H. Valle, L. Ferrajoli y P. Villaça: Tres visiones del Brasil actual

Brasil: Paraíso e Infierno
Para quienes descreemos de recompensas celestiales o castigos infernales, el Brasil resulta ser la versión terrenal, caótica, enigmática y ciertamente posible del Paraíso, pero también de su anverso, el Infierno.

Sus gentes, con sus cualidades, su cultura y sus idiosincrasias, su idioma, su música y su poesía, invisten al país de una humanidad por demás destacable.

Luigi Ferrajoli: “Es clara la parcialidad en el juicio de Lula”
«En la carta que abajo presentamos, el respetado jurista y filósofo italiano señala «la finalidad política» en el proceso conducido por jueces y promotores contra el ex presidente.

“Roma, 15 de enero de 2018.

Quiero expresar mis preocupaciones con relación a las formas con que el juicio contra el ex presidente del Brasil, Lula da Silva, fue creado y conducido.

La impresión que este proceso despierta en un extenso sector de la cultura jurídica democrática italiana es la de una ausencia impresionante de imparcialidad por parte de los jueces y procuradores que lo promovieron, difícilmente explicable sino con la finalidad política de poner fin al proceso de reformas realizado en el Brasil en los años de los gobiernos de Lula y Dilma Roussef que retiraron de la miseria a 40 millones de brasileños. Continua Aquí

En fin, esa tierra que es continente – donde fauna y flora, con su geografía y sus cielos hicieron creer a muchos que habían arribado al Paraíso – se conjuga, se complementa y pervive con una versión pedestre, deleznable y cosificadora. Esa, la versión brasileña del Infierno. Nos referimos en especial a los estamentos del poder que, desde hace siglos, detentan el poder real.

En este marco general, hubo lapso temporal muy breve, si consideramos la vasta historia de esa Nación hermana, en el cual el pueblo fue tenido en cuenta. Lapso que comprendió los dos períodos de gobierno del ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva – considerado con justeza el mejor presidente en la historia del Brasil por lo menos desde el final de la dictadura militar en 1985. El único presidente con ello comparable fue Getulio Vargas, a pesar de su período autoritario.

Hasta que volvieron los hacedores de la nada que, mediante viles pasos lograron dar el golpe parlamentario y mediático por medio del cual derribaron a la entonces Presidente Roussef. A partir de ese momento han podido mantenerse en el poder de modo casi anárquico, vistas las muy diversas fauces que el Patrimonialismo revivido tenía que alimentar y calmar».

BRASIL: La memoria del pueblo*
Por: Pablo Villaça
Hay un motivo para que Lula siga liderando todas las encuestas acerca de la elección presidencial incluso con los grandes medios masacrándolo diariamente hace años: la memoria del pueblo.

Quien pasaba hambre y comenzó a desayunar, almorzar y cenar no olvida.

Quien vio a los hijos formándose en la escuela después de generaciones obligadas a largar el estudio para trabajar no olvida.

Quien pasó a ser la primera persona de su familia en frecuentar la facultad no olvida.

Quien finalmente pasó a vivir en una casa propia no olvida.

Quien pasó a tener electricidad después de décadas en la oscuridad no olvida.

Quien vio que la sed pasó a ser una pesadilla del siglo pasado gracias a la construcción de cisternas en el Nordeste no olvida. Continua Aquí

Recién acaban de completar un ciclo de sus iniquidades, al quitarle al ciudadano Luiz Inácio Lula da Silva toda posibilidad, como en un porcentaje cercano al 40 por ciento lo quiere su pueblo, de ser electo nuevamente presidente en las elecciones de octubre venidero. La decisión alcanzada en Porto Alegre desconoce lo que desea el pueblo, voluntad que se manifiesta, de manera creciente, a cada encuesta electoral.

Así es como el Brasil ha vuelto a sufrir en carne propia una indignidad más perpetrada por los tristes y opacos herederos del Patrimonialismo – esa tara de la élite que se cree dueña de lo que es público, incluso para arrasarlo todo.

Es triste decirlo, pero peor sería callarlo: a este gran pueblo le aguardan lustros, sino décadas, hasta que consigan quitarse de encima el manto de oprobio y oscuridad que volvió a cubrirle cada vez más.

Nosotros, los uruguayos, nos sentimos consustanciados con el pueblo hermano y con su doloroso momento.

Porque, seamos claros: a partir de ahora, la democracia en el Brasil pasa a ser una escenografía, tan sádica como burlesca, una caricatura de lo que supo ser durante los gobiernos de Lula.

Más aun: a partir de ahora, la noche irá cerrándose más y más sobre El cielo brasileño, como así también, a su tiempo y grado, podrán otras noches ir cerrando los cielos del resto de las naciones de América del Sur, tan importante es el Brasil en nuestro continente.

La noche nunca será total porque siempre habrá centinelas que velen el sueño de los justos, pero no por ello dejará de ser larga, terrible y fría.

Pensemos, pues, desde nosotros para con los otros, nuevas maneras de reiniciar la lucha política desde bases distintas. Concretas, siempre; muchas veces, contingentes. Pero sin dudas posibles.

El pensamiento dogmático, cerrado a realidades de a puño, el pensar que no contemple al otro como su igual, que no prevea su propia autocrítica, queda inevitablemente cristalizado. Ante cualquier avatar será barrido.

Tengamos finalmente presente que nuestro turno como centinelas ha comenzado, y que no sabremos si tendremos relevos.

Sigamos, en la vigilia de esta noche, pensando. Pensando críticamente. Lo sustancial siendo aliado de la comprensión. Así, la vigilia crítica será inteligible; así, el pensamiento que no se doblega será crecientemente comprendido. Así, será seguido libre y responsablemente, sin caer en quimeras ni tampoco en doctas huidas de las realidades que nos laceran.

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Por Héctor Valle
Editorialista – La ONDA digital

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