Buenos Muchachos; materia que intensifica

La consigna que anunció el espectáculo del pasado viernes 13 en la sala Zitarrosa fue concisa al precisar que los Buenos Muchachos iban a tocar canciones que no hicieron ellos, “… Que nos gustan y que son de otros. Que nunca tocamos antes. Que tocamos muchas veces pero que intentaremos que parezcan otras. Versiones de otros y de nosotros”.

Las comparaciones son odiosas pero como explicarle a uno que no conoce o que nunca escuchó, nunca escuchó bien, a los buenos muchachos, lo que ellos son hoy. Si le explicara a alguien en que consistió el espectáculo del pasado viernes, debería por lo menos mientras le hablo tener una base sonora de fondo con alguna forma de los Joy Division. O una forma versionada como la que hacen Trent Reznor & Peter Murphy ejecutando Dead Souls. Y aún así no llegaría a explicar la totalidad de su magnífica complejidad.

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Con seis discos en su haber esta banda que nace oficialmente en 1991 producto de como ellos definen en su portal “hijos del aburrimiento y la resaca dominguera” (Sitio oficial)  fueron lentamente apareciendo hasta su incursión definitiva en el boliche Juntacadáveres en 1992 lo que funcionó en un antes y después en la evolución de la cultura rock local. Integrada por Gustavo Antuña (guitarra), José Nozar (batería), Pedro Dalton (voz), Marcelo Fernández (guitarra), Mauricio Figueredo (bajo), Pancho Coelho (guitarra) y Nacho Gutiérrez (teclados).

“Buenas noches, somos buenos muchachos”, así dio comienzo al show Pedro Dalton con un cover seguido de “Ensueños”, primer tema en la lista que integra el disco “Dendritas contra el bicho feo” (2001). Los temas elegidos para la ocasión provinieron del total de sus discos, aparte el mencionado anteriormente; Aire Rico (1999), Amanecer Búho (2003), Uno con uno y así sucesivamente (2006) y su último trabajo Se Pule la Colmena (2011).

El espectáculo sonoro se veía acompañado de la ambientación del sitio, una atmósfera que nos acompañó a entender sentimientos. Temores, furias y alegrías transmitidos por los temas ejecutados, sonidos “climáticos al pecho”. Fue destacable por ello el trabajo de sonidistas, luces y fierros que explotaron de una forma inmejorable el potencial de la sala. Lo que sirvió para mostrar la sustancia medular que le imprime ese carisma al grupo, quizá en cierto modo los Buenos Muchachos nos mostraron la materia de que están hechos, cuáles son sus bases y referentes artísticos para establecer lo que son hoy.

La calidad cronológica de la elección de las obras musicales, estuvo integrada como asegura la consigna que invitó, por la interpretación de: “Nico Cuevas (charla entre Sebas y O)”. Un tema de la banda “3 pecados”, continúan con sus “It´s ok”, “JaJa JeJe (canción de cuna para Kurt Cobain)”, “3 solterones ven”. Luego de su guitarrista Pancho Coelho un par de temas, uno de ellos titulado “Sacrificio”. “En la nada”, Dalton culmina el tema agregando arreglos extraídos del tema “Fanfarria del Cabrío” del disco Luzbelito -Patricio Rey y sus Redondos de Ricota; 1996- ahí luego de que Solari anuncie: “…Demonio de lengua de oro, Dios es tan poco cortés, llegó y pateó la Caja de los truenos y sonrió…”.

También nos hacen saber de Mateo con “María”. En el medio suena “Iris de morfina”, “Preludio de las cazadoras”. Luego un solo de Gustavo “topo” Antuña. La banda vuelve anunciando un invitado especial y la gente aplaude atónita la presencia de Fernando Cabrera, juntos tocan “Carlos, su auto y la calle mojada” y de Cabrera “Por ejemplo” en un formato casi nunca visto a nivel performático del autor y sin dudas uno de los momentos más emotivos de la noche.

El viaje de esa noche no quedó ahí, luego de la presentación con Cabrera y a través de la sinceridad que marca “Sin más”, partieron el cielo en cristal con “Cambió el cuarto”. Versionaron “Canario” perteneciente a la banda “La hermana menor”, un tema que ejemplifica la experiencia de navegar las aguas del Río de la Plata en madrugadas finitas de Buenos Aires. De los Chicos Eléctricos también nos hicieron notar con “El rengo con nike”. Para sumar a la diversidad, no menos destacable fue la exégesis a base de piano que sonó en “Desestrés”, a ello le continuó la intensidad de “Sin Hogar”, el cuál es una adaptación del tema “Motion Suggest” de los Pavement (disco: Wowee, zowee; 1995).

El final del viaje se anunció con el alba de “Sangre de Arachania”, una alegorización del Cuarteto de Nos y cierran con “Ojos Rojos” de los Buitres, en una forma tan bien lograda que por esta mención se les podría atribuir una segunda autoría. Si quieren atar cabos o hilar más fino visiten el vídeo BUITRES – OJOS ROJOS y observen con detención.

Por Andrés Capeluto
Dibujante y periodista
andrescapeluto@wordpress.com

La ONDA digital Nº 677

  

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