Primera revista electrónica de reflexión y análisis 


Nº 17

Del 16/10/00  al  29/10/00
Montevideo Uruguay


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Escuela y cibernética II
La dictadura de la demanda

por Oribe Irigoyen

Por un lado está la escuela y por otro lado existe la Web, rostro gráfico de Internet. Ambas producen y distribuyen conocimiento, son grandes motores del progreso humano - niños incluidos, claro -. Ellas se rozan, acaso, en la agitada tecnología del siglo XXI - llegado ya o dentro de 95 días, según se quiera -, todavía no se cruzan y menos aún, interactúan en forma creativa.

La tradición docente establecía que un niño no podía aprender en general, y en particular conocer historia, física o cualquiera ciencia, si no sabía leer, escribir y hacer matemáticas. Tres actividades, que el especialista en cibernética y educación, Seymour Papert llamó las 3R ( "Kit de actividades obsoletas: las 3R", 1993 ), considerando que no eran necesarias para llegar al conocimiento si existía una máquina del conocimiento.

Sostenía, de igual modo, que la Web es un auspicioso rudimento de esa máquina. Y preocupado, a la vez, por aquella fisura entre escuela y Web, m s los actuales límites de esta última, expresó que no se trata de que los chicos aprendan a navegar en Internet y dejen de aprender a leer.

El asunto es recuperar y apropiarse de las 3 R ( lectura, escritura y matemáticas ) a través de la navegación cibernética. ¨¿Cómo ? Jugando, mamá, jugando. Es decir, sólo si se navega en forma sincopada ( Papert ) con aquella apropiación. Porque la máquina del tiempo - la Web, para el caso - tiene a la vez de una función cognitiva, otra que es experiencial. Es esta segunda función la que promete una real revolución educativa.

En varios sentidos: a) Por la posibilidad de explorar libremente los mundos de acción y conocimiento que se abren al usuario de Internet. b) Por el desafío que plantea al invertir el concepto tradicional de que el progreso intelectual o cultural es un camino irreversible que va de lo concreto ( prelógico, primitivo ) hacia lo abstracto ( racional, formal, objetivo, inmaterial ). Y proponer que lo concreto es lo m s general y más esclarecedor del conocimiento - los trabajos de Papert, Sherry Turkle, Oliver Sacks, Norbert El¡as acerca del estilo de programación de los niños, lo avalan -. c) Por el carácter constructivo del conocimiento surgido a través de la Web. En un doble aspecto: centra su fuerza pedagógica con mayor ‚énfasis en los emisores ( los que ponen información ) que en los receptores ( los que buscan información ). Y sobre todo, jerarquiza la idea de que la gente construye conocimiento efectivo cuando se compromete en la creación de artefactos significativos para s¡ mismos, no para el docente, la institución escuela o la humanidad. La inversa también es válida: el receptor se mueve por andariveles de similar interés. Los an lisis de Mitchell Resnick acerca de las actividades de diseño y construcción confirman esa tendencia. d) Ese elemento de construcción, por su índole, va unido a otro ingrediente de la Web, el comunitario, en la medida que abre un amplio campo fértil para agrupar a la gente, incluso distante entre s¡ miles de quilómetros, en actividades de intercambio de intereses comunes de conocimiento, diseño colaborativo, etc.

Así la Web, al invertir el flujo de conocimiento y ser cada individuo el que ofrece y busca lo bueno - y malo - que anda por ah¡, suelto, convierte al ciberespacio en una inmensa base de datos que los clientes, usuarios, alumnos de todo el mundo pueden explorar, elegir y votar que es lo que m s les conviene. Una suerte de democracia que termine por convertir la dictadura de la oferta - actual, trasnacional, globalizadora, publicitaria, etc - en dictadura de la demanda. Que ser , vaya a saber que...democracia globalizadora ( ? ). Y ...¿los niños ? Crecer n construyendo modelos ciberneticos con la misma facilidad que hoy hacen casas, autos y trenes, mecacano mediante, y al mismo tiempo gustar n de las matematicas y escribir n con buena letra ...¿quien le dice?.... LA ONDA® DIGITAL 


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Octubre 2000

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