Los descontentos y desencantos de los frentistas

A un año y medio de las próximas elecciones el Frente Amplio no pasa por su mejor momento. Hay cierto grado de descontentos en la sociedad en general, pero sobretodo nos preocupa los descontentos y desencantos de los frentistas. Ello se nota en los diálogos con los amigos, los familiares, los frentistas cercanos. Las distintas encuestas lo reflejan. La intención de voto al Frente Amplio está muy por debajo de las encuestas del tercer año de gobierno del período pasado, y por supuesto, de la votación en el 2014.

La parte más importante de votantes frentistas que no eligen al FA van a los indecisos. En octubre del 2019 definirán. No están perdidos. Pero la novedad es que una parte de los votantes del FA expresan las posibilidades de votar a los partidos tradicionales y, especialmente, al partido Nacional.

Es muy importante analizar las causas de estos descontentos y desencantos. No tenemos un análisis muy afinado, porque nos falta información desagregada que nos permita profundizar sobre el tema. Pero vayan algunas ideas para iniciar la conversación. En el descontento de los frentistas, a nuestro entender, influyen las controversias entre dirigentes frentistas a través de los medios de comunicación. Estos no inventan los temas, pero aprovechan de estas divergencias para profundizarlas, a tal punto que pueden terminar inventándolas. Un buen ejemplo de esta situación ocurrió en estos días. Un Plenario del FA tomó una resolución sobre inserción económica internacional, y al otro día los Ministros de Economía y de Relaciones Exteriores salieron a criticarla con cierto grado de agresividad. Un frentista de a pie es muy difícil que pueda comprender una situación de esta naturaleza.

Entre los desencantos y descontentos frentistas debe pesar la problemática de la ética. No hay definiciones de la justicia sobre delitos que afecten a figuras relevantes del senado frentista, pero el tema está instalado en la opinión pública y los grandes medios de comunicación, en posiciones anti frentistas, aprovechan de esta oportunidad para atacar al Frente Amplio. Este era un elemento de clara diferenciación entre izquierda y derecha. Por lo demás, no es aceptable que en cada Ministerio, los cargos de confianza lo ocupen personas del mismo sector político que el Ministro correspondiente y no se tengan en cuenta a los frentistas más calificados para dichas tareas. A veces también surge el amiguismo en dichas designaciones y ello no le hace bien a los gobiernos frentistas. Por ello, van cambiando las bases culturales y puede ocurrir que los frentistas defiendan menos a las empresas públicas o no están de acuerdo con asignaciones presupuestales a los sectores con ingresos por debajo de la línea de pobreza.

En los descontentos frentistas pueden haber causales ideológicas por acciones y declaraciones del gobierno frentista que dificultan generar nuevas emociones. Hay rupturas emocionales por promesas no cumplidas y por la falta de avances en las investigaciones sobre verdad y justicia vinculada a los derechos humanos.
En los descontentos del conjunto de la sociedad surge de las encuestas la importancia de la inseguridad y de un conjunto de problemas económicos, entre los que se destaca la situación del desempleo.

Si lo analizamos por sectores sociales es muy importante la situación de los jóvenes. Estos presentan problemas de desempleo, pero también rupturas emocionales donde decae la fuerza del FA en los movimientos estudiantiles. Los jóvenes no van a los comités de base y buscan nuevas formas de participación, sobre todo a través de las redes sociales. Pueden haber desencantos por razones ideológicas.

Los asalariados han mejorado sus ingresos por los aumentos de los salarios reales y mejoras de poder a través de las negociaciones colectivas. Pueden tener temores por futuras pérdidas de empleo y elementos vinculados a la ética.

Los sectores de menores ingresos mejoraron con el pronunciado descenso de la pobreza e indigencia- Es posible que una parte de dichos sectores no se lo atribuyan a las políticas frentistas. Pueden tener nuevas aspiraciones y están influidos por el consumismo.
Las capas medias pueden tener descontentos entre los frentistas por problemas vinculados a la ética y porque tuvieron que soportar aumentos impositivos. Los empresarios pueden estar descontentos por las políticas que favorecen a los asalariados y por la existencia de un fuerte atraso cambiario.

Se trata de una primera aproximación de descontentos y desencantos. Lo relevante es acercarnos a entender las causas reales y no cerrar los ojos. Los gobiernos frentistas le han otorgado más poder a los asalariados agremiados, pero no hay avances en la democratización de los medios de comunicación. A tal punto, que todavía no se ha aprobado la reglamentación de una tímida ley de medios que se aprobó en el Parlamento en el 2014. Las empresas extranjeras ganan poder en la medida que predominan en la propiedad de la tierra y son responsables del 71% de las exportaciones actuales.

Los intelectuales aparecen como mucho menos activos que en el pasado y la propia academia tiene menos influencia. Llama la atención la presencia del poder militar, por las agresivas declaraciones de jerarcas militares sobre las modificaciones a la caja militar y las posibilidades que paguen impuestos los pasivos de muy elevados ingresos.

Seguiremos analizando esta temática, pero es indudable que en el primer plano es muy relevante que las controversias internas no se sigan dilucidando a través de los medios de comunicación, porque además afecta la unidad y la necesaria confianza entre los principales actores. Esta unidad es la que diferencia al Frente Amplio del resto de las izquierdas en el plano internacional. Todos quieren ser como nuestro FA, porque hemos mantenido firmemente la unidad durante 47 años. Y esto no puede estar en juego.

Por Alberto Couriel
Economista y ex senador

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