El campo. Ultima parte

Otra mirada
La teoría de los sistemas vivos establece el vínculo entre comunidades ecológicas y humanas. Los investigadores sistémicos llegaron a la conclusión que la vida en su esencia es producto y productora de sí misma mediante las redes. Que ningún componente es más importante que sus relaciones, su interacción. Que se forman ciclos de realimentación y cada uno contribuye a la vida de otros y, en última instancia, la del sistema. Todas las comunidades humanas estamos unidas a la tierra y no solamente por el suelo con pasto u hormigón que pisamos. Remitiéndose al mito de Pacha Mama, el conocimiento científico de última generación define a la tierra, su ecología y la sociedad humana como un gran sistema vivo. Y está efectivamente probado que formaciones sin vida actual, como las barreras coralíferas, son producto de residuos animales y vegetales de milenios.

Entonces
La relación con la tierra y los que en ella producen, en tanto sean comunidades sostenibles para satisfacer nuestras necesidades, no debe ser motivo de confrontación sino todo lo contrario. Uno de los principales conflictos entre economía y ecología es que la naturaleza es cíclica y los sistemas industriales lineales. Estos últimos trasforman los recursos en productos y desperdicios que a su vez se consumen generando más desperdicios. En la naturaleza los desperdicios sirven de insumos a otros subsistemas que forman un circuito retroalimentado que mantiene estable la vida sobre el planeta, incluyendo su atmósfera. Si se agrede el circuito natural, ello impacta sobre todo el sistema. Por eso todas las comunidades deben respetar premisas ecológicas básicas. Las responsabilidades humanas en la ciudad y el campo son más comunes de lo que normalmente pensamos. Como toda fluctuación ecológica se desarrolla dentro de unos límites de tolerancia, las responsabilidades sobre el ecosistema son generalizables para todos los actores. Con la ideología liberal los beneficios privados se consiguen sobre los costos públicos con el deterioro del medio ambiente y de la calidad de vida de actuales y venideras generaciones… Las industrias y los artefactos tecnológicos, el consumo y sus desechos pueden producir tanto daño como los fertilizantes, la erosión y el gas metano de los vacunos. Al igual que la industria y sus vertidos contaminantes el tipo de explotación de la tierra y sus excesos, impactan sobre el territorio de todos, no únicamente el de sus propietarios. Basta anotar el ejemplo, oculto al control durante décadas, del Rio Negro. Por otra parte, sumadas al territorio rural las empresas extractivo-industriales, el carácter empresarial devenido actualmente de la otrora condición de productor rural no puede ser soslayado.

Algunas Conclusiones
Dada la división del trabajo en el campo, sus disimiles escalas productivas, la especialización y tecnificación de las mismas, es inadmisible designar al mismo como un sujeto único. Dada su diversidad, la generalización de los problemas y los reclamos atentan contra soluciones y satisfacciones que, buenas para unos resulta, y lo contrario para otros.

No obstante “En los ecosistemas la complejidad de su red es consecuencia de su biodiversidad; por tanto una comunidad ecológica diversa es una comunidad resistente” 1. Esa resistencia a los avatares, de los cuales el más imprevisible es el climático, se genera en sus prácticas, su interacción, su vida en red. Con los colegas pero también con todos, individuos, empresas, colectivos productores e instituciones privadas y públicas. “En una comunidad integrada la información y las ideas fluyen libremente por toda la red y la diversidad de interpretaciones y estilos de aprendizaje –incluso de errores-enriquece a toda la comunidad.” 2

1-2 .Fritjof Capra “ La trama de la vida” Editorial Anagrama S.A. 1998. Barcelona. Pág. 313

Por Luis Fabre

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