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La estrategia del Frente Amplio y la realidad política

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El Frente Amplio está abocado a la discusión de su estrategia política hacia el 2020. Hemos dedicado diversos artículos a contribuir a su análisis, a profundizar el debate, con críticas a la orgánica del FA, a algunas decisiones de los gobiernos frentistas, pero siempre en el terreno de la fraternidad y manteniendo como un logro necesario e indispensable lo que consideramos la unidad de acción.

Esta unidad es lo que nos permite cumplir 46 años de existencia, siendo una fuerza política paradigmática para la izquierda de América Latina, la que nos ha permitido ganar tres elecciones nacionales y varias departamentales, con 27 años de predominio en el departamento de Montevideo. En artículos anteriores hemos planteado la necesidad de que la estrategia analice las reformas estructurales necesarias para continuar con los procesos de cambio que permitan avanzar hacia una sociedad más igualitaria.

Analizamos profundas críticas hacia el régimen capitalista, pero también su mantenimiento por la continuidad de los avances del progreso técnico, que surgen de los avances científicos-tecnológicos y se concretan en innovaciones relevantes en la actividad productiva de bienes y servicios. Pero también analizamos factores de debilidad de la izquierda internacional y nacional.

En el plano económico por falta de estrategias de desarrollo, por dificultades para los necesarios cambios de la matriz productiva, de la estructura productiva que asegure una inserción internacional, no solamente basada en exportaciones de recursos naturales, sino también de bienes y servicios que contengan alta y media tecnología. Pero que también aseguren el empleo productivo. En el plano ideológico, por la dificultad de encontrar las formas más eficaces de la propiedad de los medios de producción, que permitan seguir avanzando hacia el desarrollo y la igualdad. En el plano político por la penetración de elementos de corrupción en gobiernos progresistas y de izquierda en la región.

Hoy se vive, en el plano internacional, una situación de descreimiento de la política, de descontento social por el aumento del desempleo –con influencia del propio progreso técnico- y por el aumento sustantivo en la desigualdad de ingresos. Es muy nítido el fracaso de los partidos políticos en el Brexit, en las recientes elecciones en Francia, y en el propio triunfo de Trump en los EE UU. En la América del Sur se destacan los acontecimientos en Brasil, con un alto nivel de corrupción política generalizada, donde los políticos que destituyeron a Dilma Roussef están presos o investigados por corrupción. Brasil es clave en la región para el futuro del Uruguay, que depende de los países vecinos para incorporarse a cadenas de valor e insertarnos en rubros de alta y media tecnología, sin perjuicio de seguir vendiendo recursos naturales al resto del mundo. Argentina vive un momento de un gobierno de derecha y de empresarios; la izquierda chilena con muchas dificultades y Venezuela con una situación extremadamente crítica. En esta situación internacional al gobierno del FA no se le hace fácil encontrar aliados, ni socios comerciales y políticos.

En esta etapa histórica lo internacional es relevane pero los problemas internos también son vitales. La falta de credibilidad política también aparece en el Uruguay. Hay pocos debates de ideas. Los partidos de la oposición no encuentran en el plano internacional las ideas necesarias para gobernar al país. El neoliberalismo es importante ideológicamente pero extremadamente débil en la práctica política.

Quienes lo aplican han fracasado. Los partidos de la oposición atacan a los gobiernos frentistas por corrupción, que es lo que está de moda en la derecha de la región, pero no encuentran elementos suficientes en los distintos gobiernos frentistas. Uruguay aparece en el plano internacional como uno de los países con menor corrupción. Los partidos de la oposición no tienen programa ni tienen propuestas, sino críticas permanentes a las políticas del FA. Generalmente plantean la mínima participación del estado. El partido colorado se va desfigurando. A los problemas que le ocasionó el gobierno de Jorge Batlle, del que no se pudo recuperar electoralmente hasta la actualidad, se agregan los problemas de los Sanabria con el cambio Nelson y sus derivados y el retiro de Pedro Bordaberry de la actividad política, al término de este mandato. No surgen nuevas figuras en un partido que en las últimas décadas estuvo monopolizado por Sanguinetti y Batlle, que limitaban la aparición de nuevos liderazgos.

Ideológicamente se fue derechizando y el FA se apropió electoralmente de sus bases más progresistas. La última encuesta de Factum, sin contar la renuncia de Bordaberry, lo ubica con el 6% de votantes. Son factibles nuevas caídas en el futuro próximo.

Surge una nueva figura en el panorama político de la derecha que es Novick, un empresario que intentará imitar a Macri o al propio Trump y que espera aprovechar de la crisis de los partidos políticos y de los políticos profesionales. Es una especie de outsider, que en la última encuesta de Factum supera al partido Colorado, alcanzando al 9%. En el partido Nacional se afianza el liderazgo de Lacalle Pou que seguramente será el rival del FA en las próximas elecciones. Pero sin programa y con propuestas específicas menores. El partido Independiente, bajo el liderazgo de Pablo Mieres, ha utilizado como estrategia política ser un duro opositor al gobierno del FA, con un lenguaje agresivo y más duro que el de los partidos tradicionales. Podríamos afirmar que en muchas ocasiones se ubicó a la derecha de las posiciones del partido Colorado y del partido Nacional. Busca una salida social demócrata muy difícil de alcanzar, pero es factible que se esté aprovechando de los descontentos que sufre el FA. La Unidad Popular se mantiene en la extrema izquierda, con un programa muy antiguo y de muy difícil viabilidad.

Con esta realidad política la estrategia política del FA es vital para alcanzar el cuarto triunfo electoral en el 2019. La oposición política es débil y esto favorece las posibilidades del FA. Pero el descontento social no es menor. Descontento con algunas políticas del gobierno, con la incapacidad de la fuerza política de tener cercanía con la sociedad, por la falta de dirección, por la falta de debates internos, pese a la muy buena reunión del Secretariado al iniciarse el análisis de un documento borrador sobre la estrategia política.

Es imprescindible avanzar en las causas de estos descontentos y desencantos para volver a tener capacidad de convocatoria, para intentar volver a emocionar a los frentistas, para lograr nuevas formas de movilizaciones, para aprovechar las nuevas formas de comunicación en las redes sociales, para integrar a las nuevas generaciones a la vida política partidaria. Porque los partidos políticos son esenciales para fortalecer la democracia. La propia orgánica requiere de cambios sustantivos y estructurales, manteniendo la condición de coalición y movimiento.

Por Alberto Couriel
Economista y ex senador

La ONDA digital Nº 814 (Síganos en Twitter y facebook)

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