Serie: ciudad-sistema

Toma protagonismo una cabeza sistémica. Las medidas anunciadas para la principal arteria de la centralidad montevideana aportan a soluciones sobre la metrópolis como sistema. Porque privilegiar al peatón, la bicicleta y optimizar el transporte colectivo integrados al espacio disponible de la calle, puede cambiar todo.

Una intervención integral

El impacto sobre un componente del sistema abierto de la ciudad afecta todos los demás. Eliminar los vehículos privados en 18 de Julio requiere proyectar qué harán, pues la tendencia al aumento de su cantidad incluye su afluencia a la centralidad mayor. Deberían disponerse estacionamientos en los principales puntos de llegada a la gran vía: sus dos extremos y algunos intermedios conocidos por los flujos actuales en el sub-sistema vial. Allí es donde debe llamarse a Concesión con obras.
Una propuesta

Un sitio de conexión entre vehículos y edificios de uso masivo y continuado es la Plaza Libertad. Allí se ubican la Suprema Corte de Justicia, Juzgados en el ex edificio de Onda, el Ateneo de Montevideo, el complejo de espectáculos Lorente, el Mercado de Artesanos y algunos clásicos hoteles. La llegada y salida a un estacionamiento bajo la superficie es facilitada por el desnivel con la calles Colonia y Rondeau. Puede conseguirse una conexión directa con los subsuelos de algunos de estos edificios. Y por supuesto, con la plaza y el transporte colectivo en 18 de Julio. La obra, ambiciosa, presenta una ecuación costo –beneficio mejor que las concesiones ofrecidas por la Intendencia para otros espacios.
Medidas disuasivas

Como un abordaje sistémico incluye toda la ciudad, sostenemos que no deben admitirse más emprendimientos que disgregan y desplazan la vida de la centralidad, que la tugurizan con galerías y comercios cerrados, con el comercio informal, con la delincuencia sin control social. Me refiero a los shoppings, esos espacios comerciales cerrados y privados que compiten con la ciudad democrática, una red donde los flujos humanos retroalimentan la vida social, creada entre todos, accesible y disfrutada con independencia del consumo comercial.

Realizaciones que se optimizan
Una: Toma valor el retiro de las marquesinas, arduo trabajo de años, mérito de la Intendencia. Con su ausencia, la visión peatonal de la avenida y su perspectiva, se recuperó notoriamente.
Dos: La Ley 18795, que benefició con exoneraciones a promotores de edificios de vivienda, hizo que se construyeran unidades en las zona central y se recuperaran habitantes.

Tres: Hasta tanto la ciudad recupera y potencia el uso del espacio público, las medidas de control y video-vigilancia pueden cumplir un papel en la seguridad de la población afincada y la de paso.

Resultados esperados

Volverá, en la percepción a escala humana, a ponerse en valor el patrimonio construido en la historia de la ciudad. Volverán los comercios.. y serán visibles y visitables. Volverán los turistas y compatriotas a recorrer el centro. Y los trabajadores, profesionales empleados y funcionarios a conectarse en las instituciones , las plazas y los “boliches”. Volverán las manifestaciones a ocupar la avenida y captar la atención de los transeúntes. El control social deberá recuperar el respeto por el espacio de todos, por el cuidado del equipamiento, por el aseo.

No es casual la actuación de Ramón Méndez en la Intendencia de Montevideo. Ya demostró una visión integral de la sociedad uruguaya sobre el territorio en este irreversible tiempo de mutaciones. Su tarea en la implementación de energías renovables devienen de una percepción sistémica de la sociedad humana y el globo. Le abrimos crédito por sus antecedentes y esperamos tenga una necesaria, y sin prejuicios, colaboración desde el gobierno departamental y la sociedad montevideana.

Por el Arq. Luis Fabre

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