Primera revista electrónica de reflexión y análisis 


Nº 17
Del 16/10/00  al  29/10/00
Montevideo Uruguay


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"Chacho" en la Argentina de la pizza y el sushi

por Rodrigo Taibo

El vicepresidente de Argentina, Carlos Alvarez, renunció a su cargo diez meses después de que una coalición de centroizquierda asumiera el gobierno argentino, tras el triunfo de la tradicional y centrista Unión Cívica Radical y el izquierdista Frente del País Solidario (Frepaso).

Alvarez, conocido como "Chacho", levantó en forma solitaria la voz contra la corrupción en el Senado, luego de un escándalo por el pago de sobornos en donde se vieron involucrados sus propios compañeros y el opositor Partido Justicialista, que gobernó en el período pasado bajo el liderazgo del ex presidente Carlos Menem. Alvarez, luego de discrepar con su compañero de coalición y presidente de la nación, Fernando De la Rúa, volvió al llano y cargó sus baterías no solo contra los senadores implicados en el caso de sobornos, sino también contra los amigos del presidente que están en puestos claves del gobierno, como el jefe de los servicios secretos, entre otros.

La crisis desatada en la alianza oficialista hizo rápidamente añicos el gobierno centroizquierdista, no solo con la retirada de Alvarez sino también con la renuncia de los socialistas democráticos a la coalición, y con la posible división de la bancada legislativa que respalda al gobierno.

La renuncia de Alvarez, más allá del perjuicio que le ocasionó al gobierno que él mismo ayudó a construir, fue la típica reacción de un hombre que realizó su carrera política fuera del sistema tradicional, apoyado por sectores minoritarios de la izquierda argentina. Fue diputado del Partido Justicialista que lideró el ex presidente Menem y se fue para formar el izquierdista Frente Grande en 1991 y más tarde, en 1995, el Frepaso que hizo alianza con la centrista Unión Cívica Radical del presidente De la Rúa.

A la hora de su renuncia, el Frepaso tenía 35 diputados de los 118 que respaldan al gobierno, en un total de 257. Su amiga y también pilar del Frepaso, Graciela Fernández Meijide, no renunció y sigue al frente de uno de los ministerios que secundan al presidente De la Rúa.

Para muchos la renuncia de Alvarez, de 51 años de edad, es el fin del experimento de la centroizquierda argentina en el poder, que desde su asunción estuvo jaqueada por las protestas de sindicatos ante el creciente deterioro económico que perjudicó a los trabajadores argentinos, pese a algunos buenos números macro económicos. Sin embargo, sus seguidores opinan que la autoridad moral de Alvarez tendrá sus frutos y toman esto como una hábil jugada política, porque creen en una premio a través de los votos en futuras contiendas electorales.

La primera pregunta es si desde fuera del sistema político y sólo con la presencia mediática en los medios de comunicación es posible sobrevivir en la política de la Argentina, un país que pasó de la "pizza con champan" del menemismo al "sushi" del etorno del presidente De la Rúa, cuestionado por ciento por amigos y enemigos.

Mientras que el ex presidente radical Raúl Alfonsín pone todo su empeño para que no se desmorone la Alianza gobernante, los peronistas en la oposición festejan y ya le tendieron una mano al presidente de la Rúa, como para que se olvide rápidamente de su ex vicepresidente.

Eso sí, la política Argentina sigue siendo una gran fiesta. El presidente Fernando de la Rúa eligió a la vedette Susana Giménez y su programa para hablar de la crisis política. LA ONDA® DIGITAL


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Octubre 2000

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