En un país lejano muy… muy lejano

Allá lejos, en un país llamado Siria, o lo que queda de él, las agencias noticiosas nos traen relatos donde el gas Sarín derramado sobre población civil habría provocado la indignación de EEUU. Decidió entonces responder a la inhumana agresión con 49 o 51, está en discusión, misiles tomahawk sobre una base aérea pero que terminaron matando más o menos alrededor de 90 civiles, también está en discusión.

Presencia militar de EEUU en 74 países. Ochocientas Bases Militares con un costo anual de cien mil millones de dólares.
         (Fuente: búsqueda rápida en Google)

Aquí los apacibles uruguayos solo recibimos de aquel lugar lejano, muy lejano, la molestia de unos refugiados instalados en nuestros cuidados jardines de la plaza Independencia.

Lo único que nos sucede con respecto al drama que ese país vive es lo que comenta Darwin, con su humor ácido cada mañana, o algunos ciudadanos fastidiados por los reclamos, alguna declaración de la oposición al Frente Amplio por haberlos acogido, o algún comunicado oficial donde en declaración de buena Fe, se reitera el haber cumplido con lo ofrecido.

Mirando de lejos y sin saber mucho, da la sensación que de no mediar la intervención de Rusia, Al Assad, presidente de aquel país, hubiera corrido la misma suerte que Hussein y Kadafi. En cuanto al estado del país no creo que la contienda lo esté dejando muy diferente a Irak o Libia, a la miseria.

En este mundo loco, donde el ISIS y similares hacen destrozos por occidente y son declarados plaga internacional, en oriente son armados y defendidos por los mismos declarantes. Se hace difícil decir quiénes son los buenos de la película. Por suerte todavía tenemos al cine de Hollywood que le puso turbantes a los que antes tenían plumas, arco y flecha y cumpliendo a cabalidad con los estereotipos, los árabes provocan masacres, los soldados americanos ganan batallas. Si tuviera que agregar yo algún detalle diría que cada vez más hay más muertes colaterales (simples seres humanos de a pie) y menos valientes soldados.

El abismo bélico es tan enorme, tan enorme, que me parece que aquella premisa de las constituciones burguesas donde el derecho a rebelión contra la tiranía está consagrado como legítimo, deberá agregársele que solo con una enorme voluntad colectiva de paz y encuentro mundial de pueblos podremos detener a los bárbaros.

Nada menos que el Pentágono y la CIA, a fines del siglo XX, definían como escenarios bélicos probables, aquellos lugares donde hubiera petróleo y agua principales fuentes  de disputa.

El pequeño detalle es que parece que no era un análisis descriptivo de un escenario futuro sino que era un plan de acción. Los países árabes productores de petróleo que no eran amigos de EEUU, fueron simplemente destruidos, mientras que los “amigos” lucen brillantes, ostentosos con preciosos rascacielos y hasta con la “amenaza” de  un mundial de fútbol.

A la luz de estos acontecimientos no puedo menos que ver compleja la situación venezolana. Tienen petróleo, su gobierno no comulga con EEUU y por si fuera poco están geográficamente cerca. El despliegue militar norteamericano es enorme en las cercanías y si por si fuera poco algún general estadounidense con mando en el área menciona sobre la necesidad de intervenir militarmente, siempre con fines democráticos y humanitarios.

Creo firmemente que si esto sucediera, se instalaría un escenario bélico en América donde además de la influencia sobre el petróleo le daría a EEUU, la posibilidad de activar sus mecanismos sobre todo el continente, cosa que ya vienen haciendo, el acuífero Guaraní ,reserva de agua potable, está siendo comprado o cercado por bases militares.

Creo que la defensa de la democracia como expresión de voluntad popular es indispensable.

Creo que la defensa de la paz, en su mayor extensión y contenido es el único escenario necesario y posible  por el que luchar.

Las formas  y los contenidos de la democracia expresan lo más lejos o cerca que estamos de eso. Los recientes sucesos de Argentina y Brasil, deben hacernos tomar nota.

En Argentina, los de izquierda podremos discutir sobre Kirchnerismo, peronismo, populismos y etcéteras, pero lo que no es discutible es que el gobierno anterior a Macri, detuvo la sangría feroz de pago de deuda externa, con el default y la renegociación de la deuda, cosa que este gobierno modificó, reendeudándose, reiniciando pagos en peores condiciones.Para ellos trajo desplazamiento feroz de recursos, les quitó impuestos a las grandes corporaciones transnacionales y aumentó salvajemente las tarifas públicas, aumentó la desocupación.

Durante todo el gobierno anterior, no se reprimió una sola protesta, ahora es cosa cotidiana, y hasta Milagro Salas, líder popular, electa miembro del Parlasur está presa. Se verificó compra multimillonaria de armas a EEUU. Si faltaba algo, se le devuelven a las FFAA argentinas autonomías perdidas desde la dictadura.

Si miramos al norte de nuestra frontera, el país  donde le PT, sacó de la pobreza a millones, donde se le dio a los pobres 3 comidas diarias, que era un objetivo que no pasaba. Ese país inmensamente rico que no le daba de comer a todos sus habitantes, el mismo país que integró el BRICKS, un banco alternativo de nuevas potencias asociadas. Que encontró petróleo con reservas enormes en su plataforma marina, Ese mismo país que votó a una mujer honesta con cincuenta y cuatro  millones de votos, fue destituida por una banda de corruptos explícitos.

En ese escenario, suceden cosas en un país muy lejano llamado  Siria y en la cercana Venezuela. Defender la paz y la democracia, me parece más que necesario indispensable, pero nadie puede pensar que la derecha de cualquier lugar del continente traiga democracia o paz.

Por Walter Martinez
Columnista uruguayo

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