España sigue sin gobierno

Hay acercamientos entre los partidos pero todavía sin acuerdos concretos
Después de tres meses y medio de las pasadas elecciones del 20-Diciembre en España, este país sigue sin tener gobierno. El PP, partido gobernante, consiguió la mayoría, pero no la suficiente como para formarlo a no ser pactando con otros. Ningún partido quiso hacerlo debido a la corrupción de la que son acusados sus principales dirigentes. La única posibilidad recaía en el dirigente del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), el segundo partido más votado, pero tras dos fallidas votaciones y no habiendo encontrado otro aliado que C,s (Ciudadanos), no pudo salir elegido como próximo presidente de gobierno, al no conseguir ni siquiera la mayoría simple, más “síes” que “noes”, como ya anunciamos en nuestras anteriores crónicas. La única solución estribaba en un Sanchez-Iglesias63pacto con Podemos el tercer partido en discordia, y esa discordia se mantuvo hasta esta semana. Podemos quería pactar, pero el C,s tras el pacto con PSOE se oponía, así como también parte de antiguos dirigentes socialistas que veían peligro en un pacto con lo que se ha dado en llamar la izquierda radical.

Gobierno en funciones que no funciona
Así estaban y siguen estando las cosas, mientras el gobierno del señor Rajoy sigue dirigiendo el país ante esa falta de consenso entre los partidos de la oposición. Un gobierno en funciones que lleva más de cien días sin hacer nada, porque, como afirman sus dirigentes, nada pueden hacer al no estar legitimados por las cortes. Es más, debido a una serie de problemas que han surgido en estos meses, como es el tema de los refugiados y desplazados por la guerra, y los conflictos en el Próximo Oriente, Siria, Palestina, Irak, el Kurdistán… así como los inmigrantes que tratan de traspasar nuestra frontera con África, donde muchos permanecen hacinados a la espera de su entrada o devolución a su país de origen, la oposición -también en funciones- ha emplazado al gobierno a una sesión parlamentaria de control. El gobierno se ha negado alegando precisamente que un gobierno en funciones no tiene por qué dar explicaciones, algo que no concuerda con lo marcado por la ramon-hernandez- 2016Constitución, que habla precisamente de que el gobierno debe someterse, cuando así lo quiera y lo pida oficialmente la Cámara, a un control parlamentario, sin especificar si el gobierno está o no en funciones.

Conflicto que va a traspasar los escaños del Hemiciclo para acabar en el Tribunal Constitucional que decidirá. Quizá no haga falta llegar a su determinación, que tardaría entre dos y tres meses, y para ese tiempo se espera que esté resuelto el tema, tanto de un nuevo gobierno como el de las nuevas elecciones, si es que hay que llegar a su celebración. Nadie quiere nuevas elecciones, o por lo menos, externa y públicamente nadie dice que las quiera, pero hasta esta semana todo parecía indicar que no había otra salida que llegar a ellas, porque ningún partido se ponía de acuerdo respecto a conseguir unos pactos que las evitaran.

Acercamientos difusos
El plazo para formar nuevo gobierno se agota. Queda escasamente un mes para ello y en caso de que no haya un nuevo gabinete, España estaría abocada a unas nuevas elecciones que se celebrarían el domingo 26 de junio. Esta semana, pasado el descanso de la Semana Santa, han vuelto a reanudarse las conversaciones entre los equipos de negociación nombrados por los respectivos partidos. Ante esta situación, parece que todos los partidos actualmente en la oposición quieren buscar una salida que no sean las elecciones, cuyo resultado puede ser tan igualitario o más que el actual. Sería una pescadilla que se muerde la cola, y ya es demasiado el tiempo de esta situación tan inestable de un gobierno que está pero no está.

Para que haya un resultado positivo en el nombramiento de un nuevo jefe del ejecutivo, no hay más remedio que contar con PODEMOS, pese a quien le pese, y así se lo ha planteado el líder socialista haciendo oídos sordos a algunos de sus dirigentes, e incluso al ofrecimiento del PP, su eterno rival, de formar un gobierno de colación, que iría contra natura, y él líder socialista lo sabe; por eso ha desechado esa propuesta y ha preferido jugársela tendiendo la mano -como no podía ser de otra manera- al partido más renuente pero decisivo, PODEMOS.

Pedro Sánchez, líder de los socialistas, no ha tenido más remedio que dar marcha atrás y aceptar la oferta de pacto que a lo largo de este tiempo le ha tendido PODEMOS para negociar un posible acuerdo con ellos, cediendo en lo que fuera necesario, para sacar adelante un gobierno, como se anuncia, “de cambio y de progreso”.

Ayer parece que comenzaba ese acercamiento entre ambos líderes de PODEMOS y el PSOE, reflejado en una rueda de prensa en la que tanto uno como otro insistieron en que son mayores los lazos que les unen a los muros que les separan, aunque tampoco se concretó cómo serían los acuerdos y en qué cuestiones cederían tanto uno como otro. No se habló de esas “líneas rojas” que marcaban esas diferencias y en las que ninguno estaba dispuesto a ceder.

Hay dos detalles, uno político y otro gráfico, que pretenden poner de manifiesto que hay acercamiento entre ambos líderes, que tanto uno como otro están dispuestos a negociar, sin presiones internas ni externas, es decir, ni de su partido ni de ningún otro. El primero es el detalle que anteriormente al encuentro entre ambos líderes tuvo Pablo Iglesias con Pedro Sánchez, regalándole un libro de la Historia del Baloncesto, a sabiendas de que el líder del PSOE practica este deporte. Iba dedicado con un lema que decía: “Porque hemos de empezar por lo que nos une, antes que por lo que nos separa”, firmado Pablo Iglesias.

El otro detalle es la decisión de la ejecutiva del Partido Socialista de retrasar “sine die” su congreso para la elección del nuevo secretario general, cuya fecha estaba prevista para este próximo 8 de mayo, dando así carta blanca a su actual dirigente para que pueda actuar sin ningún condicionante.

“Hay que anteponer los intereses del país, al interés del partido”, declaró antes de la rueda de prensa, en la que se iba a dar cuenta del acercamiento entre PODEMOS y el PSOE, el portavoz de los socialistas.

Y, finalmente, Pablo Iglesias anunció que si la causa de que no haya entendimiento entre su partido y el PSOE era él, deba un paso atrás, y retiraba la pretensión de formar parte de ese futuro gobierno. Él se propuso como vicepresidente en las primeras negociaciones que acabaron en fracaso, y él también se ha propuesto dejar paso a otro si así se logra el consenso: “No quiero ser un inconveniente -dijo- para formar un gobierno de cambio”.

Hasta aquí, parece que todo va bien, pero queda el último escollo, el C’s, Ciudadanos. Recordemos que Ciudadanos tiene firmado un pacto con el PSOE con el que se presentó a ser elegido para presidente Pedro Sánchez sin conseguir mayoría simple. Ciudadanos nada quiere saber de pactos con PODEMOS. En la rueda de prensa de ayer, tanto por uno y otro líder no se mencionó ese pacto, y no se sabe si C’s está dispuesto a mantener ese pacto con los socialistas en caso de que consiga el PSOE firmarlo con Podemos. La semana próxima se sabrá. Sea como fuere, y acabe como acabe esta nueva y definitiva ronda entre los diferentes partidos, el caso es que el tiempo inevitablemente corre y habrá que darse prisa si se quieren evitar nuevas elecciones. Tanto elecciones, como pactos, y como el tiempo, parecen inevitables.

Queda un mes de plazo, y si en este mes no se resuelve con la formación de un gobierno de cambio, habrá que ir a nuevas votaciones el 26 de junio. Parece que nadie las quiere, pero no habrá otra salida. La semana que entra es la definitiva.

Por Ramón Hdez de Ávila*
(Artículo del corresponsal de La ONDA digital en Madrid,
marzo de 2016)

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