Ortega en la ONU: Ni diálogo con la oposición, ni adelanto de elecciones

No habrá diálogo con la opositora Alianza Cívica, ni adelanto de las elecciones, programadas para 2021. Y si los empresarios insisten en sumarse a los paros, cerrando sus empresas, las vamos a abrir con la policía, afirmó el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega.

Ortega hizo un adelanto de sus posiciones en un discursos pronunciado ante militantes sandinistas el sábado pasado, cuatro días antes de su programada presentación en la Asamblea General de Naciones Unidos, el miércoles 24.
En su discurso en Managua, Ortega se refirió también a la amenaza de que el congreso norteamericano aprueba una legislación conocida como Nica Act, que permitiría al presidente Trump imponer sanciones a quienes estime responsable de violaciones de los derechos humanos o de actos de corrupción en Nicaragua.

Ortega desestimó los efectos de esas sanciones, recordando que ya hace mucho vienen amenazando con la aprobación del Nica Act en el congreso norteamericano. Y si la aplica ¿qué?, se preguntó.

El lunes, el presidente de Brasil, Michel Temer, hizo el discurso inaugural de la Asamblea, como es tradicional, y luego habló el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, cuando se esperaba alguna referencia a la situación en ese país, en el marco de sus relaciones con América Latina.
Estados Unidos podría vetar eventuales préstamos de organismos financieros internacionales a Nicaragua, indispensables para financiar su déficit en cuenta corriente.

Una medida que The Economist Intelligence Unit, una unidad de negocios con sede en Londres, del grupo The Economist, considera improbable, ya que podría generar un “vacío de poder en Nicaragua y provocar una mayor inestabilidad en Centroamérica”.

“Una brusca retirada de la asistencia multilateral o bilateral podría presionar las finanzas del gobierno de Nicaragua, así como la posición de sus reservas en divisas, pavimentando el camino para graves y duraderos desequilibrios macroeconómicos”, afirmó un informe.

Represión
A Ortega le tocará enfrentar la creciente presión internacional alimentada por la línea dura adoptada por su gobierno, expresada por la expulsión de la misión de la oficina de derechos humanos de las Naciones Unidas de Nicaragua, el 29 de agosto pasado. La medida fue adoptada pro el gobierno de Ortega luego de conocerse el informe de esa misión que pedía el fin de la represión y de las represalias contra los opositores.

El informe señalaba que “la grave crisis de derechos humanos en Nicaragua desde el comienzo de las protestas sociales el 18 de abril de 2018 se ha caracterizado por múltiples formas de represión y otras formas de violencia”, que “han resultado en miles de víctimas, incluyendo aproximadamente 300 personas fallecidas y 2.000 heridas”.

Lejos a aceptar esa recomendación, el gobierno decidió poner fin a la misión, en medio de crecientes denuncias de redadas contra opositores, acusados luego de crímenes atroces y terrorismo o despedidos de sus trabajos, como ha ocurrido con estudiantes, profesores y médicos; y de encarcelamientos en condiciones particularmente crueles.

El gobierno ha seguido encarcelando a representantes destacados del movimiento opositor, en su mayoría estudiantes, como Amaya Coppens, estudiante del quinto año de la carrera de Medicina en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN-León), de 23 años, y miembro del Movimiento Universitario 19 de Abril en León. Capturada el pasado 10 de septiembre junto a Sergio Midence Delgadillo, de 28 años, Coppens enfrenta una causa judicial por los delitos de secuestros simple y terrorismo, lesiones sicológicas leves, portación ilegal de armas y entorpecimiento de servicios públicos por su participación en los bloqueos de carreteras realizados en esa ciudad, en el marco de las protestas opositoras.

La semana pasada Maynor Salazar publicó en el medio opositor “Confidencial” información sobre las condiciones de las mujeres detenidas en la cárcel “La Esperanza”, que calificó de “inhumanas”.

“En la cárcel La Esperanza, en Tipitapa, hay 17 mujeres detenidas ilegalmente. Para ellas no hay sol, tampoco llamadas a sus familiares. No reciben atención médica y son vistas por la administración del penal como delincuentes de alta peligrosidad”, dijo Salazar.

“Hay muchas mujeres que están muy mal de salud. Hay dos de Diriá. Una tiene hipertensión y problemas del corazón. La otra tiene problemas en la vesícula. Mi hija me dijo que esta última pega gritos de dolor”, afirmó, citando a Mariela Cerrato Vázquez, madre de una de las detenidas, María Adilia Peralta Cerrato.

Crisis económica
La semana pasada la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides) actualizó sus evaluación del desempeño económico de Nicaragua, considerando los efectos de la crisis que afecta el país desde el pasado 18 de abril.

Funides considera dos escenarios de la crisis para 2018. El más favorable estima que podría darse este año una contracción económica de 2,1%. En el más desfavorable esa contracción podría ser de 4,1%. El informe estima que la prolongación de la crisis tendría “impactos devastadores, tanto para el empleo como para la profundización y ampliación de la pobreza”.

Es una evaluación similar a la de The Economist Intelligence Unit, para quien “la economía de Nicaragua ha entrado en recesión este año, consecuencia de las pérdidas masivas provocadas por la crisis política”.

Si la crisis se resuelve aun este año, o a principios del 2019, afirma, podría entonces irse recuperando, hasta crecer un 4,2% en 2022. Pero las previsiones son una caída del 3,4% este año, un ligero crecimiento, de solo 0,2%, el año que viene; de un 2,2% en 2020 y un 3,6% en 2021.

Como consecuencia de la crisis, el desempleo pasaría de 6% el año pasado, a 10,3% este año, para irse reduciendo nuevamente a partir del 2019. Pero no se recuperará del todo hasta el 2022, cuando se estima que estará en 7,3%.
El informe agrega que, dada la imposibilidad de hacer reformas fiscales, luego de las protestas desatadas al anunciarse, en abril pasado, las que se pretendían hacer en el seguridad social, se estima que el déficit público seguirá aumentado, pasando del 2% el año pasado a 3,8% en 2022.

Bloque conservador
El otro desafío que enfrenta el gobierno de Nicaragua es la conformación de un bloque conservador en América Latina que sigue de cerca las políticas norteamericanas para la región.

Bien representado por el Secretario General de la Organización de Estados Americanos, Luis Almagro, hasta ahora ese bloque ha centrado su atención sobre Venezuela. Pero la creación del Grupo de Lima, del cual participa Costa Rica, además de gobiernos conservadores de la región como los de Brasil, Argentina, Chile, Perú, Colombia o México, ha creado una nueva instancia, que ocupó un espacio dejado por las debilitadas instituciones regionales creadas durante el período de los gobiernos progresistas.

Sectores de la oposición venezolana han expresado su confianza en las posibilidades de este grupo, afirmado que “contrariamente a lo que algunos pudieron pensar, la presión internacional no ha disminuido, sino que asume diversas formas, y algunas más y novedosas seguirán apareciendo en los próximos días y meses”. Si bien la frase se refiere a Venezuela, acciones similares se han venido desarrollando contra el gobierno de Nicaragua.

Sectores de la izquierda nicaragüense, disidentes del gobierno de Ortega y su esposa, Rosario Murillo, tratan de desmarcarse de esas posiciones, sin abandonar su resistencia.

Como lo recordó uno de los representantes de estos sectores, Julio López, “el 19 de Abril, Daniel Ortega cruzó los límites. Durante 11 años reprimió las manifestaciones ciudadanas, pero ningún nicaragüense había sido asesinado”.

“Sofocada aparentemente la rebelión a tiros, tras cerca de 400 asesinatos, cientos de detenciones y desapariciones y miles de personas heridas, en estos momentos el gobierno Ortega-Murillo se emplea en una represión selectiva y más discreta”, mientras la oposición interna, conformada, entre otros, por destacados militantes sandinistas, sigue llamando a la resistencia y a la protesta para derrocar el gobierno de Managua.

Por Gilberto Lopes
Escritor y politólogo, desde Brasil para La ONDA digital
gclopes@racsa.co.cr

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