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Redes y mentiras: el Uruguay de la pos verdad

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Ya se ha hablado del tema de la pos verdad, recurso que vive y lucha por estos tiempos en nuestro país imponiendo como ciertos determinados hechos que son falsos de toda falsedad. El viejo recurso gôbbeliano de repetir mil veces una mentira para convertirla en verdad parece ser la estrategia de quienes instalan -un día tras otro- falaces afirmaciones que viralizan por las redes y terminan en los medios de prensa que se hacen eco de la mentira, muchas veces. Prácticas irresponsables que arriesgan su prestigio (si es que tienen alguno), con tal de destruir cualquier avance o logro de gobierno para instalar una visión apocalíptica que los hechos terminan destruyendo posteriormente. Inescrupulosos que aspiran al mientras tanto, en una estrategia de desgaste que por ahora viene perdiendo las batallas pero siguen siendo fiel al “miente, miente, que algo quedará…”

Lo bueno por menos
“Lo bueno por menos en Tienda Inglesa”, termina el eslogan publicitario de la ex cadena Henderson recientemente adquirida por el grupo Klaff Realty LP, de capitales estadounidenses y una porción minoritaria de capitales uruguayos. Un grupo de inversores que son conocidos para el país por sus inversiones en tierras para proyectos agrícolas, según consignó El Observador en el mes de mayo.

Por estos días se han viralizado audios que hablan de un conflicto en ciernes que dejará a 1.000 empleados desocupados de la cadena y -auguran- el cierre de 2 locales. A eso suman el cierre por el Día del Trabajador de Comercio que anunciaron los nuevos directores, efectuado este 21 de junio, con lo cual aumentaron los rumores dando un sesgo de credibilidad a los mismos.

Sin embargo, representantes sindicales de FUECYS (Federación Uruguaya de Empleados de Comercio y Servicios), lejos están de esos rumores y destacan el buen clima de una negociación que genera expectativas entre los involucrados. No hay atisbo alguno de cierre de locales y menos de despidos unilaterales, expresó un dirigente a medios de prensa, desmintiendo lo que los “posverdadistas” se encargaron de difundir y hacer viral por estas horas en las redes sociales.

Por otra parte, los agoreros de todos los males que nos están por venir a los uruguayos, se suman al griterío haciendo creer que se viene lo peor, mientras un simple ejercicio de memoria debiera advertirnos que en épocas de discusiones presupuestales como las que vivimos, siempre hubo conflictos y reclamos. Lo novedoso hoy es la multiplicación de malos augurios en medio de la presentación del proyecto de rendición de cuentas, luego de noticias como el crecimiento económico registrado en el último cuatrimestre o las previsiones positivas de crecimiento que hacen los organismos internacionales que modifican sus presagios en forma positiva. A estos no les llega la “pos verdad” charrúa, por suerte.

Los nuevos predictores de la debacle no dejan ámbito sin predecir y así lo hicieron también con el transporte hablando de más de mil trabajadores menos tras la reestructura de los servicios públicos anunciada por la Intendencia de Montevideo. Algo que no está previsto que ocurra ni sea consecuencia de los cambios que se plantean.

La reestructura basa algunos de sus puntos medulares en la eliminación de servicios en tiempos muertos o de menor demanda. A pesar de los rumores, algunos de los que involucran a la empresa de mayor incidencia como CUTCSA, el propio presidente de la empresa destacó que apoya la iniciativa que se alcanzó con el acuerdo de los trabajadores. Por su parte las cooperativas de transporte no hicieron lo mismo, anunciando desde ya la pérdida de puestos laborales a partir de la medida, sin explorar ni dar alternativas a los cambios que se necesitan para hacer del negocio del transporte capitalino una fuente de recursos y no una permanente fuga de los mismos a través de los subsidios que otorga la Intendencia.

Mentiras y delitos
No podía faltar el ataque sistemático a la credibilidad de la cartera que dirige el ministro más atacado por la oposición. Poner en tela de juicio los datos auditables y contundentes que viene arrojando la lucha contra la delincuencia, exponen a Bonomi a ser cuestionado por los líderes de esa corriente de mentiras y falsedades que se dimensionan por las redes sociales.

El último incidente mereció el desmentido oficial por cuanto se difundió por la red del pajarito una falsa orden que se habría impartido a las comisarías para cambiar el registro de las rapiñas por el de arrebato, delito que no existe y que -por lo tanto- no puede registrarse en el sistema de gestión policial. Pero no por ello, deja de registrarse lo que ocurre y tal como lo describe quien lo padece, la víctima. Si fue un arrebato, (que técnicamente es un hurto especialmente agravado), se registra como tal; si fue una rapiña, (hurto mediante el uso de violencia o amenaza), se registra como rapiña, no hay misterios.

También la red Facebook fue objeto de un rumor similar por parte de una víctima que posteó como veraz una afirmación equivocada y falsa. Al punto que tras el desmentido borró el posteo en clara evidencia que aún queda algo de pudor vigente. El posteo hacía afirmaciones absolutamente falsas sobre la tipificación de una rapiña que la tuvo como protagonista en un supermercado a la que ella decía que se cargaba como hurto porque un agente le dijo que “el sistema no permitía cargar rapiñas” (palabras más o palabras menos). Falso de toda falsedad. Incluso acompañó su posteo con imágenes recortadas del parte policial con el detalle de los objetos que les fueron sustraídos en la ocasión, donde el estado de los mismos decía “hurtado”, concepto que le llevó a afirmar que la tipicidad aplicada era el hurto cuando no fue así. El caso se tipificó como rapiña, o sea como lo que realmente fue.

Por más que quieran seguir medrando un instituto como el Observatorio del Ministerio del Interior, o a un sistema de registro 100% auditable como el Sistema de Gestión de Seguridad Pública (que recoge en tiempo real todas las denuncias que se informan a la Policía), no podrán hacer que la baja real de los delitos siga produciéndose. La misma no se construye en la falacia de la informalidad de los registros, el no fomento de la denuncia o el maquillaje de cifras o delitos; se funda en un policiamiento basado en la investigación y análisis criminal que da motivo y fundamento a la planificación operativa de la respuesta.

Hoy se recoge el fruto de años de cambios y reestructuras que hicieron posible la aplicación de programas como el PADO.

Mentir y falsear la realidad junto con el desprestigio de instrumentos creados para brindarnos seguridad a los uruguayos es una acción mezquina y egoísta que no puede permitirse -ni podemos permitirnos- si en verdad queremos un mejor país para vivir.

el hombre salió del grupo,
el perro no tenía celular…

 

Por Julio Fernando Gil Díaz – El Perro Gil

 

La ONDA digital Nº 822 (Síganos en Twitter y facebook)

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