de los países, sino que hay que ir a buscarlos adentro de los países. Esa hipótesis, me parece que es muy importante y que está muy bien demostrado.

La segunda hipótesis es que los cambios en la política doméstica, obviamente van a generar cambios en la política exterior. Y esta es una de las cosas de las que sí se analizó fuerte en el libro. El libro analiza cómo la política exterior brasileña ha cambiado a partir de la llegada del PT y de Lula al gobierno. Y eso, a mí, me tomó un poco por sorpresa.

Yo fui educado por leer manuales o libros un poco viejos, respecto a que Itamaraty tenía una política de Estado en donde los gobiernos pasaban pero, Itamaraty, mantenía un tronco. Y este libro – en realidad – lo que muestra, es que hay cambios. O sea, no de rupturas, no hay giros bruscos, pero hay cambios, hay modificaciones.

El politólogo Daniel Chasqueti participando en la presentación del libro

Canciller uruguayo; Luis Almagro

La ONDA digital Nº 689 (Síganos en Twitter y facebook)

 

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