El ministro de defensa

Historia es, desde luego, exactamente lo que se escribió, pero ignoramos si es exactamente lo que sucedió. Enrique Jardiel Poncela (1901-1952) Escritor español

La muerte es democrática, igualadora, nos llega indefectiblemente a todos. Falleció Eleuterio Fernández Huidobro. Sin embargo no todos somos iguales y los grandes protagonistas de un tiempo marcan su ausencia, su no estar más.

Si tengo que decir algo estrictamente personal, diré solamente que yo fui al entierro de Nibia Sabalsagaray y el ministro acompañó a Dalmao el general procesado por responsable de su muerte, cuando fue procesado.

No me parece sin embargo relevante ahora mismo, mi opinión sobre Huidobro.

Estoy seguro sí, que falleció un gran protagonista de la historia más reciente de nuestro país. Vivió en primera persona, vaya si lo hizo. Dirigente del MLN, preso, rehén durante largos años, salió de la cárcel y en 9-walter-200x230ese mismo instante en Conventuales, el viejo MLN, iniciaba un nuevo camino. No temo en afirmar que fue la fuerza política que mejor entendió el nuevo tiempo y se reconvirtió tanto, que otro líder tan polémico como Huidobro, pero simpático y campechano llegó a presidente.

De aquel viejo Uruguay, el de la crisis profunda y el Frente Amplio naciente, solo recordaré la frase del General Seregni, que reclamaba “paz para los cambios, cambios para la paz”. De aquellos días tras la asunción de Bordaberry como presidente electo el primero de marzo de mil novecientos setenta y uno un mes y poco después en abril, el trece se realizaba el paro general más grande que había conocido el Uruguay hasta ese momento. El nuevo gobierno nacía aislado y condicionado por una gran acción de masas. Al otro día el catorce en acción armada del MLN, mató a varios miembros de lo que luego sabríamos que eran miembros de “un escuadrón de la muerte”, organización paramilitar nacida para matar militantes de izquierda. Con ese hecho se abría un cambio sustancial en los aquellos sucesos. Los militares, amparados en “el estado de guerra interna proclamado”, daban rienda suelta a la violencia contra el campo popular.

Se contraponían por aquellos días la teoría del “foco” revolucionario, con la lucha de masas y acumulación. La izquierda tradicional avanzaba en la construcción política de unidad que “aproximara” al pueblo a poder. También se polemizaba sobre las vías o caminos, se discutía sobre las diferencias en las vías de aproximación o de acceso al poder. Si la lucha armada era o no el único camino.

La Unidad popular de Allende, colocó en primer plano aquella discusión, llegó la izquierda al gobierno por las urnas, los militares derrocaron por las armas el proceso. Insumos para esa discusión teórica. Mientras tanto la vida sucedía y aquí en este pequeño lugar del mundo Eleuterio Fernández Huidobro ya era un protagonista.

Vaya si lo era, en primera persona, creo que si algo lo distinguió fue el “ir con su pellejo detrás de sus ideas”.
También fue cronista de ese tiempo escribió bastante sobre el período, sobre su organización. Hoy sus textos son y serán fuente de investigación histórica.

No puedo menos que mencionar alguna mención de un historiador que hablaba de los recaudos que hay que tener sobre los protagonistas de la historia que describen su tiempo y sus acciones. Creo que mencionaba a un general romano, que fue uno de los primeros en relatar y comentar por escrito campañas bélicas y batallas. Se desprende de esos textos, que fue un gran estratega. También se desprende que habló de sí mismo y sus propias campañas.

Volviendo al hoy más cercano, creo necesario afirmar, que el viejo MLN, devenido en MPP, fue un impulso fuerte al Frente Amplio y al aumento de nuestro caudal electoral, que nos dio ,ya, un tercer gobierno. Es claro que el carisma de Mujica, jugó un rol fuerte, pero el “ñato”, su par y amigo de andanzas, con los otros dirigentes históricos fueron responsables políticos de esa decisión.

Cuanto será la influencia del Huidobro en nuestra historia, sólo los hechos futuros lo podrán afirmar con más claridad. Fue ministro de Defensa desde el dos mil once.

El tema militar, sigue siendo materia pendiente, los relatos, esos que Huidobro contribuyó a construir, instauró una lectura predominante de dos bandos en conflicto, una “especie de teoría de los dos demonios”. Con un ministro “guerrillero” jefe de las FFAA, pretendió saldarse esa mirada y ese conflicto.

Las heridas de nuestra sociedad, no cerraron aún, el relato predominante fue insuficiente, parcial y por ende injusto.

Creo que la muerte de este gran protagonista tiene también el valor simbólico de marcar el final de un ciclo. La renovación generacional trae a otros protagonistas para “hacer nuestra historia”.

Sus frases polémicas y agresivas ya no estarán más, el actor central del relacionamiento del gobierno con las FFAA, tampoco. Lo nuevo está por escribirse, lo sucedido habrá que ver si es exactamente lo que sucedió pero lo que sí es seguro que se fue un gran protagonista, en primera persona, envuelto en la bandera uruguaya y acompañada por la bandera tupamara.

A sus seres queridos mi respeto y admiración, los entornos familiares siempre viven de manera anónima e intensamente, las acciones de los grandes protagonistas, sin reconocimiento.

Por Walter Martinez
Columnista uruguayo

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