Menem y Caselli, artífices del día del niño por nacer

Por William Puente

El Día del Niño por Nacer, que ahora tiene el respaldo del Partido Blanco para convertirlo en conmemoración oficial, despuntó hace 30 años en la Argentina de la mano del presidente Carlos Saúl Menem y sectores conservadores de la Iglesia, con el apuntalamiento del entonces embajador argentino ante el Vaticano, Esteban Caselli, apodado Cacho o El Obispo.

El Directorio blanco resolvió el lunes 19 apoyar el pedido del diputado suplente Carlos Iafigliola de reivindicar y adherir a la fecha del 25 de marzo como el Día del Niño por Nacer en el Uruguay. El propio Iafigliola, perteneciente a la Corriente Social Cristiana, había presentado en 2016 el proyecto de ley para que se declarara oficial esa conmemoración

Iafigliola aseguró en declaraciones a la diaria que el suyo no es un proyecto en contra del de Interrupción Voluntaria del Embarazo, pero el texto de la ley propuesta parece contradecir elípticamente esa afirmación. En la exposición de motivos, el proyecto recuerda expresamente que el artículo 4 del Pacto de San José de Costa Rica establece que «el derecho a la vida debe ser respetado a partir del momento de la concepción».

El 7 de diciembre de 1998 surgió en el continente el Día del Niño por Nacer cuando Menem firmó el decreto 1406/98por el que estableció la celebración anual de esa fecha en la Argentina, elegida por ser el día en que los católicos celebran la Fiesta de la Anunciación, “cuando Jesucristo fue concebido en el seno de María”.

La primera celebración oficial de ese Día en el país pionero se produjo el 25 de marzo de 1999, en un acto que congregó en el Teatro Coliseo de Buenos Aires a representantes de la Iglesia Católica e invitados especiales del exterior, como monseñor Francisco Gil Hellín, Secretario del Pontificio Consejo para la Familia del Vaticano, y el arzobispo de Boston, cardenal Bernard Law.

El papa Juan Pablo II envió entonces una carta a Menem con sus votos “para que la celebración del Día del Niño por Nacer favorezca una opción positiva en favor de la vida y del desarrollo de una cultura orientada en este sentido, que asegure la promoción de la dignidad humana en todas las situaciones”.

El mandatario argentino remitió a su vez mensajes a los presidentes de todos los países de América latina y de España, Portugal y Filipinas, pidiéndoles seguir su iniciativa.

La institución de esa conmemoración, en buena parte fue obra del esfuerzo de Esteban Caselli, por entonces embajador menemista ante la Santa Sede y con amplio acceso a la Secretaría de Estado vaticana. Caselli se transformó en un operador de los sectores más conservadores de la Iglesia Católica, en tiempos en que había un fuerte crecimiento en América latina de los movimientos feministas y de organizaciones que comenzaban a reivindicar el derecho de la mujer al aborto legal, seguro y gratuito.

El propio Caselli -quien hasta 2011 fue senador de Italia en representación de América del Sur por el Partido del Pueblo de la Libertad (PDL), del derechista Silvio Berlusconi- recordó en una entrevista en 2015 que “nosotros hemos invitado a muchos presidentes del mundo para que se cree el Día del Niño por Nacer y eso se hizo en la gestión del presidente Menem”.

Caselli, con buen ojo para hallar las mejores ubicaciones en las cercanías del poder, había iniciado su carrera ascendente acompañando a Eduardo Bauzá cuando éste ocupó la Secretaría General de la Presidencia tras la llegada de Menem a la Casa Rosada. En 1997 logró que se firmara su designación como embajador ante el Vaticano.

En la Santa Sede muy pronto consiguió tejer una buena amistad con el cardenal Angelo Sodano –quien fue nuncio apostólico en el Chile de Pinochet y secretario de Estado de Juan Pablo II y de Benedicto XVI- y con su compatriota, el cardenal Leonardo Sandri, entonces el segundo de Sodano. Fueron estos quienes consiguieron el nombramiento de Caselli como Gentiluomo di Sua Santita («gentilhombre» del Papa), un cargo honorífico que le permitió una mejor influencia en los pasillos del Palacio Apostólico.

Fue allí que se urdió el lanzamiento del Día del Niño por Nacer, que a la vez le otorgaría a Menem el respaldo a su gestión de un importante sector de la Iglesia.

Aliado de los sectores más conservadores, Cacho Caselli estuvo del lado de Sodano y Sandri cuando éstos se colocaron en la vereda de enfrente del arzobispo argentino Jorge Bergoglio.

De regreso en Buenos Aires, El Obispo aún mantuvo por un tiempo algunos buenos vínculos en Italia y el Vaticano, pero no pudo revalidar sus títulos en el Parlamento y fue derrotado por el médico Claudio Zin en los comicios de 2013. Ese mismo año su estrella, al menos en el ámbito público, terminó por eclipsarse con la llegada de Francisco al trono de San Pedro.

 

 

Por William Puente
Periodista

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