Las nuevas etapas del Frente Amplio

Los festejos por los 47 años de la fundación del Frente tuvieron una manifestación de alegría y de movilización de masas como no ocurría desde hace  años. Los frentistas acudieron a la cita en forma espontánea porque deseaban hacer una expresión de fuerzas frente al acto de los “autoconvocados”. Como lo expresamos en la nota pasada fue un excelente acto. Estaba previsto un nuevo evento para conmemorar aquel extraordinario acto del 26 de marzo de 1971, con el inolvidable discurso de Líber Seregni. Pero la fecha coincide con la Semana de Turismo. En lugar de un acto de masas habría que buscar otros mecanismos de festejo, porque sería muy difícil lograr una movilización como la reunión de Piriápolis.

2018 es  el año de la última rendición de cuentas, de una masiva negociación colectiva sobre salarios y también van a empezar a surgir los nuevos candidatos para las elecciones del 2019. Una de las tareas centrales para la fuerza política es el avance programático que culminaría en un Congreso para el mes de diciembre. Uno de los temas centrales consiste en el análisis  de la futura estructura productiva. Ello es parte de la estrategia de desarrollo, que se viene elaborando en la Oficina de Planeamiento y Presupuesto. La inserción económica internacional y los problemas del empleo constituyen temas básicos de esta estructura  productiva.

Las definiciones sobre la inserción económica internacional dependen de factores internos, pero también de la evolución y características del comercio internacional y de la propia situación regional. En lo internacional hay mucha incertidumbre por   los avances de la extrema derecha en Europa y por el propio accionar del gobierno de Trump en los EE UU. Lo que es muy claro es la existencia de nuevas formas en la relación Centro-Periferia. En la época de Prebisch el  Centro exportaba productos manufacturados y la Periferia productos primarios. Por ello la Cepal proponía el necesario proceso de industrialización para  la Periferia. En la etapa actual los países de la Periferia siguen exportando productos primarios. En cambio los países del Centro exportan conocimiento, rubros de alta y media tecnología, con procesos permanentes de innovaciones. Por ello la Cepal plantea para avanzar hacia el desarrollo, que la América Latina participe en las cadenas de valor internacionales y regionales,  para exportar no solamente  productos primarios sino también rubros industriales y de servicios, para colocar  en el exterior rubros de alta y media tecnología. Esta es la evolución de China en los últimos años.

Uruguay ha realizado avances  significativos en sus exportaciones de recursos naturales, con importantes transformaciones tecnológicas, como la trazabilidad de la carne y mejoras en la soja. Estos cambios se reflejan en las  ciudades del interior que mejoraron sensiblemente. No es  casualidad que en las elecciones de 2014 el Frente Amplio haya obtenido más votos en el Interior del país que en Montevideo. En lo económico, además de las mejoras de productividad se abrieron nuevos mercados internacionales para los distintos rubros de exportación, especialmente para la carne.  Pero queda mucho por hacer. Van a seguir existiendo mercados para nuestras exportaciones, especialmente en Asia y específicamente en China y probablemente se abrirán mercados africanos. Habrá que seguir avanzando en cambios tecnológicos y especialmente, en aumentar el valor agregado de nuestras exportaciones de recursos naturales. Las  potencialidades existen, pero no avanzamos hacia  el desarrollo. Para  ello son  indispensables la industria y los servicios. Las exportaciones de rubros forestales y agropecuarios con mayor valor agregado, mejora sensiblemente la situación actual, pero no me resuelve el tema del empleo, y por lo tanto no me permite  seguir avanzando hacia la igualdad.  Es necesario que Uruguay pueda participar en nuevas cadenas de valor regionales e internacionales para exportar también rubros de alta y media tecnología. Para ello es imprescindible la integración regional y especialmente la capacidad de Argentina y Brasil. La capacidad empresarial es vital para iniciar y avanzar en estos procesos de cadenas de valor. Y por  supuesto los  avances de la industria manufacturera y los servicios. Y en consecuencia, también es imprescindible los avances en innovaciones, y en  investigación científica y tecnológica.

Con esta mirada de mediano plazo es más fácil comprender porque criticamos los acuerdos comerciales que impulsan los países desarrollados y, especialmente,  las grandes empresas transnacionales. Estos acuerdos pueden dar algunas ventajas para productos primarios, aunque mantienen cuotas, y nos exigen la total apertura de nuestros productos manufactureros. El acuerdo Mercosur-Unión Europea nos puede afectar las exportaciones regionales de rubros industriales de Argentina, Brasil y Uruguay y por  lo tanto la propia integración regional. Uruguay vende  productos primarios al mundo internacional, pero el 70% de sus exportaciones  al Mercosur son de productos industriales. No solamente  va  a afectar  el empleo en estos rubros que no podrían competir, sino  el futuro necesario en cadenas de valor regionales, para exportar rubros de alta y media tecnología. A ello hay que agregar temas nuevos, que solo benefician a los países desarrollados, como las compras gubernamentales, la propiedad intelectual, las  normas de competencia, la liberalización de los servicios. Unas toneladas más de carne contra el futuro desarrollo del Uruguay. No  estamos en contra  de los acuerdos comerciales, con los países que sean, pero que no afecten la futura estrategia de  desarrollo del Uruguay.

El tema del empleo, con los nuevos procesos tecnológicos, es central, pero para la igualdad es fundamental atender el problema de la fragmentación social. Esto significa una visión conjunta de los temas de la vivienda y la  infraestructura  urbana, de la educación, de la salud y por  supuesto del empleo. El país con los gobiernos del FA, avanzó significativamente en materia de pobreza e indigencia, pero las nuevas etapas requieren mejoras centrales en el tema de la fragmentación, donde los trabajos de Jack Couriel ayudan a  su comprensión y muestran una hoja de  ruta para su salida.

Por Alberto Couriel
Economista y ex senador

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