Educación virtual y a distancia:
¿qué es lo más destacado?
por el Licenciado Jorge Rey Valzacchi

En su último numero (95) el portal argentino, “El Magazine de Horizonte, Informática Educativa”, una producción independiente dedicada al tema de la educación virtual aborda en un articulo de su director, Lic. Jorge Rey Valzacchi, la diferencias entre educación virtual y educación a distancia que reproducimos por considerarlo
un valioso material para nuestro medio.

Aprendizaje colaborativo por generación espontánea

Una de las características más destacadas de la educación virtual con relación a la tradicional educación a distancia es la posibilidad que tienen los alumnos de comunicarse no solamente con su tutor, sino también con sus compañeros (aprendizaje horizontal, par a par.

 

En este sentido, es muy común leer y escuchar que las plataformas virtuales facilitan y hasta promueven el aprendizaje colaborativo y el paso de un modelo de ensenanza tradicional, centrado en el docente, a un modelo constructivista.

 

Podríamos acordar que los ejes fundamentales del constructivismo son: la significatividad de los aprendizajes, y la colaboración entre los alumnos para la construcción de un conocimiento compartido.

 

La variable fundamental para el aprendizaje significativo es el conocimiento previo. Tan importante es que Ausubel escribe en la portada de su libro Psicología Educativa, que comparte con Novak y Hanesian:

 

 “Si tuviese que reducir toda la psicología educativa a un solo principio, enunciaría este: el factor más importante que influye en el aprendizaje es lo que el alumno ya sabe. Averígüese esto y enseñese consecuentemente”

 

Y aquí nos encontramos con el primer obstáculo en los entornos virtuales: la mayor parte de los dispositivos de enseñanza están diseñados pensando en un alumno supuesto, con conocimientos previos también supuestos. Se hace necesario un trabajo personalizado del docente, que pueda descubrir conocimientos e intereses de los alumnos y adaptar las propuestas de aprendizaje a cada uno de los grupos.

 

La concepción de la educación como proceso de socioconstrucción pone el acento en otro de los ejes del constructivismo: el aprendizaje colaborativo, y al respecto, algunas investigaciones sobre la colaboración en entornos virtuales evidencian una perspectiva muy superficial. Como sucedió con cada innovación tecnológica en el ámbito educativo, hubo -y hay- un notable optimismo centrado en el objeto, que hace que algunos responsables de implementar procesos de educación virtual piensen que, por el simple acto de colocar a un grupo de estudiantes dentro de un foro virtual,  se debe producir un espontáneo proceso de aprendizaje.

 

Existen numerosos estudios sobre la colaboración en entornos virtuales, basados en el análisis de los datos cuantitativos acerca de las intervenciones, datos que las plataformas virtuales suelen ofrecer en abundancia. Pero el estudio estadístico no ha permitido en la mayoría de los casos, más que tener una visión muy general, sin aportar datos sobre el contenido y la calidad de las interacciones y las consecuencias sobre el aprendizaje de los estudiantes.

 

Cuando se comienzan a estudiar las interacciones, la mayoría de las investigaciones concuerdan en que aún logrando la participación de la mayoría de los alumnos en los foros, con numerosos mensajes de los profesores animando el debate, la interacción entre los estudiantes no se ha dado de manera natural. Los que trabajamos en entornos virtuales sentimos muchas veces la frustración de ver cómo un foro se transforma en un monólogo colectivo, donde cada uno de los participantes habla para el docente, o en el mejor de los casos, para un auditorio virtual, pero pocos aportan a la construcción de un saber colectivo.

 

Y el problema no es tecnológico: las experiencias negativas que se han observado en el aprendizaje colaborativo mediado se deben mucho más a los problemas de comunicación entre los participantes que a los aspectos técnicos de los programas o plataformas utilizadas.

 

A propósito, un estudio puntual de Siria Padilla Partida y María C. López de la Madrid, desarrollado en el marco de la Licenciatura en Educación a Distancia de la Universidad de Guadalajara, realiza un análisis del grado de interacción docente-alumno. Para ello se apoyan en cuatro categorías que es posible aplicar a otros marcos: inmediatez, retroalimentación, interacción grupal y diversidad de medios.

 

Las conclusiones a las que se llegó en esta investigación están en la misma línea que otos trabajos similares: si bien la interacción con el tutor es personalizada, el grado de interacción grupal es bajo, lo que está imposibilitando el aprendizaje cooperativo y el aprendizaje social.

 

Seguramente queda mucho por hacer por parte del docente, que más allá de la tecnología, pone en juego su capacidad de comunicación, experiencia y profesionalismo en el siempre creativo arte de enseñar.

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