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La nueva educación
Más de 15.000 de los nuevos alumnos incorporados a la
Educación Pública Inicial residen en los hogares de más
bajos ingresos

por la Lic. Carmen Alvarez

Hace ya algún tiempo que la sociedad uruguaya y sus gobernantes, ante los cambios vertiginosos que se producen en el mundo y en sus sociedades, advirtieron que era imprescindible reformar el sistema educativo sólido, tecnificado y de larga data que Uruguay exhibe como uno de sus grandes logros pero que, como todo lo humano, es perfectible.

Esta puesta a punto que se necesitaba se plasmó en la reforma educativa comenzada por la Administración Nacional de Educación Pública bajo la presidencia del sociólogo Germán Rama desde el año 1996.

Los problemas identificados eran la creciente desintegración de la sociedad y, especialmente, una falta de actualización en los contenidos de la educación que hacían que algunas veces se "perdiera el tren" como se dice comúnmente frente a los adelantos que la ciencia, la tecnología, las carreras, etc. estaban atravesando.

Las principales ideas fuerza de la reforma educativa se basaban en: establecer definitivamente y universalizar la educación inicial pública (niños de 4 y 5 años), extender el número de escuelas públicas de tiempo completo a la manera de tantas escuelas privadas ya existentes pero para los sectores de menores recursos, evitar, por el reforzamiento de estos instrumentos, el ausentismo, la deserción y la repetición males que aquejan desde hace mucho tiempo a la educación pública uruguaya.

En esta reforma existe un sustento ideológico de logro de la equidad y afianzamiento de los ideales democráticos que tanto caracterizan a la sociedad uruguaya precisamente porque la educación se considera uno de los pilares fundamentales de las políticas sociales. Su fortalecimiento ayuda a combatir la pobreza y la marginalidad y, capacitando a la gente en conocimientos específicos, contribuye a la reducción de la desigualdad en la distribución del ingreso.

Los números nos dicen que prácticamente se alcanzó la universalización de los alumnos de 4 y 5 años incorporados al sistema educativo público desde que comenzó la reforma situando a Uruguay entre los primeros países de América Latina en este sentido.

Pero además, considerando en su conjunto Montevideo e Interior más de 15.000 de los nuevos alumnos incorporados a la Educación Pública Inicial residen en los hogares de más bajos ingresos (52 % del total) lo cual indica que se va logrando el principio de equidad. Más aún, la cobertura aumenta en diferentes franjas de ingreso, lo cual refuerza el sentido universalista de la propuesta y nuevamente corrobora la confianza que la sociedad toda tiene en la Educación Pública. En definitiva, la reforma educativa sustentada en la implementación de acciones tales como la universalización de la educación inicial, el desarrollo de un extendido programa de construcciones edilicias, el desarrollo de la enseñanza de tiempo completo, la distribución de más de 2.800.000 libros a los alumnos de 1ro a 6to grado escolar, el fortalecimiento del Programa de Alimentación Escolar mediante el cual más de 200.000 niños son destinatarios de algún tipo de alimentación diariamente en las escuelas públicas, el perfeccionamiento de los docentes en los aprendizajes de la lectura y escritura y el establecimiento de una sólida red de vínculos entre escuelas y familias es hoy en día la mayor y más duradera política social de nuestro país.

De los variados problemas que ostenta el Uruguay hoy en día, los demográficos y los sociales, cuyos efectos se sentirán a largo plazo, son sin duda de los más graves. Ante ellos, el Estado y la sociedad toda se encuentra ensayando nuevas formas de solución. De toda la batería de respuestas, sin duda la más adecuada es la educativa porque ataca varios problemas a la vez. Desde el siglo pasado, la Educación Primaria constituye en Uruguay el eje de la integración cultural social y política de nuestra sociedad. La amplia y generosa penetración territorial de la escuela pública (en 1930 ya había 1.889 establecimientos públicos) permitió ampliar rápidamente la cobertura y muy tempranamente hacia la década de los cincuenta, alcanzar la universalización.

Hoy, la valorización de la educación como política social, la integración coordinada con otros sectores sociales (por ejemplo, alimentación y salud) y la extensión de los tiempos escolares será la herramienta clave que nos permitirá como sociedad enfrentar los problemas coyunturales producto de la globalización, la regionalización y la complicación de los mercados, y continuar siendo la sociedad integrada que marcó nuestra singularidad como país. LA ONDA® DIGITAL


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