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Camino al 30 de noviembre

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Me equivoqué. No ganamos en primera vuelta como escribí, pero sólo por un par de puntitos (dentro del margen de error). En cambio Equipos y Cifra le erraron como a las peras, por más de cinco puntos.

Luis Eduardo González dijo que con más de tres puntos de error su encuesta era mala e inservible. ¿Lo era? No lo veo a Luis Eduardo como a un derrotado. Siempre lo vi como a un operador del Partido Nacional, de El País y de Canal 12 y acaso operó lo mejor que pudo y obtuvo su mejor resultado posible, pero a Eduardo Zuasnábar, hace un mes, cuando escribí Juan existe… lo creía -con dudas pero lo creía- un mal lector de los mismos números de las encuestas que yo leía -acaso equivocado- muy distinto a él, porque lo curioso es que basé mi pronóstico en las mismas encuestas que a ellos hoy les parecen inservibles. Al menos a mí me sirvieron, porque marcaban la tendencia.

joselo-olascuaga

A Zuasnábar lo que le dio mal fue el factor persona, pero no porque haya leído mal, como yo creía, sino porque, sencillamente, no leyó. Oí su explicación de la proyección de indecisos que hizo y no había nada suyo en ella. Todo era de la computadora. En cambio Oscar Bottinelli, quizás con números parecidos, se notó que había olfateado el viento, que él existe y aporta como persona en su trabajo; por eso Factum siguiendo a Radar, fueron las más cercanas a la realidad. Se quedaron dos o tres puntos cortas bajo la votación del fa, dentro del margen de error aceptable.

Lo personal como factor se nota más, pero no es mayor, en los candidatos. Por ejemplo: en Brasil, Marina Silva jugó todo a su factor personal contra el proyecto revolucionario continental del PT que representa Dilma Rousseff, pero bastó que anunciara su plan de dar todo el poder a los bancos privados en el banco central de Brasil -porque al fin y al cabo, por mucho que se oculte, el programa real aparece-, para demostrar dos cosas.

1) Que por fuera de la unidad sin exclusiones de los frentes progresistas que gobiernan en América Latina no hay izquierda, por izquierda que parezca, que lo sea de verdad.

2) Que los proyectos son sólo dos, aunque también diriman avances y retrocesos internos y cuando se presenta una “tercera opción” termina siendo neoliberal; no porque no hayan otras ideas, sino porque no hay otras clases que puedan conducir bloques de poder en nuestro tiempo histórico continental. O el capital financiero imperialista corta a golpes de jingles televisivos la subjetividad popular, o el pueblo unido se lleva consigo a todos los sectores económicos que tienen contradicciones con el imperialismo.

La última vez que una alta burguesía nacional condujo algo más o menos duradero y poderoso en América Latina fue al APRA de Haya de la Torre, hace más de medio siglo. Ya Carlos Andrés Pérez y Julio María Sanguinetti fueron servidores de los servicios financieros del norte. El factor personal de éstos fue menor que el de Zuasnábar. Y cuando Lacalle Pou pretende mimetizarse con logros del Frente Amplio o sanatear para ocultar su programa, alcanza que diga “Aznar” para que sepamos en cuál de los dos proyectos está.

Bordaberry fue aún más explícito. Citó a Teodoro Roosevelt en su discurso de apoyo a Lacalle Pou (que nadie aplaudió entre su público presente cuando anunció el esperable apoyo).

Hoy no hay ningún candidato presidencial norteamericano que cite a Teodoro Roosevelt (por cierto pudor y por respeto ante los votantes latinos), pero en Latinoamérica, nunca lo hubo y sigue sin haberlo, porque Bordaberry y sus sueños del gran garrote yanqui, de última, ya no eran candidatos a más nada que al contubernio de la derecha más cerril.

Aznar, Teodoro y en frente Tabaré, que supo convocar para el 30 de noviembre, a las personas por sus ideas: “wilsonistas, batllistas, independientes…” y aseguró con inteligencia: “No nos vamos a correr hacia ningún lado”.

Al fin y al cabo no perdimos un sólo voto por la derecha. Blancos, colorados y el pi sumaron lo mismo que blancos y colorados hace cinco años. Crecieron la Unión Popular, los ecologistas y el voto en blanco o anulado de probable raigambre frenteamplista, seguramente reacio a Lacalle Pou.

Tabaré y Sendic. Cinco años más de progresismo, para que no haya que volver a juntar firmas para intentar evitar, con un plebiscito, que Lacalle-Bordabarry (Aznar-Teddy Roosvelt) privaticen el rico patrimonio de los orientales y entreguen sus ruinas a la especulación financiera de los ejecutivos de los fondos buitres.

Tabaré, Sendic y los gurises del NO a la baja que son, ahora, ya mismo, la vanguardia de este pueblo. Hicieron un pasaje a la ofensiva para la mejor historia patria.

Por Joselo Olascuaga
Periodista y escritor

 La ONDA digital Nº 695 (Síganos en Twitter y facebook)

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