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TESTIMONIO
Cuando hace treinta años se apagó la llama de ANCAP - refinería de La Teja
Diálogo con Ernesto Goggi 

por Walter CruzAutor

Ernesto Goggi ( en la foto) mantiene intacto aquel espíritu militante, movedizo, con fuerzas y empuje con el cual lo conocimos en Buenos Aires, donde si tenía que militar las 24 horas del día lo hacía. Y en esto no cabe ninguna exageración

Para pactar esta entrevista para La ONDA debimos hacer un largo periplo telefónico. Llamamos a su casa y su señora nos respondió que "El Tano" no estaba. "Debe estar en la Federación ANCAP" nos dijo. Allí donde milita con el sector de los jubilados. Al llamar se nos informó que había salido para el BPS, donde colabora con el equipo que representa a los trabajadores y pasivos en este organismo.

Luego de muchas vueltas al fin dimos con él, Ernesto Goggi. Goggi es una de esas personas que luego de conocerlo, lo atrapa para siempre. Su modestia innata hace que su papel destacado en aquellos días de la huelga general en muchos casos pasen como simples hechos colectivos atribuidos a su sindicato, la Federación ANCAP, o a la CNT de ayer y al PIT-CNT de hoy. Como si el nada hubiese tenido que ver con la gesta del '73.

Ni los duros sucesos que le tocó vivir derivados de la ocupación de la Refinería de La Teja, ni los andares por el mundo; Buenos Aires, Italia o finalmente Angola han mellado el ímpetu militante de este veterano sindicalista en el que se puede identificar a uno de los imprescindibles de los que nos hablaba Brecht, y un testigo relevante de los sucesos que hoy recordamos de hace 30 años.

- ¿Cómo vivió el Golpe de Estado y la Huela General?
- Te diré que muy intensamente. Ya eran intensas nuestras vidas y actividades antes del Golpe de Estado del ´73, porque veníamos de una etapa y un proceso largo de luchas por las libertades en la vida de nuestro país.

En el '68 - con Jorge Pacheco Areco de presidente y con lo que históricamente llamamos "el pachecato"- habíamos vivido experiencias de represión anti-sindicales, antipopulares, antidemocráticas muy grandes.

Entonces el movimiento sindical en su conjunto y la Federación ANCAP que yo integraba, estábamos muy atentos ante un posible Golpe de Estado desde hacía mucho tiempo.

Tanto es así que la Convención Nacional de Trabajadores (CNT) había aprobado en sus congresos tras arduas deliberaciones que en caso de que el golpe ocurriera la respuesta era la huelga general y ocupación de los lugares de trabajo. Era algo ya votado y que se había hecho carne en los militantes, en los dirigentes gremiales, la vida demostró que también en los trabajadores en su conjunto.

- ¿Lo que nos decía es que había una atmósfera golpista?
- Si, personalmente me tocó entrar el 26 de junio del '73, a las 18 horas a mi lugar de trabajo, era turnante en la refinería de petróleo, concretamente en la Central Térmica donde se genera el vapor y la corriente eléctrica para toda la refinería y para toda La Teja.

Había un clima de pre-golpe, de preguntas permanentes - en aquel entonces yo representaba en el Consejo Federal de la Federación ANCAP al sector refinería- y estábamos en asamblea permanente. Porque los trabajadores constantemente nos preguntaban qué iba a pasar, qué sucedería con el Parlamento. Que también estaba en sesión permanente y en un estado de alerta. Allí entre otros parlamentarios nos comunicábamos con Enrique Rodriguez, Rodney Arismendi, Zelmar Michelini, Héctor Gutierrez Ruiz, Wilson Ferreira Aldunate y todos los parlamentarios demócratas que había en este país.

Yo recuerdo particularmente a Enrique Rodríguez y a Rodney Arísmendi con los cuales por estos asuntos nos reuníamos prácticamente a diario, por aquellos días.

- ¿Qué pasó ese 26 cuando culminó tu turno?
- A las 12 de la noche me tenía que retirar. Y entonces consulte a la dirección de mi sindicato concretamente al compañero Milton Montemar sobre qué hacer, si me retiraba o me quedaba. Me dijo que me quedara y por lo tanto en la refinería escuché las noticias de la disolución del Parlamento y la creación del Consejo de Estado por parte de Bordaberry; en concreto el Golpe de Estado, la prohibición de las libertades democráticas.

Esto implicó que continuara allí la noche del 27. Tanto es así que en la mañana de ese día con la gente de mantenimiento que entró encabezada por Jonas Steneri -en aquel momento presidente de la Federación ANCAP- inmediatamente hicimos asamblea, en mantenimiento con Steneri, en refinería conmigo, Ariel Rameta y otros y ya a partir de ahí empezamos a ocupar reafirmando las resoluciones de nuestra central.

- La llama de la refinería de ANCAP en La Teja ha sido siempre todo un símbolo y lo fue más durante el transcurso de la Huelga General del ' 73. El coronel Nestor Bolentini ( Ministro de Trabajo en esos momentos) que buscaba desacreditar la magnitud de la huelga y ocupación de los lugares de trabajo anunció por cadena de radio y televisión que un ejemplo del fracaso de la medidas adoptada por la Convención Nacional de Trabajadores, era el funcionamiento de la refinería de ANCAP.

Precedida por la famosa marchita, a la hora 20 del día 2 de julio el ministro de la dictadura hizo este anuncio en un intento de desmoralizar a quienes se habían plegado a la medida. Veinte minutos más tarde la refinería de ANCAP había detenido su funcionamiento.

Ernesto Goggi - por entonces secretario del sector combustibles- fue uno de los protagonistas de ese hecho que culminó con la extinción de la emblemática llama. El fotógrafo Aurelio González captó ese momento y la toma recorrió todos los lugares de trabajo ocupados. Y también la foto dio la vuelta al mundo.

- ¿Cómo fue que se paró la refinería?
- Antes de decirte como se apagó la llama de ANCAP quiero explicar algo : cuando una refinería se para primero hay una gran salida de gas, por lo que al principio la llama se agrandó, hubo una enorme llamarada que se vió más lejos que nunca, iluminando a toda La Teja y Capurro. Luego se fue extinguiendo y quedó apagada por diez días. Esto fue una gran demostración del papel de los trabajadores por aquellos días en las ocupaciones una inyección de entusiasmo, un gran aporte a la Huelga General. A esto respondió la dictadura con una gran represión y al día siguiente los trabajadores de ANCAP son militarizados.

- El impacto de la paralización de la refinería y, en consecuencia, la llama apagada fue motivo de diversas versiones y especulaciones. ¿ Como hicieron para cumplir con esta medida?
- Hicimos un estudio serio donde se combinaron acciones de operación normal en emergencia con acciones extraordinarias.

No se rompió ningún equipo, no pudieron acusarnos de la rotura ni de la calderas de generación de vapor, ni de la turbina de generación de corriente eléctrica, ni de nada.

Tampoco se provocó la cristalización del petróleo, que es otro peligro en esto, Ya que con el petróleo pasa lo mismo que con el agua : cuando se congela se dilata o sea que es al revés de otros elementos. El petróleo cuando pasa de liquido a sólido y se carboniza crece y rompe las cañerías. Si esto realmente hubiera pasado , hubiera sido un desastre.

A nosotros cuando nos interrogaron dijimos que fue algo estudiado técnicamente y que se utilizaron cosas de emergencia con cosas normales. Y punto.

- ¿Cuántos lugares de trabajo ocupados implicó la huelga general?
- Unos 500 ese mismo día. Y no solo a nivel obrero sino también en la enseñanza, los periodistas y otros sectores.

El gobierno da el golpe, disuelve el parlamento, prohíbe el derecho de reunión, solamente se podían hacer reuniones autorizadas por los militares y hasta llegó a adelantar las vacaciones julio en la enseñanza primaría y secundaria.

- ¿Por qué?
- Por que la enseñanza se plegó masivamente a la huelga y a pesar de la medida que te comento, los estudiantes y los profesores ocuparon los centros docentes, con esto intentaron hacer perder fuerza al movimiento, pero sucedió lo contrario.

- ¿Qué más hizo el gobierno de facto por esos días?
Largaron un proyecto de reforma constitucional para tratar de meter los objetivos que tenía la dictadura, se disolvieron también las Juntas Departamentales sustituyéndolas por las Juntas de Vecinos. Esto provocó que ya el 27 temprano se ocuparan las industrias y muchos comercios.

Nosotros en ANCAP resolvimos mantener los servicios esenciales, porque no podíamos dejar a los hospitales sin combustible, por ejemplo recuerdo que iba gente pobre del barrio a perdimos querosene y gas.

También el apoyo masivo del barrio de La Teja nos rodeó y nos brindó solidaridad, quiero precisar que allí trabajábamos más de 4 mil, no es la ANCAP de hoy que tiene unos 2 mil empleados en todo el país.

En OSE, en UTE, que con ANTEL eran un mismo empresa, se mantuvieron también los servicios esenciales. Porque no se podía dejar al país sin agua, sin energía eléctrica, sin comunicaciones. En todo aquello actuamos muy responsablemente porque la gente no debía quedarse sin estos servicios.

Y volviendo a tu pregunta te digo que el propio Bolentini (Ministro del Interior y de Trabajo de la dictadura) dialoga el 27 con la CNT. Le presenta todo un programa demagógico diciéndoles que el golpe no era contra los trabajadores, que no era contra la democracia.

Y al día siguiente la CNT le responde con un programa de 5 puntos.

- ¿Recuerda algunos?
- Entre ellos estaban la restitución de las libertades públicas y democráticas. Derecho de reunión, de opinión, reapertura del Parlamento Nacional y un aumento de las jubilaciones y los salarios .

Bolentini respondió reclamándole a la CNT levantar la huelga general y que el 30 de junio a las 7 de la mañana tenían que desalojarse todos los lugares ocupados.

Nosotros dijimos que no, y las ocupaciones siguieron creciendo día y noche, en una palabra no aflojamos.

- ¿Qué pasaba en el Interior por esos días?
- Soy muy consciente que en la planta de portland de Minas y Paysandú, al igual que en los establecimientos más pequeños de combustibles de Juan Lacaze, donde todo el pueblo se paralizó , desde Durazno a Treinta y Tres dentro de las posibilidades de cada lugar había una participación por la democracia, por la libertad y contra el Golpe de Estado. Ante este panorama el coronel Bolentini nos militarizó el 1º de julio.

- ¿Como recibieron ustedes en la planta de la Teja esta nueva medida?
- Poco después del mediodía desde la Región Militar Nº 1 lanzan el comunicado de las Fuerzas Conjuntas. Fue el que precedió la entrada de los militares a desocupar la planta. Con tanquetas, con sirenas prendidas, con un gran barullo de la caravana militar - y con el coronel Mae, torturador, a la cabeza se desalojó. No lo pudimos evitar y se hizo con todo un pueblo rodeándonos.

Salimos cantando el himno nacional con el compañero Jonas Steneri al frente, que en esos momentos era el presidente de la Federación ANCAP y con muchos otros compañeros. Nombrar siempre es injusto, porque te quedan nombres, pero hubo dos emblemáticos en combustibles Steneri y El Cholo Tabeira. Y te aclaro que el objetivo de los militares no era hacer funcionar nada, era reprimir. Metieron al ejército adentro, cosa que nunca habían hecho. Era siempre la marina porque tenía conocimientos y podía hacer marchar alguna cosita. O por lo menos cuidarla bien, imposibilitados de hacer funcionar la planta optaron por ir a buscar a la gente a sus domicilios, a algunos no nos encontraron. Pero lo importante es que no pudieron hacer marchar la refinería por la resistencia activa en el momento de pararla y la pasividad que hubo después a pesar del miedo y la represión, de muchos trabajadores y técnicos.

Incluso de algunos que no pertenecían a la Federación ANCAP, pero que estaban contra el Golpe de Estado y por la democracia. Recién cuando se levantó la huelga es cuando nuevamente empezó a producir la refinería.

No llegaron a detenerme a mí, pero sí a muchos otros compañeros que los llevaron presos y los torturaron muchísimo. Algunos lo pagaron con su vida. Yo después me vi obligado a exiliarme en Buenos Aires.

- Cuando se levanta la huelga general se realiza una manifestación, ¿pudo participar?

- Viéndo hoy a la distancia aquellos hechos, en forma irresponsable o con mucha audacia participé el 9 de julio de 1973 en la manifestación de las 5 de la tarde por 18 de julio, antes había ido al sepelio del estudiante Ramón Peré, que lo mataron de dos tiros por la espalda el 6 de julio. No podía con mi genio, y a pesar de los consejos de Montemar y Steneri para que no fuera, me largué a 18 de Julio, recuerdo que aquel día Ruben Castillo pasaba permanentemente por Radio Sarandi "A las cinco en punto de la tarde," que creo que eran las frases de un poema de Antonio Machado.

Por aquellos días yo no estaba yendo al sindicato porque la represión se había ensañado con la gente de la refinería y me quedaba en la casa de amigos.

El 9 de Julio fue la úItima marcha que pude participar en Montevideo y luego ya me vi obligado a salir de Uruguay .

- ¿Pero ya en el exilio seguiste militando por la CNT?
En Buenos Aires y desde otras ciudades de Argentina y del mundo. Pero eso, por un dictado de mi conciencia y en cumpIimiento de lo acordado por y con la CNT.

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