Lo que permite la política si el Frente Amplio gobierna

El fallo contra Philip Morris a favor del gobierno uruguayo es un hecho significativo. En este mundo global, donde las soberanías nacionales se ven violentadas permanentemente y donde los países más pequeños lo padecen con mayor asiduidad, este fallo jurídico internacional contra una poderosa multinacional sienta precedente además de justicia.

Las políticas de medio ambiente y salud tan condicionadas por fuertes intereses corporativos, las más de las veces, sufren de trabas y reveses jurídicos que impiden establecer o desarrollar políticas públicas en esta dirección.

A la luz de esto, el pequeño Estado uruguayo, marcó un rumbo. Ese estado al que tantas veces lo amenazan con juicios y otras tantas le 9-walter-200x230ganan juicios, ha dado un paso gigantesco en el ejercicio jurídico democrático. Leí por ahí que en doscientos treinta y dos juicios de estados contra empresas solo dos han tenido fallos como éste.
En otro plano, mas regional, la posición uruguaya sobre entregar la presidencia pro tempore a Venezuela, tal como está establecido, con la oposición de Argentina y Brasil, no parece ser una decisión menor tampoco.

Sinceramente no me imagino en ninguno de los dos casos a gobiernos blancos o colorados, impulsando y sosteniendo juicios o decisiones políticas de estas características.

Creo que da más de un mensaje, primero, sí se puede tener política soberana en muchos planos más allá de las presiones que se reciban. En segundo lugar, la debida jerarquización de los temas a reflexionar ayudan a que nosotros los ciudadanos también podamos informarnos, discutir, comparar y finalmente opinar, con más equilibrio.

Este comentario lo hago unido a dos informaciones que casi en el mismo momento y con bastante relevancia los medios lo amplifican.
1) La aparición de una biografía de Liber Seregni, escrito por Valeria Conteris y Sergio Israel
2) Declaraciones del compañero Mujica sobre los empleados públicos.

No leí el libro aún, por tanto no tengo opinión sobre su contenido, lo que si digo es que la manera que la prensa difunde su aparición es una canallada. También se podría haber titulado…”el general también tenía trapitos sucios”. Parece que el episodio relatado menciona la manipulación de un resultado en el congreso del FA de 1994 para que se concretara la alianza FA – Encuentro Progresista.

Me parece muy difícil que pueda probarse, también me parece poco serio para la difusión de una biografía, justamente exponerlo desde ese lugar.

Por mi parte, no sé si los biógrafos lo habrán escrito y ese sí que es un hecho relevante y determinante en los sucesos que luego se desarrollaron.

Consumado el golpe, era inminente la detención del General Seregni. El Partido Comunista, elaboró una alternativa y se la ofreció al general para que saliera al exterior y no cayera en manos de los golpistas.

Seregni enfáticamente no aceptó la propuesta, decidió quedarse, fue preso, torturado y pasó nueve años encarcelado.

No me cabe ninguna duda, que esa decisión, en aquel momento, frente a hechos políticos tan adversos y con un Frente Amplio con tan poca trayectoria aún, fue determinante en la vigencia de la fuerza política, en el plantarse en la escena e historia del país de manera ineludible.

Seguro que quienes lo hayan visto bajar diariamente al pozo de Cárcel Central a la única hora de salida para ver un pedacito de cielo y sol, encabezando la fila de militares patriotas presos, lo recordarán siempre impecable, pulcro, afeitado, erguido, con la cabeza en alto. Su porte era bandera y ejemplo a seguir. Así los frenteamplistas enfrentamos la dictadura, así se construía la identidad de la fuerza política que hoy gobierna.

Ojalá encuentre reflejado en ese libro que voy a leer, a una de las figuras más entrañables e importantes de la política del siglo XX en el Uruguay.

La otra noticia divulgada, menciona al compañero Mujica hablando una vez más del “mal empleado público”. No me parece que sea original lo expresado. Tampoco me parece que no lo piense una buena cantidad de uruguayos. Lo que sí me parece es que tirado al ruedo de la opinión pública, en medio del proceso de discusión de rendición de cuentas, en medio de un anunciado paro general por parte del movimiento obrero solo agrega más polémica al fuego de la complejidad política, con muy poco aporte de solución.

Hay veces que nuestros principales líderes, esos a los que votamos y los hacemos hasta presidentes, no se sienten comprometidos más que con sus miradas u opiniones, sin relacionarlas con los demás, con su fuerza política y las implicancias.

No diré que hay que barrer debajo de la alfombra, diré sí que discutir con seriedad significa, jerarquizar las discusiones, realizarlas con seriedad y profundidad.

Hace pocos días tuve la oportunidad de intercambiar en el sector en donde participo, una fuerte polémica sobre votar la ley donde se endurecen penas y a los reincidentes se les quita la posibilidad de salir con anticipación al cumplimiento de la pena. En ausencia de la compañera Constanza Moreira, ingresó Federico Preve quien argumentó nuestro voto. Acompañamos a nuestra bancada pero expresamos que faltó discusión, la comisión que estudiaba el tema aún no había recibido a delegaciones como la de la SCJ, por ejemplo.

Fue una decisión que nos costó acompañar, nuestro colectivo estuvo particularmente comprometido en la batalla por NO A LA BAJA, sin embargo esta ley que va en dirección contraria a la decisión soberana y a toda lógica de rehabilitación y reinserción ciudadana.

La unidad partidaria, la unidad del Frente tan jaqueada hoy nos comprometió en esa decisión. Tenemos que medir con profundidad cada acción, cada declaración. No vamos por eso a dejar de trabajar, profundizar, e impulsar un camino distinto a la filosofía de esta ley.

Las diferencias como campo de crecimiento y desarrollo sectorial deberán hacerse con discusión conceptual, siendo cuidadosos en el uso de los adjetivos.

Lo que está en el centro de la batalla, ideológica o conceptual es el rol del Estado, sus alcance, su participación o no. Las políticas públicas son las que deben definir su rol.

Si hay malos funcionarios o malas prácticas deberán resolverse desde la gestión que realicemos en ellos, de los controles. No está bien achacarle a los funcionarios “sus malos hábitos” para explicar lo que funciona mal. Tenemos la responsabilidad política del Estado.

El compañero Mujica, tuvo responsabilidades máximas y posibilidades por tanto de modificar algún aspecto de esto. También quizás, le quepa alguna responsabilidad en el asunto.

 

Por Walter Martinez
Columnista uruguayo

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