La epopeya insurgente de un guerrillero heroico

La pasión libertaria, el indomeñable espíritu revolucionario, la impronta redentora y el martirologio son los cuatro potentes disparadores reflexivos que propone “Aquiles o el guerrillero y el asesino”, la novela histórica del extinto intelectual, escritor y diplomático mexicano Carlos Fuentes, publicada por Editorial Alfaguara.

Este libro póstumo constituye una suerte de testamento artístico del célebre narrador azteca desaparecido en 2012, que, en el decurso de su dilatada carrera, que generó una profusa producción creativa, descolló en la novela, el cuento, el ensayo y el teatro. La obra, que según se estima insumió a Fuentes casi veinte años de arduo trabajo de elaboración, nació a partir de la recopilación de numerosos manuscritos del autor muerto que fueron ordenados, procesados y ulteriormente editados hasta conformar el volumen definitivo que ahora llega a manos de los lectores.

libro-en-paginaEn ese contexto, el libro revela la reconocida y preclara lucidez de una pluma mayor de la literatura latinoamericana, cuya inteligencia, sagacidad y visión cosmogónica de la realidad lo transformó en un privilegiado testigo de su tiempo histórico.

Todas estas cualidades están condensadas en este relato, que mixtura la crónica, la novela histórica, la narración de acento biográfico y el ensayo no exento, por supuesto, de ficción.

El tema seleccionado es nada menos que la pasión, vida y trágica muerte del célebre guerrillero colombiano y líder del movimiento M-19 Carlos Pizarro alias el Comandante Papito, quien fue despiadadamente asesinado el 26 de abril de 1990 a los 39 años de edad, luego de abandonar la lucha armada e integrarse a la vida política de su país. Evidentemente, pagó muy cara su valiente apuesta por la paz.

Por supuesto, recrear la peripecia de este auténtico combatiente constituía ya de por sí un desafío, que demandó, por supuesto, una tan intensa como minuciosa investigación.

La obra, que impacta desde el comienzo, se inicia precisamente en la luctuosa jornada en la cual el combatiente fue abatido despiadadamente por un sicario, durante una travesía aérea.

Aunque el crimen nunca fue debidamente aclarado, es evidente que fue una secuela más del estado de violencia permanente que estremeció a la lacerada Colombia durante casi toda su historia.

No en vano el homicida, quien fue ajusticiado por los guardaespaldas de la víctima luego de consumar el magnicidio, llevaba en un zapato una sugestiva nota que reclamaba el pago de dos mil dólares a su “mamacita” prometidos por la faena.

Más allá de eventuales parangones con el héroe mitológico, en este caso Aquiles o Carlos Pizarro es precisamente el protagonista de una auténtica epopeya libertaria en su país natal, desgarrado, desde siempre, por las luchas fratricidas.

En el decurso de este relato el autor se interna en los laberintos del tiempo, recreando una vida siempre marcada por el compromiso y la enconada lucha por los derechos de los oprimidos.

Apelando a su magistral talento y oficio para describir personajes y situaciones, el escritor mexicano construye una reveladora radiografía sobre la violencia, la cual proyecta también a otros países de un continente recurrentemente agredido por los apetitos imperiales y neo-coloniales.

Empero, este libro es, ante todo, el contundente retrato de la tragedia de una nación contaminada por las agrias disputas políticas, los odios ancestrales y la actividad depredadora de las oligarquías nativas.

Un capítulo sin dudas relevante de este análisis situacional es la cuasi desesperada lucha por la tierra, acaparada desde siempre por los latifundistas aliados y funcionales a los gobiernos de turno.

Por supuesto, Aquiles hizo una clara opción por los pobres, los perdedores, los desarrapados, los postergados y los ultrajados por los perversos mecanismos de poder.

Esa confrontación de intereses que se remonta a tiempos pretéritos, desnuda las radicales asimetrías de una sociedad administrada por una democracia renga y meramente formal.

La narración trasunta la tensión extrema de convivir permanentemente con el peligro y con la muerte, en una contienda siempre desigual que enfrentó a la guerrilla con un enemigo naturalmente mejor preparado, pertrechado, equipado y financiado por la clase dominante.

La novela recrea las múltiples vicisitudes de la precaria vida cotidiana del guerrillero, una suerte de pacto con la dignidad que es obviamente innegociable.

Con el ideal como supremo presupuesto de vida, ese grupo insurgente padeció las mismas penurias que el pueblo con la convicción que el sacrificio sería recompensado por el destino.

“Aquiles o el guerrillero y el asesino” es una obra de magistral resolución literaria, que se interna en el corazón de una revolución libertaria inspirada por el amor y la redención.

En su entrega póstuma, el venerable Carlos Fuentes se reafirma como uno de las exponentes más descollantes de la narrativa contemporánea, quien, con su sensibilidad y su prosa impregnada de singular enjundia, logró permear el espíritu de una multitud de lectores hispanohablantes.

Hugo Acevedo
Periodista y crítico literario

La ONDA digital Nº 800 (Síganos en Twitter y facebook)

  

(Síganos en TwitterFacebook)
INGRESE AQUÍ POR MÁS CONTENIDOS EN PORTADA

Las notas aquí firmadas reflejan exclusivamente la opinión de los autores.

Más del Autor: