La sonrisa de papá. Yo libero, tú entregas: Nos tienen…

“Hay una cosa esencial que distingue a la mentira política: ha de ser efímera;
le resulta imprescindible para poder ir ajustándose a las circunstancias,
para avalar las dos partes en disputa, para adecuarse a todas las personas
que hay que deslumbrar.”

(Jonathan Swift, El arte de la mentira política)

Entre las noticias de las presentaciones de los candidatos a lo largo y ancho del país, junto con los diversos jingles y spots publicitarios, camino a las elecciones internas del próximo domingo 1 de junio en el Uruguay, hay un hecho que creemos del caso destacar.

El hijo
El candidato que se muestra como la renovación, más precisamente como la innovación, acaba de protagonizar un episodio a todas luces impactante.

El señor Luis Alberto Lacalle Pou, en un acto llevado a cabo en la plaza principal del Chuy, manifestó, entre otros conceptos, lo siguiente: ¿No será momento de no tener políticas artificiales de frontera y liberar la importación de combustible para que se cargue más barato y no andar persiguiendo a la gente?

De esta manera, se manifestó el candidato blanco en un acto del que brindó estos y otros detalles el diario matutino EL PAIS, en su edición del lunes 26 de mayo de 2014.

VALLE  para Pagina

Y, a fin de resultar claros y no quedar expuesto a la clásica réplica: “se extrajeron frases fuera de contexto”, remarcamos lo dicho por aquel con las palabras del diputado Álvaro Delgado quien explicó al diario EL PAIS, en el mismo artículo y a renglón seguido que: “el sector entiende que se debería importar combustible libremente cuando los precios que se obtendrían lo justificasen como forma de abaratar su valor en el mercado interno”.

El padre
Hace 10 años, más precisamente el día 4 de mayo de 2004, el sitio web de la radio El Espectador, bajo el título de “Lacalle y una interna metro a metro”, reproducía las siguientes manifestaciones del padre del hoy candidato: “El candidato del Herrerismo, Luis Alberto Lacalle, afirmó que si gana empezará el gobierno “con un alivio, no con un ajuste. Propone liberar la importación de combustibles y derogar el IRP como primeras medidas. También, la circulación de certificados de hipoteca para aumentar el crédito y la creación de la figura del fraude fiscal.” (El subrayado es de mi autoría).

En el caso del señor Luis Alberto Lacalle de Herrera, esto estaba plasmado en un programa de gobierno (ver su “Programa” de aquel entonces, “I. Medidas Inmediatas. Decretos. Importación de combustibles refinados en virtud de la derogación del monopolio por el Tratado de Asunción”, etcétera).

Como dijo papá
El hecho es que ha pasado un decenio, una generación dio paso a la siguiente pero el pensamiento sigue puesto desde un afuera hacia un adentro y no desde el adentro hacia el afuera. Y la supuesta innovación se pulveriza en el aire que trae la voz de un joven antiguo.

Esa vocación familiar por liberar, es decir, por abrir las compuertas al capital internacional en cuestiones estratégicas del Estado uruguayo – que para tal fin debe ser considerada su pequeñez territorial y escasa población – es ciertamente una expresión clasista. Además de no exponer cómo se va a sustituir una pieza del puzzle tributario nacional y mucho menos, y por lo bajo, buscar desvirtuar al ente estatal en la materia: la muy atacada, pero pujante, ANCAP.

Esto es ni más ni menos que la expresión de una clase dominante que se desarraigó, por la vía de los hechos, de todo anclaje nacional, tomando como sus pares a aquellos que, en el orden de lo internacional y económico, manipulan y dictan la vida del mundo sin que se compruebe la pertinencia del llamado “libre mercado”.

Está claro, en realidades de a puño, que el tal “libre mercado” es en realidad un mercado entre transnacionales, para empezar.

No por nada el 60 por ciento del comercio exterior del mundo se da entre tales empresas. Es decir, en el Sur los insumos, en el Norte la producción con valor agregado. Y, así, la dependencia junto con las barreras de todo tipo que se nos ponen delante para impedir acceso a esos mismos mercados que aquellos arbitran a su antojo.

Por ende, y de regreso al microclima previo a las elecciones internas, pero que vale para todo andamiaje político- electoral, vaya como reflexión que no hay marketing político que valga, ni gurúes de alquiler, si la persona que procura liderar no tiene una identidad tal que le permita proyectarse desde sí y ante la ciudadanía con un pensamiento propio, crítico, luego bien sustentado, y claro.

Por Héctor Valle
Historiador y geopolítico uruguayo.
vallehec@gmail.com

La ONDA digital Nº 673 

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