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ADEOM: Un conflicto canceroso
por Carlos Zapiola

Un convenio es algo que se firma entre patronal y empleados u obreros, se supone que debe ser respetado por las partes.

Se supone también que un convenio hace que los trabajadores logren algunas reinvindicaciones, un salario determinado y una forma de reajustarlo si ocurren algunas circunstancias que desvaloricen al mismo.

Del otro lado, del que llamaremos patronal, el convenio sirve para que se mejore la calidad de vida de los trabajadores, se eviten enfrentamientos por un tiempo determinado, y se pueda cumplir mejor con las tareas que corresponden a la institución, empresa u organismo.

Por todo esto no llama la atención que ADEOM haya intentado conseguir que el convenio firmado por la Intendencia de Montevideo con este sindicato, se cumpliera a rajatabla, llegadas las excepcionales condiciones que disparaban la cláusula gatillo del aumento salarial.

Es aquí donde nos encontramos hoy. O unos cuantos pasos mas atrás, quizás. Porque el país de octubre del 2002 no es el de diciembre del 2001, y si no, preguntarle a los legisladores que debieron donar el aumento que legalmente les correspondía, porque el país tenia la obligación de dárselo, pero por el tipo de remuneración que reciben, en medio de una terrible crisis económica y bancaria de la cual aun no se tiene certeza como se va a salir, y los ciudadanos todos les hicieron ver la inconveniencia de recibir el mismo.

A los empleados municipales, nucleares o no en ADEOM, les correspondía una cláusula gatillo que se disparó en este mes, pero nadie sabe de donde pueden surgir los recursos genuinos que hagan posible no incrementar los impuestos - cosa imposible de hacer puesto que no lo permiten los flacos bolsillos de los montevideanos - y recaudar mas por parte de la Intendencia.

Se manejaron algunas formulas que nadie explicó que cantidad de dinero en verdad iba a aportar a las arcas de la Comuna. Muchos de nosotros podremos ponernos de acuerdo en gravar con una contribución inmobiliaria mucho más alta a determinadas casas, de altísimo valor - el que se manejo no es demasiado alto, no mas de 150.000 dólares -, pero es difícil que nos pongamos de acuerdo en que lo recaudado por ello no se utilice en obras sociales y si para incrementar los sueldos de los empleados municipales.

El remunicipalizar el barrido y la limpieza en la zona en la que hoy SUR posee la concesión, poco o nada aportaría en verdad: las horas hombre y los kilos de basura recogidos son claramente desfavorables para los empleados municipales, en un cuadro comparativo de rendimiento.

Aumentar otros impuestos sin mirar a quien no es posible, porque los vecinos montevideanos no pueden pagar, y si se les pregunta si están de acuerdo en ceder algo de sus ingresos para mejorar el de los municipales, muchos contestarían que primero están las policlínicas y los merenderos, y que no es época de vacas gordas, ni de empleados municipales con privilegios especiales, por mas errores que hayan cometido las autoridades de la Comuna que rubricaron el acuerdo en diciembre pasado.

Luego viene toda esta historia de los piqueteros, los insultos, las puertas trancadas para que los que no están de acuerdo con la huelga no puedan trabajar, el intento frustrado de cobrar el sueldo a pesar de no cumplir con su trabajo, los acercamientos a acuerdos, los incidentes que nadie vio pero que se contaron como muy amargos dentro del Cilindro en la asamblea que debió interrumpirse el viernes y continuara hoy martes.

No importa si hubo o no agresiones en la calle a rompehuelgas. No importa si es cierto o una provocación, porque el sindicato ha quedado tan desprestigiado ante la opinión publica, que ya esta no distingue si los que no respetan nada son catorce o cinco mil.

Porque alguien debería recordarles a quienes maltratan a sus compañeros de trabajo y se quejan de una represión policial que no ha ocurrido, porque la intervención de los uniformados se limitó a no dejarles copar una de las puertas de entrada a la IMM en el túnel de la calle San José, y uno siente que es como que tampoco entienden ni conocen lo que es en verdad una acción violenta por parte de fuerzas de seguridad.

Porque no se le puede gritar a un funcionario de jerarquía, cuyo hilo de vida esta a punto de romperse, y luego pretender que algunos de los compañeros de este se sienten en una mesa a negociar una salida, necesaria e imprescindible, luego de la cual todos, los funcionarios jerárquicos, los funcionarios moderados y los radicales - y lo escribimos así porque sabemos que les molesta ser llamados de esta forma - deberán estar otra vez trabajando juntos en pocos días mas.

Si no se tiene respeto por el otro, si no se tiene respeto por el que sufre, si no se tiene respeto por el igual que hasta ayer estaba sentado en mi escritorio de al lado o barría la cuadra vecina, si no se tiene respeto por la población que esta quedando desatendida en actividades esenciales porque no se están cumpliendo guardias gremiales de amplio alcance, si no se tiene respeto por el sindicalista que esta haciendo la huelga y lee una proclama que no me gusta, poco se puede avanzar en una negociación.

Es fácil hacer huelga y hacerse el guapo cuando uno sabe que no lo van a echar del trabajo que posee.

Porque tienen la suerte de poseer trabajo, y por lo general y para la media de la población no mal remunerado. Quizás mejor aun puesto que bien podría discutirse cuanto rinden y cuanto ganan, pero esta es una discusión para cuando las aguas hayan vuelto a su cauce, y los enfrentamientos hayan desaparecido.

Pero Montevideo necesita un baño de sinceramiento y sensatez, y parece que las duchas por ahora no se sabe como funcionan. LA ONDA® DIGITAL


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