El racionalismo y el retorno de Dios

La Revolución Francesa y la difusión de las ideas del Iluminismo, creó una errónea corriente de pensamiento que sostenía que el progreso haría desaparecer a la religión o la confinarla al ámbito privado. Si bien la religión perdió el nivel de presencia que tenía en el ámbito público, lo que no se confirmó es el hecho de que la racionalidad sustituiría la creencias tradicionales, enfrentadas a los avances del mundo moderno.

La denominada tesis de la secularización, no tenía en cuenta que “la fe” sobrevivió al racionalismo del siglo XVIII y ha reaparecido en nuestra época, pretendidamente “atea”, a través de múltiples expresiones, entre las que se destaca el islamismo radical y su contracara: la llamada “guerra global contra el terror”.

En realidad, el vacío que se produjo con la denominada “muerte de Dios”, generó un vasto conjunto de fenómenos que trataron de sustituir a la religión, en particular descargando sobre la cultura el enorme peso de resolver esta ausencia.

Pero ninguno de los sustitutos de Dios ha logrado suplantar esa función que cumplía la divinidad, la dimensión trascendente que incorpora la religión otorgando un horizonte de sentido a millones de personas durante siglos.

El ateísmo, en realidad no existió y todos los sustitutos del papel de la religión que han sido puestos en práctica desde el siglo XIX al presente (que se ha dado en llamar posmodernidad), no lograr igualar la capacidad de la religión para unir sectores cultos y pueblo, espíritu y sentido, en otras palabras: la cultura no ha sido capaz de generar esa energía social, ese fervor que hasta el presente sólo la religión es capaz de alcanzar.

Foro de debate Secularización y laicidad
El martes 22 de agosto a las 19 horas en la Facultad de Ciencias Sociales (Constituyente 1502) se desarrollará el foro de debate «Secularización y laicidad». La actividad se realiza en el marco del curso de Educación Permanente «Religión y política en la modernidad reflexiva», a cargo de José Kechichián.

En encuentro contará con la participación de los siguientes académicos: Lic. Nelson Villarreal, Secretaría de Derechos Humanos de Presidencia de la República, temáticas «convivencia democrática en una sociedad pluralista», Lic. Jorge Scuro, director fundador del CIPES (Centro de Investigación y Promoción Educativa y Social), ex director del Colegio Jesús María. Temáticas: religión e ideología. La construcción de «épocas o culturas»; origen y evolución del laicado y la laicidad; la secularización como cultura a construir.

Prof. Dr. Gerardo Caetano: Facultad de Ciencias Sociales. Temáticas: secularización y laicidad; ¿El retorno de Dios? ¿Cuál?; los nuevos perfiles de la vieja relación entre política y religión.

El foro tendrá lugar en la sala de conferencias de la facultad

El pensamiento conservador sostenía que el Estado moderno es una religión y un teórico como Carl Schmitt, jurista alemán que estuvo vinculado al nazismo, desarrolló una reflexión sobre la derivación teológica de los conceptos de soberanía política en su Teología política, idea que posteriormente ha sido ampliamente desarrollada.

La versión actual de la religión es el deporte, en particular el fútbol, que es capaz de movilizar a millones de personas, poseídas de una pasión y una adhesión como pocos fenómenos han sido capaces de lograr en la historia contemporánea.

El siglo XX puso en duda la idea de un mundo en avance incesante hacia el progreso. La humanidad fue testigo de los sucesos políticos más importantes –guerras, revoluciones y los desastres que las acompañaron- desde el estallido de la Primera Guerra Mundial, pasando por las revoluciones rusa y china, la Segunda Guerra Mundial, la existencia de campos de exterminio y de trabajo en condiciones de esclavitud, hasta la destrucción atómica de dos ciudades japonesas. En la posguerra el proceso de descolonización en el sudeste asiático, en Medio Oriente y África, fue escenario de conflictos armados, con un elevado costo en vidas humanas.

El atentado del 11 de septiembre de 2001, marca el inicio del siglo XXI. Por lo tanto, las expresiones de intolerancia, y en particular el fundamentalismo, se hacen presentes en las sociedades, tanto en países altamente desarrollados, como en aquellos donde inmensos sectores de la población padecen las consecuencias de la desigualdad social, de la inequidad y de la falta de libertades.

Sería un profundo error de subestimación, ignorar estos fenómenos, cuyas raíces deben investigarse en las estructuras sociales, en los procesos económicos, en las migraciones de millones de personas, desplazadas por las guerras, en la cultura y las creencias religiosas. Error cuyas consecuencias nefastas se reflejan en el aumento de la intolerancia, la xenofobia, el racismo, tal como quedó demostrado en la abominable explosión de terror neonazi ocurrido en Charlottesville y su contracara: el islamismo radical, que acaba de atentar contra gente indefensa en Barcelona. Ambos fenómenos se retroalimentan, en medio del proceso de concentración inaudita de la riqueza que se produce en la era de la globalización de signo neoliberal.

Por el Docente, José Kechichián

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