Habitar el mundo / Actualidad de la Renta Básica Universal

Desde hace años sostengo desde el llano una posición favorable a la implantación de una Renta Básica Universal. “En su sentido más amplio, una renta básica de ciudadanía consiste en una asignación de carácter social distribuida igualitaria e incondicionalmente a todos los ciudadanos.

Esta es una mensualidad igual para todos, otorgada desde el nacimiento hasta la muerte, adeudada a cada ser humano como legítimo heredero de la riqueza acumulada por las generaciones anteriores y que cada uno contribuye a enriquecer con sus actividades, a lo largo de toda su vida”*.

En la actualidad aparecen al fin, propulsores y detractores que ponen la idea escrita en la consideración de todos. A continuación detallo cronológicamente los comentarios que sus opiniones me merecen

.Búsqueda 21/09/2017 Entrevista de Ismael Grau a Santiago Soto, subdirector de la OPPpag. 26

El articulo está focalizado en reseñar proyecciones de opciones para el otorgamiento de una renta equivalente al mínimo necesario para poder adquirir “una canasta de bienes y servicios básicos” a sectores de la sociedad uruguaya divididos en  franjas de edad.

Cuando Santiago Soto establece el costo fiscal de U$S 400 para todos los ciudadanos,  ello representa un 221 % del ingreso de las personas más pobres  y el 19% del ingreso de los más ricos. Casi sin quererlo, al comparar esa distribución con la Asignación Familiar, la tarjeta Uruguay social, la deducción de IRPF e IASS por menores a cargo y las Pensiones a la vejez, establece para  estos últimos  sumados el  0,6 % del PBI. Entonces concluyo que lo que está mal, por lo exiguo, es este porcentaje. Paradójicamente, Soto interpreta “que establecer un ingreso mínimo relativamente exigente para toda la población uruguaya parece estar fuera del alcance dado el ingreso per cápita del país” remitiéndose a un indicador promedio de ingresos sin ninguna relación con el asunto. La comparación debe hacerse en otros términos como  la referencia al PBI. Los que por éste y otros medios seguiremos desarrollando.

Art. De Rodrigo Arim “Finlandia y la renta básica; lejos de un fracaso” Semanario “Búsqueda”  10/05/2018

El Decano de la Facultad de Ciencias Económicas, actualizado en el ámbito global, analiza la puesta en práctica de una Renta Básica en Finlandia bajo dos aspectos; universalidad e incondicionalidad. Limitado el primero a adultos desempleados cumple cabalmente el segundo no estableciendo ninguna condición al apercibimiento de la Renta por el plazo de dos años. A continuación Arim  ejemplifica como conseguir trabajo y sumar esta Renta a los impuestos provenientes del mismo (IRPF) perjudica el ingreso del ciudadano. Es que aún indirecta, esta es una condición y la Renta Básica, tal como la concebimos, no debe implicar restricciones de ningún tipo a excepción de la muerte del ciudadano.

Rematando el artículo, anota una contradicción entre la Renta Básica y otras prestaciones,  en tanto “implica priorizar su construcción sobre otros objetivos de política social”. No hay tal contradicción; esta Renta es independiente de toda otra prestación. Las políticas sociales, cualesquiera sean, deben aplicarse independientes de la Renta Básica

 “Por qué la Renta Básica Universal nunca podrá ser una solución progresista” Francine Mestrum La onda digital N°.del 27/02 /2018.

Las exposiciones  propositivas desde el gobierno y la Universidad  contraponen las de esta  representante del Foro Mundial que comienza adjudicando a la “sencillez del sistema” el carácter universal. No escuché ni leí nunca tal argumento. La universalidad es intrínseca a la condición esencial de ser humano, no a la sencillez de su aplicación. Seguidamente establece el monto de la misma en Bélgica como “muy alto”  comparándolo con…nada! Y prosigue; “qué racionalidad tiene darle dinero a la gente que debe devolverlo en impuestos”. Precisamente es para eso que una contribución impositiva progresiva funciona. Y se pregunta “¿devolverán el dinero los ricos? ” saliéndose totalmente  del tema. Menos mal que, volviendo, remite al economista Van Parijs “no puede esperarse que desaparezca una asistencia social niveladora”. Por supuesto, porque agregada a la RBU, focalizada en coberturas por encima de las necesidades de supervivencia, tendrá mucho más efectividad. Pero vuelve a su argumentación falaciosa “hasta qué porcentaje  del PBI estamos dispuestos a pagar”. Equivale a decir hasta cuántos congéneres estamos dispuestos a permitir vivan dignamente!  O minimiza los resultados “A esta  tasa baja de  subvención (la renta básica) la gente todavía deberá ir a trabajar al mercado de trabajo”. Tal vez, pero no con hambre o enferma. Y agrega “La RBU se transforma en un subsidio a los salarios…”… “Una renta básica dando el mismo monto a todos, sin considerar sus ingresos o recursos significa que la desigualdad permanece incambiada” Precisamente, la RBU es para igualar en la base, no para eliminar la desigualdad proveniente de otros derechos, como el de cada cual realizarse incluso honestamente acumulando riquezas.

Para completar, Mestrum expresa: con respecto a “los cambios en las relaciones de trabajo y el creciente precariado, me resulta medio cínico aceptar ese estado de cosas y tratar de resolverlo con una renta básica”  “los progresistas nunca podrán quedar contentos con el actual estado de cosas y el desmantelamiento de los derechos sociales y económicos” De acuerdo, pero nada tiene que ver con los fundamentos y propósitos de una Renta Básica Universal que hemos compartido desde nuestros y ajenos aportes.

Por Luis Fabre

 

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