López Obrador no es marxista, ni lo guía la República Bolivariana chavista de Venezuela

Según The Wall Street Journal y The Financial Times, el triunfo de López Obrador implicará un reacomodo del capitalismo en México; sin duda, también implica la reconfiguración de aquellas fuerzas políticas capitalistas que representaron el PRI y el PAN hasta la elección del 1 de julio y que, en adelante, las representará principalmente Morena.

López Obrador no es de izquierda marxista, ni lo guía la República Bolivariana chavista de Venezuela. Su campo de lucha es el diseño e integración del presupuesto federal como uno de los instrumentos para conseguir un mejor equilibrio en la distribución social de la riqueza.

20 ciudadanos se encargarán de cuidarlo a señaló López Obrador
“Tomarán un curso o capacitación, pero no para el manejo de armas, sino para que haya una protección mínima”, señaló López Obrador. Fue una de sus más conocidas promesas de campaña, rechazar la protección del Estado Mayor Presidencial (EMP) y trabajar durante seis años sin seguridad especial. Esta promesa, sin embargo, ha tenido que modificarse y cumplirse a medias.

En efecto, el presidente electo rechazó la protección del EMP, pero dio a conocer que veinte personas, 10 mujeres y 10 hombres, ninguno de ellos armados, servirán como la “ayudantía” que acompañará a AMLO en sus actos públicos durante los próximos seis años. “Le informé al presidente Peña y aprovecho para informarles a ustedes y a los mexicanos que voy a contar con una ayudantía, voy a tener un equipo de 20 profesionales, no necesariamente en el tema de seguridad, sino profesionales porque todos ellos van a tener un nivel académico de cuanto menos licenciatura y serán 10 hombres y 10 mujeres muy cercanos a nosotros”, dijo ayer el político tabasqueño tras su encuentro con el presidente.

Obrador había anticipado en otras ocasiones que no habría más un cuerpo especial para la protección del presidente de la República. “El presidente Peña me planteó lo que piensan también muchos otros mexicanos acerca de la necesidad de contar con seguridad en estos meses, y también una vez que entremos en función en la Presidencia de la República. Mi respuesta fue agradecer. Le informé al presidente Peña y le informo a los mexicanos que voy a contar con una ayudantía”, detalló el presidente electo.
Al respecto, el fundador de Morena también precisó que los integrantes de su ayudantía serán personas con distintas formaciones, entre ellos abogados, médicos e ingenieros, pero ninguno de ellos manejara armas. “Tomarán un curso o capacitación, pero no para el manejo de armas, sino para que haya una protección mínima, faciliten las cosas y pues me van a cuidar las policías, los soldados, los marinos, los mexicanos”, agregó.
Sobre el destino de la dependencia que tradicionalmente se encargaba de la seguridad del presidente, Obrador recalcó que: “Respeto mucho al Estado Mayor Presidencial, que de ninguna manera quiero faltarles al respeto, es una institución que se ha mantenido por muchos años. Sin embargo, son otros tiempos y el Estado Mayor, lo que se conoce actualmente de conformidad con la ley como Estado Mayo Presidencial, va a pasar a formar parte de la Secretaría de la Defensa. No va a haber Estado Mayor Presidencial. Ese es un planteamiento que con toda claridad hemos hecho”.

La necesidad de mejorar el presupuesto con tal propósito la han recomendado, desde hace varios años, organismos internacionales como el Banco Mundial y la OCDE. El otro recurso necesario -complementario del anterior- para lograr una mejor distribución de la riqueza es la democracia, no la que rige la pugna por el poder de los gobiernos, sino la que permita una elección genuina de los representantes de los trabajadores y campesinos, que les devuelva poder de negociación contractual. López Obrador no se ha pronunciado al respecto.

Una de las peores herencias del régimen que está por concluir después de muchas décadas, es la distribución del ingreso que resulta de la participación de los salarios y de las ganancias del capital en el PIB.

Dice el documento “La participación del trabajo en el ingreso nacional: el regreso a un tema olvidado”, del Instituto Belisario Domínguez de la cámara de Senadores (2016), que la participación de las remuneraciones salariales en el PIB ha disminuido de cerca del 40%, que era en 1976, a 26%, en 2013, mientras que el ingreso de empleadores y trabajadores por cuenta propia absorbió el 74% restante.

Las remuneraciones al trabajo en México son de las más bajas del mundo; están por debajo de Chile, Brasil, Guatemala o China. En Francia o Inglaterra, la relación es exactamente la inversa que la nuestra: la masa salarial absorbe el 70% del PIB.

Entre las causas de la enorme brecha entre salarios y ganancias del capital en México destacan, por un lado, la política económica de crecimiento basado en la demanda externa y en bajos salarios como factor central de competitividad y, por otro lado, el debilitamiento de la fuerza negociadora de los trabajadores.

Ni el PRI populista, de izquierda, ni el neoliberal de los noventa permitió nunca la libertad de organización democrática de los trabajadores; el tema, central en el reacomodo del capitalismo económico y político, hará que aflore el verdadero DNA político de López Obrador, que hasta ahora ha generado bastante confusión.

 

Por Guillermo Knochenhauer
Licenciado en Sociología por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (UNAM).

Fuente: periódico mexicano «El Semanario»

 

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