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Veteranos y jóvenes palestinos se disputan el liderazgo
La lucha por la sucesión de Arafat

por José Luis Martínez

De frágil liderazgo hace apenas unos meses, el presidente palestino Yasser Arafat emergió de la sombra imponiéndose como un símbolo de resistencia, asediado por el ejército israelí en dos despachos de su cuartel general de la localidad Cisjordania de Ramalá. Pero Israel no es el único que piensa en Arafat. También le genera desconfianza al presidente estadounidense George W. Bush, que le acusó de "haber traicionado las esperanzas de su pueblo", y entre los propios palestinos algunos lo tildan de frágil y otros de intransigente, en medio de intestinas luchas por el poder para ver quien lo sucederá. Los países árabes, que defienden en su totalidad la causa palestina, tampoco quieren cargar con el fardo de un viejo y polémico Arafat que podría poner en peligro sus intereses nacionales.

Acostumbrado a salir vencedor de casi todas las pruebas que atravesó durante su dilatada vida de, el veterano y enfermo líder de 72 años, se niega a claudicar y recalca que antes de exiliarse prefiere morir como un mártir por su sueño dorado: la creación de un Estado palestino.

No está solo en esta aventura de Ramalá. La comparte con unos cuantos lugartenientes, guardaespaldas y una treintena de pacifistas occidentales que forman un auténtico "escudo humano".

Acorralado por tanques y blindados, lo que restringe casi a la nada su capacidad de actuación política, la imagen moral del líder palestino se ha reforzado, como en sus mejores tiempos.

La idea inicial del primer ministro israelí Ariel Sharon, cuando a principios de diciembre decidió confinarle en sus oficinas de Ramalá, era deslegitimar al presidente palestino, a quien calificó de "enemigo de Israel y del mundo libre". Y si fuera posible deshacerse de él, como en 1982 durante la invasión de Líbano. Recientemente el premier judío lamentó no haberle "liquidado" por aquel entonces.

Es probable que tampoco pueda hacerlo ahora. La presión de la comunidad internacional y de Estados Unidos, e incluso dentro de su gabinete, la del ministro de Relaciones Exteriores, Shimon Peres, y del titular de Defensa, Binyamin Ben Eliezer, se lo impide. El ministro israelí de Seguridad Interior, Uzi Landau, afirmó que "el único compromiso era no matarle" durante esta operación. Por eso Sharon le propuso un billete "de ida" sin retorno, que Arafat se apresuró a rechazar diciendo que prefería morir.

De todas formas, el destierro de Arafat plantearía problemas al gobierno israelí porque se quedaría sin interlocutor válido para reanudar más tarde las negociaciones con los palestinos, que estarían sumidos en la división y la lucha interna por el poder.

Su muerte sería contraproducente, en términos políticos, ya que le convertiría en un verdadero héroe nacional.

Pero eso en las últimas semanas muchos se preguntan si ¿existe realmente una alternativa a Arafat? ¿Quién podría suceder al "padre del pueblo palestino?"

Los posibles aspirantes se pueden separar en dos categorías: los políticos veteranos y los de la nueva generación. Entre los primeros se encuentra Mahmoud Abbas, el número dos de Arafat y una de las figuras clave durante los Acuerdos de Oslo en 1993.

Sus contactos con la izquierda israelí le otorgaron el calificativo de "pacifista" y gran respeto en Washington. Introspectivo, sin carisma y relegado últimamente a una posición secundaria, Abbas no cuenta con mucho respaldo popular en la Franja de Gaza ni en Cisjordania, donde muchos lo consideran demasiado conciliatorio con Israel.

Otro de los políticos de larga data es Ahmed Kore, el vocero del Consejo Legislativo Palestino desde 1996 y ex negociador con los israelíes. Según la Constitución palestina, sería él quien debería reemplazar interinamente a Arafat en caso de que éste muriera. Pero como la Constitución nunca fue ratificada, las reglas no son claras. Por otra parte, el pueblo palestino lo considera un aristócrata sin "pasado guerrero", y pertenece a una rica familia de Abu Dis.

Por último, entre los veteranos está Farouk Kaddoumi, el "canciller" de la Organización de Liberación Palestina (OLP), que nunca regresó a los territorios ocupados desde su exilio en Túnez. Se trata de un militante antiisraelí, opuesto al proceso de paz, pero que tiene gran peso en los campos de refugiados y entre los que aún permanecen exiliados.

Los tres son hombres leales a Arafat, con gran trayectoria, pero se hallan a un paso del ocaso político por su avanzada edad. En la nueva camada hay tres funcionarios con posibilidades.

Cuando era un líder estudiantil durante la primera intifada, Mohammed Dahlan fue deportado por Israel. Hoy, Dahlan, 41, es el jefe del Servicio de Seguridad Interna en la Franja de Gaza, uno de los hombres de mayor confianza de Arafat y con influencia entre los jóvenes que reclutó para las filas de su partido, Fatah. Por su parte, Jibril Rajoub, 48, que encabeza el Servicio de Seguridad Interna en Cisjordania, ha participado en las últimas negociaciones de paz mediadas por Estados Unidos, a la vez que goza de gran respeto entre la población palestina por haber pasado por las cárceles israelíes como consecuencia de su lucha callejera.

Por último, Marwan Barghouti, 42, ha tenido una carrera en ascenso por su activa participación en la primera y en la actual intifada. Hijo de agricultores, hoy es el jefe de la milicia Tanzim, brazo armado de Fatah, y tiene mucho respaldo popular, sobre todo en Ramallah. La cúpula de la OLP, sin embargo, no le tiene mucho aprecio.

"No existe un claro sucesor de Arafat. Ninguno cuenta con la combinación clave de trayectoria, apoyo popular y respaldo exterior opinó David Mack, vicepresidente del Instituto de Medio Oriente, en Washington. Por lo tanto, alcanzar un acuerdo de paz hoy sin Arafat no es creíble."

En octubre, un informe del instituto pronosticó dos escenarios posibles sin Arafat en el horizonte. El más optimista, sería que el movimiento palestino se fracture y que Israel negocie por separado con cada una de las entidades palestinas -en Gaza, Cisjordania y los refugiados en Jordania-, como no le ha resultado posible hacerlo con Arafat.

El más pesimista, dejaría el vacío de poder presa de los fundamentalistas islámicos como Hamas y la Jihad Islámica, con lo cual no habría siquiera proceso de paz. Hoy quedan atrás los acuerdos de Oslo de 1993 y los principios de "dos pueblos, dos Estados" y de "paz por territorios", iniciativa que le valió a Arafat el premio Nóbel de la Paz en 1994, junto con el entonces primer ministro Yitzhak Rabin.

LOS SUCESORES

El presidente del Parlamento palestino
Ahmed Qurei, más conocido como Abú Ala, presidente del Parlamento palestino, nació en Abu-Dis, cerca de Jerusalén en 1937. Ingresa en su juventud en las filas de Al Fatah, el primer grupo organizado de resistencia palestina, creado en el seno de la Organización para la Liberación de Palestina(OLP).

Hombre de confianza de Arafat, Qurei fue el enlace para establecer los contactos con la delegación palestina mientras se encontraba negociando en Madrid durante la Conferencia de Paz para Oriente Próximo celebrada en la capital española entre octubre y noviembre de 1991.

Más tarde, en 1983, y dentro de la Organización es llamado para ponerse al frente del departamento de Asuntos Económicos del Comité Ejecutivo de la OLP.

Fue figura clave en las negociaciones secretas que mantuvo la delegación palestina con el gobierno israelí y que en septiembre de 1993 desembocó en la firma de la llamada Declaración de Principios en los históricos Acuerdos de Oslo que otorgaron la autonomía a Gaza y Cisjordania. Poco después, en abril de 1994, encabezó las negociaciones que desembocaron en los llamados Acuerdos de París que establecían relaciones económicas entre los territorios autónomos e Israel.

Tras la firma de estos acuerdos y en su calidad de asesor económico, Arafat le encomendó la negociación del anexo de asuntos económicos en el acuerdo de autonomía provisional para Gaza y Jericó que la OLP firmó el 4 de mayo de 1994 en Israel. El 5 de julio de 1994 juró su cargo como ministro de Economía en el primer gobierno provisional de la ANP. En las elecciones de enero de 1996 celebradas en los territorios de Gaza y Cisjordania fue elegido por las listas de Al Fatah miembro del Consejo Legislativo Palestino.

Poco después era nombrado para ponerse al frente de esta institución. El 10 de marzo de 2001 fue reelegido presidente de la cámara para una nueva legislatura, al obtener el respaldo de 54 de los 88 diputados, mientras que 12 votaron en contra y el resto se abstuvo o no participó. Abu Ala ejerce como una de las figuras claves en las negociaciones de paz con Israel.

El secretario del Comité Ejecutivo de la OLP
Mahud Abbas, más conocido por Abu Mazén, secretario del Comité Ejecutivo de la OLP y ministro de Asuntos Exteriores del estado palestino "de facto", nació en la localidad de Safed, en Galilea, al norte de lo que hoy es el estado de Israel.

Trabajó en el emirato de Qatar como alto funcionario de la compañía estatal de petróleo. En 1960, siendo trabajador palestino en el Golfo, entró en contacto con Arafat y los otros dirigentes palestinos que habían decidido crear un movimiento de liberación guerrillero, que en 1964 se convertiría en Al Fatah. A continuación dejó su trabajo para dedicarse completamente a la causa palestina. Desde 1978 es considerado el "alma mater" de la corriente moderada dentro de la OLP. Fue el primero de los dirigentes palestinos en propiciar el diálogo con Israel.

Miembro del Comité Central de Al Fatah y del Comité Ejecutivo de la OLP, su figura se revalorizó dentro de la OLP después de los asesinatos de varios líderes de la organización palestina en los últimos años, entre ellos Jalil Al Wazir o Abu Yihad, en 1989, y Salah Jalaf, Abu Iad, en 1990.

Fue uno de los líderes palestinos que negoció, junto con otros dirigentes árabes, el denominado "Plan Baker", presentado por Estados Unidos tras finalizar la guerra del Golfo en febrero de 1991, que pretendía llegar a un acuerdo de paz con Israel y la convocatoria de elecciones en Gaza y Cisjordania, que fue rechazado por la OLP.

Asímismo, Abu Mazén ejerció una labor fundamental en la normalización de las relaciones de la OLP con Siria y Egipto, que se habían enfriado como consecuencia del estallido de la crisis del Golfo, en la que la organización palestina se puso del lado de Irak, que resultó derrotado. Debido a su talante, y a las responsabilidades que ocupa dentro de la OLP, fue el dirigente palestino que dirigió las conversaciones secretas con los israelíes en Oslo, Noruega, hasta septiembre de 1993, paralelamente a las rondas de negociaciones que se celebraban en Washington y que culminaron en la firma de un acuerdo de paz en la capital norteamericana el 13 de septiembre.

Ante las resistencias de Faruk Kadumi, considerado hasta enconces mano derecha de Arafat en cuestiones internacionales, Abu Mazén asumió "de facto" las funciones de Ministro de Asuntos Exteriores del estado Palestino y se convirtió en el número dos de la OLP.

Como tal, en la undécima sesión negociadora celebrada el 30 de agosto, en la que los palestinos fueron reconocidos por primera vez como "delegación oficial de la OLP", Abu Mazén fue nombrado director del comité de coordinación creado por la OLP para supervisar las negociaciones, integrado además por los negociadores habituales, es decir, Haidar Abel Shafi, Faisal Huseini, Saib Erakat y Hanan Asrahui. Abu Mazén estampó su firma junto a la del ministro de Exteriores israelí, Simón Péres en el acuerdo de Paz de Washington, por el que el estado judío se compromete a ceder la autonomía a Gaza y la ciudad de Jericó en Cisjordania.

Con este hecho se ha convertido en el primer palestino que ha puesto su nombre al pie de un documento, junto a la firma de un dirigente israelí. Ambos dirigentes fueron los máximos responsables de las negociaciones, sobre todo las llevadas a cabo en la capital noruega, donde se entrevistaron en secreto el 20 de agosto de 1993. Después del acuerdo, los que lo apoyan consideran a Abu Mazén el "arquitecto de la paz", mientras que para los opositores es un "traidor, liquidador de la causa palestina".

El 15 de julio de 1995 llegó a la Cisjordania ocupada para instalarse en la ciudad de Ramala junto con sus ayudantes. Posteriormente fue nombrado presidente de la Comisión Central Palestina de Elecciones (CCPE), de cara a los comicios celebrados en el territorio de la ANP el 20 de enero de 1996 para elegir al Consejo Autonómico.

El 21 de mayo de 1996 fue designado secretario del nuevo Comité Ejecutivo de la OLP, en sustitución de Yamal Sourami, en una reunión celebrada en Gaza y presidida por Yaser Arafat. Como tal se le encargó encabezar las negociaciones con Israel para alcanzar una "solución permanente", tras el período de autonomía que culmina en 1999. Desde este momento es visto por los observadores como el "sucesor natural" del líder palestino.

Es desde 1993 junto a Simon Peres copresidente del Comité Palestino-israelí de Enlace, que supervisa el cumplimiento de los acuerdos de paz y debe resolver los problemas que no pueden solucionar los negociadores. Es asimismo, el funcionario palestino de más alto rango entre los encargados de las negociaciones de paz con Israel.

En abril de 2000 fue uno de los principales negociadores de la parte palestina en la reanudación de las conversaciones secretas entre ambos bandos y bajo la activa participación de Estados Unidos. Estas conversaciones están destinadas a elaborar una "guía de objetivos" que sirva para alcanzar un tratado final de paz entre los dos pueblos en septiembre de ese mismo año. Se trata de la etapa final, donde se ultima el trazo de las fronteras del futuro Estado palestino, la soberanía de Jerusalén o el futuro de los asentamientos judíos y el regreso de los refugiados palestinos.

El jefe del Servicio Preventivo de Seguridad en Cisjordania
El jefe del Servicio Preventivo de Seguridad en Cisjordania, coronel Yibril al-Rayub, es uno de los principales representantes del Gobierno de Yaser Arafat en las negociaciones para el alto al fuego, y en las negociaciones de paz. Rayub es considerado como uno de los hombres con más poder en la Autonomía Palestina, y en particular en Cisjordania. En los últimos meses ha ganado una gran influencia política y es señalado como posible heredero de Arafat.

El jefe del Servicio Preventivo de Seguridad de Gaza
Mohammed Dahlán, de 41 años, y jefe del Servicio Preventivo de Seguridad de Gaza, es también uno de los funcionarios con mayor poder dentro de la ANP y es asesor de Arafat para asuntos de seguridad desde hace 10 años. Ambos se encontraron en Túnez por primera vez después de que Israel deportara al primero en 1986, por sus actividades al frente de las Juventudes de Al Fatah, la "Shabiba". Observadores locales aseguran que Dahlán mantiene una lucha de poder con su colega en Cisjordania, Jibril Rayub. Junto a éste, Dahlán ha comenzado a hacerse conocido con por la Intifada de octubre de 2000.
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