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La Justicia por mano propia
por Carlos Lago

"Fue procesado con prisión por el delito de homicidio el hombre de 54 años, quien junto a su hija de 24 años, mató a balazos a un individuo que desde hacía siete años acosaba a esa joven y a su hermana. El fallecido había sido denunciado en reiteradas oportunidades y a raíz de esta situación tenía un antecedente por violencia privada. Familiares y amigos del ahora procesado se reunieron frente a la sede judicial durante los dos días de audiencias e hicieron llegar a la jueza actuante, Fanny Cannesa, una carta firmada por 150 vecinos a favor de padre e hija".

El texto, típico de crónica policial es de El Observador del viernes 3 de mayo. Y encierra todo un drama social, más allá del puntual, familiar, que lleva a un padre a la cárcel.

Es quizás la gota que colma el vaso en una historia que en cualquier momento iba a encontrar esta triste consumación.

Un individuo molesta a una familia durante siete años, y la sociedad no encuentra mecanismos para salvaguardar la tranquilidad de la misma.

La falta de pruebas hace que el hombre por seguir únicamente a la chica de su molesto interés, sea una sola vez procesado por violencia privada. Y no alcanza con el cierre del negocio que poseían y la mudanza de la familia a otro barrio, para que en una pequeña ciudad como Montevideo, el acoso llegue a su fin.

Pero esto no puede justificar lo otro: la justicia por mano propia, el homicidio de un individuo que debiera ser atendido en su neurosis, su afectividad, su conducta, por especialistas. Esos especialistas que no existen o no se supieron encontrar para que toda esta locura no culminase con la mayor de todas las locuras: la muerte del enfermo, la prisión de un padre.

La jueza, de intachable foja de servicios en su actuación en Maldonado, departamento en el que se enfrentó a muy delicados casos y los resolvió con sentido común y gran calidad humana, procesa al padre y no a la hija, porque el disparo fatal parte de su arma. Y lo debe hacer, aunque reciba una carta con firmas que le pidan que tenga en cuenta los antecedentes.

No tenemos duda que lo ha hecho. Pero sabe que la vida humana está por encima de todo, y que ultimar a un herido, es delito.

¿Quién es el culpable verdadero?. El gatillo fue el padre. Seguramente habrá quien considere que el mayor culpable es el individuo que buscó hasta encontrar, un fin violento.

Pero culpable es una sociedad que se siente insegura, que crea comisiones de custodia de barrios, como en Colinas de Solymar, porque la policía no aparece y en los últimos días vivió o sufrió, un par de atentados contra mujeres, amparado su autor en la falta de luz, porque tampoco hay focos que ayuden.

Porque vecinos de Flor de Maroñas se organizan y tienen voz en la televisión para decir que su barrio es muy peligroso, logrando que el propio Jefe de Policía salga a los medios a aclarar que dispuso la colocación de una garita con un policía con moto para vigilar unas seis manzanas.

No sabemos nada sobre seguridad, pero nos parece inadecuado que se tenga que reclamar la presencia de policías zona por zona, manzana por manzana, para terminar con esa inseguridad que siente la población montevideana.

También nos parece inadecuado, porque se parece u mucho a algunos discursos muy criticados en la campaña electoral francesa, las opiniones vertidas por el mismo Nelsi Bobadilla, el Comisario de la 1 sección (Ciudad Vieja) Juan Pereira, y una nota del mismo El Observador del 3 de mayo, donde se menciona que cada tres días es procesado un extranjero por un delito.

Lo que se procesa, y no cada tres días sino todos los días, es a delincuentes. Sean ellos nacionales o extranjeros.

En este tema no podemos empezar a hacer jugar el nacionalismo y mucho menos darle lugar a la xenofobia, porque es un camino del cuál es muy difícil el retorno, y le ha costado mucha sangre a otros pueblos.

Si por su buena conducta, el hoy procesado por homicidio, consigue una rápida libertad, nos alegraremos todos. Pero toda la comunidad ha recibido una lección que no es posible olvidar: la justicia por mano propia no es propia de una sociedad civilizada, como la que pretendemos y necesitamos tener. LA ONDA® DIGITAL


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