Un espejismo que nos está dejando ciegos

Espejismo: Imagen o representación engañosa de la realidad provocada en la mente por la imaginación o por la interpretación errónea de los datos aportados por los sentidos.

Los orígenes del MERCOSUR se remontan a un encuentro que tuvo lugar en 1986 entre los entonces presidentes de Brasil, tambascoEl acuerdo comercial bilateral entre ambos países se transformó con el tiempo en la idea de crear una zona de libre comercio en Sudamérica, proyecto que cobró fuerza cuando Uruguay y Paraguay se sumaron a tal intento.

Según lo previsto en el cronograma del Tratado de Asunción, el día 1 de enero de 1995 se puso en vigor la unión aduanera y la libre circulación de bienes entre los cuatro países firmantes: Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay.

El Tratado de Asunción, firmado el 26 de marzo de 1991 por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, marcó el inicio de una nueva era en Sudamérica. Supuso la planificación del Mercado Común del Sur, uno de los más importantes programas de integración regional concebidos a lo largo de la historia en este espacio geográfico.

A la fecha el MERCOSUR ha demostrado tener muchas dificultades para dar cumplimiento a sus objetivos originarios, lo que ha generado un profundo debate sobre su viabilidad, si bien debe reconocerse que dicho debate no tiene la misma intensidad en todos los miembros.

Por otra parte, en América Latina han ocurrido cambios muy profundos en las estrategias de inserción utilizadas por los distintos países de la región, evidenciándose diferencias profundas en este aspecto, hecho que se ve potenciado en una región en donde aún se disputan los liderazgos, especialmente entre Brasil y México.

La situación del mundo hoy nos muestra por un lado, el fin de la política expansiva de la FED y el ciclo de gran endeudamiento de Estados Unidos y el aumento gradual de la tasa de interés, se observa también el fin del ciclo de crecimiento y de acumulación de reservas de China y el fin del ciclo del elevado precio de los commodities.

A su vez continúan existiendo en AL importantes desequilibros y problemas estructurales, haciendo que los países de América Latina muestren sus diferentes intereses en cuanto a la estrategia de inserción más conveniente para sus planes de desarrollo.

Mientras Chile, Colombia, Perú y México, tienen acuerdos de libre comercio o de asociación con Estados Unidos, la Unión Europea y con otros países de Asia Pacífico (región a la que en los últimos años han definido como estratégica), los países del MERCOSUR priorizaron la integración más en clave política que económica (Unión de Naciones Suramericanas) y hasta la fecha no han cerrado acuerdos comerciales de impacto económico y comercial con Estados Unidos, Europa o Asia Pacífico.

En este nuevo escenario se conforma la Alianza del Pacífico (AP), que generó una contraposición entre dos modelos de inserción, que enfrentó a los países del ALBA + MERCOSUR frente a los de la AP.

La UNASUR sería el ámbito donde los países de los dos modelos se encuentran, si bien la importancia que los distintos Estados le adjudican a dicho proceso difiere significativamente, especialmente desde el momento en que México no lo integra.

En definitiva, con la creación de la AP se disparó un debate sobre la contraposición de los dos modelos, el liderado por el novel proceso Asia Pacífico y el MERCOSUR, existiendo elementos objetivos que los diferencian y que marcan estrategias de inserción y de otras políticas públicas diferentes entre sí.

En el transcurso de pocos años Uruguay ha debido afrontar diversos cambios del sistema internacional y del entorno regional que han derivado en modificaciones y ajustes de su política exterior. Ello ha llevado a que las prioridades e instrumentos de inserción del país al entorno internacional se modificaran en consonancia con las definiciones de la política exterior.

En este nuevo entorno la concertación y la exploración de acuerdos específicos interregionales entre AP y MERCOSUR marcarán el camino a seguir en América Latina. Argentina participará como “observador” en la Cumbre de Jefes de Estados de la Alianza del Pacífico; Brasil continúa trabajando para lograr un acuerdo con la Unión Europea.

Nuestro país debería hacer valer sus intereses nacionales, siendo la AP una ventana de oportunidad vista la necesidad de que el MERCOSUR de pasos firmes hacia su apertura comercial, o que en contrapartida, contemple una excepción para que Uruguay negocie con terceros mercados de forma adelantada (diferentes velocidades) o independiente al bloque.

Lo que es claro es que si algo no funciona hay que cambiarlo, en forma total o parcial, pero no podemos seguir persiguiendo una utopía.

 

Por Lic. Gabriela Tambasco Ramos
Master en Integración Regional y Relaciones Económicas Internacionales, Universidad de Barcelona. Master en Integración y Comercio Internacional, Universidad de Montevideo.

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